Mi dulce soledad

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Capítulo 2 El chico nuevo

Pero hoy era diferente unas 3 cuadras antes de llegar a la escuela se sube un chico nuevo y todos se quedan callados por un minuto. El chico es alto o al menos de la misma estatura de Richi quizá no era necesario recalcar eso, pero tomando en cuenta que yo mido 1.65 creo que es relevante, sus ojos eran medio rasgados color verde, caucásico, delgado y llevaba un corte de pelo algo alborotado, ni tan largo ni tan corto. No sé qué me emociona más, si el hecho de que alguien como él pudiera fijarse en mí, exploto de risa en mi mente al imaginarme algo tan absurdo o el hecho de que Richi pudiera tener a un rival, es decir no le daba mucha importancia a Samara pero siempre la celaba cada que tenia la oportunidad. Entonces mientras me imagino dos historias completamente diferentes en donde no importa que, yo saldría ganando, una sonrisa se me escapa y para sorpresa mía él me está mirando, hablando, pero no logro escucharlo y mirándome como bicho raro. Pero que tonta me digo a mi misma, no lograba oírlo pues olvide por completo que tenia los audífonos en mis oídos. 
¿Perdona? Contesto lo más rápido posible mientras me quito mis auriculares y antes de que piense que soy una rara, claro como si no lo fuera para todo el salón. No tardaría mucho tiempo en darse cuenta si es de los chicos que se comportan como el resto. Es decir, los que salen cada fin de semana de fiesta para emborracharse y ligar a cuanta mujer se les acerca, fumando marihuana o quien sabe qué droga ilegal la cual puedan pagar y jugando verdad o reto con el pretexto de hacer cualquier tontería, ya saben, adolescentes en su máxima estupidez. 
¿Puedo o no puedo sentarme? ¡Ah! sí claro, contesto a secas. no es como que tuviera opción, mi asiento era el único disponible a menos que quisiera ir con cualquier chico o chica a pedirle que quitaran sus mochilas de los asientos. De igual manera estoy segura de 2 cosas, 1 no se habrían negado o eso, creo y 2 huele tan bien y agradezco que se haya sentado a mi lado, esta puede ser la única relación si es que se le puede llamar así de estar con este chico. 
Mamá siempre me decía que por qué aun no tenía novio, que no desperdiciara toda la belleza que saqué de ella. La verdad es que me daría mucha vergüenza que en mi primera cita empezara mi tartamudeo, esto debido a los nervios o ya sea porque soy la persona mas aburrida y sin temas interesantes de los cuales pueda hablar con los chicos. Pero la respuesta a mi madre era “para ser la mejor hay que hacer sacrificios madre”. Así no tendría que darle explicaciones de mis tonterías. 
Al bajar del autobús lo único que logre ver del chico nuevo fue su mochila negra con amarillo de la banda twenty one pilots mientras pasaba a toda velocidad al lado de mí, me caso dije sin y entonces por unos segundos voltea y me mira, estoy muerta dije por dentro mientras sentía como mi cara empezaba a tomar color de tomate, pero parece ser que solo volteaba para ver que nadie pasara al lado de él y así poder amarrarse las agujetas de sus tenis. Gracias a todos los dioses que conozco y que desconozco por no hablar tan fuerte como Samara. 
Muévete bruta- dijo diana mientras me empujaba, haciendo que se me cayeran los lentes. Diana es la segunda al mando del grupo de Samara pero al mismo tiempo su rival. 
Mientras termina la primera clase a la cual estoy exenta me dirijo a la cafetería a tomar un bocadillo, algo de tomar y sentarme 1 minuto para revisar que no le hayan pasado nada a los lentes, sería fatal que le tuviera que pedir a mi madre para unos nuevos. Afortunadamente están bien y me voy a la clase de formación. 
