Mi gato no es lo que esperaba

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Capítulo 3

 

CAPÍTULO 3

 

Umar se quedó pegado a la muchacha después de eso. Ella le dejo en el suelo tras de cerrar la puerta de la casa, pero él no se alejó en lo absoluto y debido a que no estorbaba, Rebeca tampoco lo alejo. La siguió hasta lo que supuso era la cocina y se quedó maravillado, aquello era algo que jamás había visto ¿Esas eran las cocinas de ese mundo? ¿acaso la muchacha era una noble? No podía creerlo, sabía que en el mundo humano no había muchos nobles. Solo en algunas partes.

Orum le había dicho que se mantuviera alejado de los humanos, pero estaba agradecido con esta, además maravillado por todo lo que tenía en ese lugar. Abrió la nevera y saco un cartón que dejo sobre la encimera, subió a esta para ver que era y ver si podía entender lo que decía, ya que distinguió algunas letras.

Se sorprendió al ver el lenguaje antiguo ¡Esa chica tan desobligada realmente lograba sorprenderlo! La vio sacar un plato y servirle el contenido, era un líquido blanco que supo rápidamente la leche. No quería caer tan bajo como sus instintos, pero cuando se di cuenta, ya se la estaba tomando y escucho a la humana reírse.

Rebeca en cambio guardo el cartón de leche y saco una bolsa con comida que puso a lado de la estufa, tomo un sartén que estaba colgado y lo puso en la estufa, predio una llama para luego vaciar el contenido de la bolsa en el sartén y después la arrojo al lavabo. Pronto Umar también sintió el aroma a comida y tuvo curiosidad de que estaba preparando, pero no tuvo que esperar mucho para saber. Se agacho y tomo el plato con leche para tirarlo al lavabo.

No lo puedo guardar, Jesica o alguna de las demás se la pueden tomar. Pensó Rebeca mientras tiraba la leche por el lavabo. En el mismo plato le sirvió una ración de carne que tenía guardada desde ayer, sirvió un plato mas hondo para agua y se los dejo a lado de la nevera, después se sirvió a si misma y un vaso con agua.

Se sentó en el banco de la encimera y comenzó a comer, la casa estaba en silencio, solo se escuchaba al gato y a ella misma masticar la comida. Lo miro preocupada.

- Casi te matan- LE dijo al gato- Y a mi por defenderte- EL gato la miro, con sus profundos ojos verdes, el gato maulló arrepentido y la miro- Sigue comiendo- Le ordeno y ella también volvió a su plato.

EL desayuno fue rápido, Rebeca se sentía menos adolorida que en la mañana, así que fue a su cuarto tras lavar los trastes que afortunadamente eran pocos y tirar los que el gato uso. Umar fue detrás de ella, y Rebeca no se lo evito, ambos entraron el cuarto y Rebeca fue directo sobre su teléfono para acostarse en la cama, prendió el teléfono, que dejo cargando durante la noche, apagado como era costumbre.

AL prenderlo se dio cuenta de la inmensa cantidad de llamadas perdidas que tenía de Roy, que eran mas o menos 25. Secundado por Linda, con quien debía verse ayer, tenía 15 perdidas de ella. 10 de su madre y 5 de su padre. Estaba por llamar a Roy cuando le entro una llamada, de su madre. Hizo una mueca y espero a que el teléfono dejara de sonar para llamar a Roy.

- ¿Qué quieres? -Umar la escucho hablar con la cajita mágica en su oído- No hoy no puedo. No iré a la fiesta tampoco- Silencio, ella vio sus uñas- No te importa, no tengo tiempo, si solo quieres coger ve a pagarle a alguien, la ultima vez te pusiste violento- Le reprocho- Que no te importe a quien le abro las piernas, Roy- Dijo ya enojada, colgó la llamada y en ese momento entro otra llamada de su madre.

Umar en cambio vio a la muchacha asombrado. AL verla no pensaba que era ese tipo de muchacha, pero no tenía la intención mínima de culparla, en especial tras escuchar la siguiente llamada.

-Hola, mamá ¿Qué pasa? -Pregunto, el gato se acerco a ella para restregarse contra su cara, se ganó unas caricias detrás de la oreja y ronroneo, así que se tumbó a lado de su cara, escuchando la conversación.

- ¿Dónde estás, Rebeca? -La mujer se escucho enojada, Rebeca rodo los ojos y siguió acariciando al animal, se dio cuenta que tenía rasguños en las muñecas, por el baño que le dio al gato la noche anterior.

-Me quede dormida porque me enferme. Además, ya casi era mediodía- Mintió- No me desperté hace mucho.

Umar ronroneo un poco por los mimos que estaba recibiendo por parte de la pelinegra.

-Y así quieres regresar a casa en navidad- Rebeca rodo los ojos y Umar sintió malas intenciones detrás de esas palabras, la cajita mágica supuso era un comunicador.

-Es una lastima no regresar allá- Dijo con falsa tristeza Rebeca mientras acariciaba la panza del gato- ¿Qué se le va a hacer?

-Tu hermana ira a la ciudad el fin de semana- Rebeca dejo de acariciar al gato y borro su sonrisa- Por una vez, se buena hija y ten a tu hermana bien ¿Sí? No quiero quejas y mas vale que te comportes.



Elizabeth Ponce

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En el texto hay: magia, guerrero, mascotas y animales

Editado: 30.01.2020

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