Mi Destrucción #2

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[CAPITULO 21]

 

 

 

La sensación inmediata en mi boca fue como especie de explosión de sabores, como cuando comes algo pequeño y que parece una cosa fofa pero cuando lo pruebas se siente como una gran mezcla de sabores deliciosos.

Esa sensación estaba experimentando en este momento.

Me sentía libre y como con un cosquilleo en todo el cuerpo, mis extremidades las sentía más flojas de lo normal y casi no las sentía. Mire hacia los lados porque me sentía un poco pérdida y fruncí el ceño al no ver a Atlanta.

¿Dónde diablos estaba mi mejor amiga?

Me sentí con más sueño por un momento y la masa me arrastro con ellos, sentía como me adentraba al mar de personas sudorosas y jadeantes, sentí manos por todos lados de mi cuerpo, me agarraban con fuerza y otras me tocaban. Quería zafarme de ahí pero de repente sentí mi cuerpo más pesado, cerré los ojos esperando la caída pero antes de que pudiera golpearme contra el piso o algo, alguien me tiro con fuerza del brazo sacándome de la marea de personas.

- ¿Ashley? Abre los ojos, Ashley. – sabía que reconocía esa voz ronca pero estaba distorsionada, entre la música y las drogas, que hacían que mi cabeza volara, no podía distinguirla, hasta que abrí los ojos de golpe cuando me tomo de las mejillas con fuerza. Me sorprendí al ver a Ethan, tenía el ceño fruncido pero parecía preocupado, quise decir algo pero me salió un balbuceo inentendible. - ¿Qué diablos hiciste? ¿Te drogaste?

Solté una risa, drogar era una palabra tan divertida. Le di una sonrisa achinando los ojos y me incline hacia adelante dándole un abrazo.

- Carajo, si estas drogada.

Lo escuche murmurar, empezamos a avanzar hasta la mesa y cuando llegamos el me sienta en el asiento mientras me observa con molestia, reí al ver su rostro contraído y Ethan alza una ceja.

- Te sigues viendo sexy aunque tengas cara de culo todo el tiempo ¿Por qué tienes cara de culo?

- Traeré a Aarón. – dice y eso me hacia abrir los ojos de golpe y aferrarme a su brazo con fuerza.

- ¡No! – chillo y me apego más a su brazo, el intenta soltarse pero lo retengo como si fuera una garrapata. El me mira como si fuera la cosa más extraña del mundo. – No te vayas.

- Debo traerlo Ashley, el podrá ayudarte.

- Bieeeeen. – alargo la “e” y el asiente pero cuando vuelve a intentar irse me aferro otra vez a su brazo, suelta un suspiro con frustración y sus ojos vuelven a mi.- Primero dime porque eres tan amargado.

- No.

- ¡Entonces me iré a que un cualquiera me folle! – me levanto de golpe pero el vuelve a sentarme, me empuja hacia un lado y me quejo pero se sienta a mi lado, sin dejarme escapar.- ¿Me dirás?

- Mi novia me dejo, se fue. Se esfumo ¿Feliz? ¿Eso es lo que querías saber?

Me quede en silencio mientras lo observo, el parecía realmente frustrado y se notaba tenso, pero eso me hizo empezar a reir, yo no quería reírme pero las carcajadas brotaban de mis labios sin poder parar. El soltó un suspiro exasperado y me indico que me quedara quieta, yo asentí mientras apretaba los labios para no reir y el se escabullo rápidamente.

Empecé a balancear mis piernas de adelante y hacia atrás hasta que me aburrí, me levante y empecé a caminar pero decidí no volverme a meterme en la masa de gente, fui recorriendo mientras me tambaleaba por los lados más oscuros del antro, escuche palabras muy groseras, vi como personas estaban en extrañas posiciones en unos sofás y también vi unas mesas al fondo, para ahí me mande.

Bien pendeja soy.

El humo aquí era más espeso, se notaba que era humo de los cigarrillos o los habanos que la gente estaba fumando. Había unas tres mesas en donde se estaban jugando al póker, había grandes apuestas sobre la mesa y los jugadores parecían bastante concentrados, avance un poco más hasta llegar a la segunda mesa. Había cuatro hombres y una mujer, todos estaban completamente serios pero la chica…la chica tenía ese brillo en los ojos, el brillo de la arrogancia y aire de que sabía que ganaría. Estaba confiada pero seria, no se lo demostraría a sus contrincantes.

Me acerque más porque la curiosidad me gano.

La tensión en el ambiente era densa, igual que el silencio, las personas que rodeábamos la mesa estábamos expectantes de lo que sucedería. Los tres chicos observaron a la chica, ella los miro desafiante con sus ojos cafés y una sonrisa maliciosa se formo en sus labios.

- ¿Van? – pregunto ella. Se mordió el labio y debo admitir que eso se vio sensual. Llamo la atención de varios de los tipos.

- Si, dulzura. – respondió uno con arrogancia y picardía, le guiño el ojo y ella solo lo observo en silencio. Los demás accedieron y empezaron a mostrar las cartas.

Y entonces tiraron.

El primero de los chicos tiro doble pareja, no era malo pero podían tener mejores.

Todos miramos al otro que le correspondía tirar.

Puso sus cartas sobre la mesa mostrando que en su mano tenía una escalera.

Pero antes de que pudiéramos reaccionar, el chico arrogante ya estaba tirando sus cartas e hizo jadear a varios.



holaquetal59

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En el texto hay: mafioso, huerfana, destruccin

Editado: 05.12.2019

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