Bien chicos y chicas es hora de que nos conozcamos un poco mejor y me den un poco de clases ustedes a mí, decía el maestro mientras anotaba en la pizarra el tema. La tarea era hacer un escrito de quiénes seremos en 7 años. Bien Erika no hace falta que levantes la mano, así que pasa por favor. Un tono burlón retumbó en el aula cuando mis hojas caían por un tropezón nervioso. Basta chicos, espero ustedes lo hagan mejor, yo también pase por algo así en mi primer día -dijo el profesor para darme ánimos mientras me ayudaba a levantar mis hojas. Entonces  antes de empezar veo al chico nuevo parado en la puerta. 
Vaya por fin llegas Santiago, llegas justo a tiempo, toma asiento por favor- le indica el profesor 
Después de nuestra primera expositora podrás presentarte. No sé si es mala o buena suerte, pero toma mi asiento que es el que le queda mas cerca y trago saliva, ahora estoy mas nerviosa por tener que pedirle que se retire de mi asiento que por mi exposición. 
Mi sueño es algún día ser médico o estudiar algo relacionado con la medicina para poder ayudar a los demás con sus enfermedades, curar cualquier enfermedad y darle esperanza de vida a las personas. Pe-pe-pero no puedes curar tu tartamudez, ¿Cómo piensas curar a los demás? Interrumpe diana burlándose de mí tratando de que tartamudee. Silencio Diana, si no quieres ser la próxima en pasar mejor respeta a tu compañera- añade el maestro. Volteo a ver a Santiago que parece no entender y me pongo mas nerviosa. Me doy un par de bofetadas mentales y respiro hondo para no tartamudear. Me concentro en mi escrito pero antes de poder proseguir noto que lo que he escrito me traería mas problemas de los que pudiera soportar por parte de mis “compañeros” y dirijo mi mirada de tristeza e impotencia hacia el profesor que parece entenderme e interrumpe con un – bien chicos si gustan sólo indicar lo más importante de su ensayo para que puedan pasar todos, oh casi lo olvido, Santiago puedes presentarte por favor. Espero y pase al frente y poder sentarme y vea que ese es mi asiento, así no tendré que molestarlo, no me gustaría que en el baile de graduación me coronaran como la mejor persona en caerle mal a cualquiera. Sé que nunca iría al baile y que no existe tal categoría, pero si algún día llegara a existir sin duda yo ganaría. 
Mi nombre es Santiago, soy nuevo en la ciudad y me gusta la sandía. Dice mientras pone los ojos en blanco. ¡Rayos! ni si quiera se molestó en pararse. 
¿Es en serio? ¿Sandias? Se me escapa una risilla y voltea, creo que me fulmina con la mirada. Debe de ser una broma de que sólo yo le encuentre lo gracioso, vamos chicos, llevan un año burlándose de mí y ni si quiera les doy motivos tan directos para que lo hagan, es decir no es que quisiera que se burlen de él, me gustan las sandias también pero jamás había escuchado una presentación tan particular, única o extravagante en toda mi vida y eso que en primaria mi mejor amigo dijo que quería ser Robin para conocer a Batman, no era tonto, sabía que no podía pedir ser Batman porque bueno ya saben, todos conocemos su la historia de Batman. 
Gracias Santiago, eso fue… interesante-dijo el maestro mientras me invitaba a tomar asiento. – vamos Ricardo por qué no pasas. Claro maestro, se-se-se será un placer y nuevamente todos se ríen, menos Santiago y el profesor que espero y como yo ya esté harto de ese chiste. Ricardo, no creo que quieras que te suspendan un partido por hacerte el chistoso verdad? – no profesor sabe que estoy bromeando, le hace bien a mi equipo estar relajado antes de salir a jugar. El maestro aunque sabía que era imposible que suspenderán al mejor jugador del equipo de futbol hacía lo que podía por defenderme de todos ellos, hacer perder al mejor equipo de nuestra escuela era como perder un 30% de la ayuda al instituto, el papá de Richi donaba ese porcentaje para que se mantuviera entre las mejores escuelas y así no le faltara nada o algo así se rumoraba entre los que admiraban al capitán. 
La verdad seré breve profesor, yo voy a ser un futbolista profesional y jugaré en Europa, no hace falta decir más. – fue todo lo que oí mientras arrastraba una banca del rincón donde se junta Samara y sus amigas, sin que el profesor se dé cuenta Samara le da una patada a la banca para aventármela. No entiendo por qué son así, ¿acaso les he hecho algo? Mientras me pongo a pensar en eso no me doy cuenta de que llevo la banca hacia Santiago y me siento a un lado de él afortunadamente no voltea a verme, aunque esto no me impresiona. 
La mayoría de los de la clase tiran uno que otro mal chiste contra mí, pero antes de que me vean llorar pido permiso para ir al baño, la peor idea hasta ahora, no solo porque encuentro escritos con mi nombre donde me llaman zorra, golfa, gorda entre otras cosas, sino porque cuando estoy sentada en el escusado me arrojan papel por encima de la puerta. Esto es asqueroso, la impotencia y rabia que logro sentir es tanta que me pongo a llorar y salgo lo más rápido posible de ahí, pero lo peor es que Antonio, el mejor amigo de Ricardo me da una nalgada. – pero qué les pasa a todos, ¿acaso acumularon todo su odio contra mi todo este tiempo y decidieron que seria una buena idea desquitarse conmigo el mismo día? 
Oye Erika vamos, ¿acaso no te gusto? Mira si aceptas estar conmigo pues podría hacer que te dejen en paz todos los demás, nadie se mete con el orgullo de la escuela – dice Antonio mientras me alejo, su enojo es tal que me grita maldita marginada, mientras llego al salón, me mantengo contra la pared un momento al lado de la puerta antes de entrar. Tomaré mis cosas y me iré caminando, es un largo camino, pero no me importa, es sólo el primer día, mañana será mejor- son las únicas palabras que me digo a mi misma para no caer en llanto. Lo único que quiero es llegar y poder ver a mi mamá, ella siempre sabe como hacerme sentir mejor, el sólo verla me reconforta y hace que me sienta feliz. Después de todo es la única persona que tengo en mi vida, Santiago logra verme, aunque voltea rápidamente. – profesor- levanta la mano, sí Santiago, dice el profesor- quisiera pasar al frente para exponer lo que yo quiero ser en un futuro, - claro, adelante por favor. Mientras todos miran al chico nuevo, espero tomar mi mochila lo más rápido posible y poder huir, no puedo dejar mi mochila en las manos de cualquiera de ellos. Inhalo y exhalo una y otra vez antes de armarme de valor y salir corriendo, sé que se reirán de mí, que dirán cosas horribles. 
Lo que yo quiero ser de grande es: no sé, creo que rapero o médico, qué opinan compañeros, abogado, psicólogo igual y me dedico a darle clases a jóvenes como nosotros para que no se comporten como idiotas. Me quedo perpleja un momento al oírlo decir todo eso, es como si estuviera defendiéndome o retando al grupo.      - ¿Qué? ¿A caso eso no les parece gracioso? Mírenme, seré un medico que rapeará mientras opera a sus pacientes. No dice nada más y se va a mi asiento. El profesor no dice nada he intenta seguir con la clase, nadie sabe por qué lo hizo o cuál era su intención. Mi miedo ahora es tal que decido irme a casa sin mi mochila, ya que dejaron de centrar su atención en él estoy segura de que toda la clase me tiraría a matar. El camino hacia la salida es eterno y espero que nadie salga de algún lado para verme. No quiero imaginar a otras personas del instituto creando una historia sobre mí. Creo que he salido de la escuela sin que nadie me vea, ahora puedo llorar en paz mientras camino a casa.



AtlasEG

Editado: 21.11.2019

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