Mi Hermosa Salvación

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Capítulo 1

Y otra vez me levantan sus gritos, ¡como todos los días! Mi mamá Ivanna, bueno si es que se le puede llamar así. Mi mamá nunca me quiso y no sé por qué, desde que tengo memoria ella me trata así. Mi papá nunca dice nada, para él es como si yo no existiera y mis hermanas hacen todo lo que dice mi mamá y a veces abusan de ello. 


Odio la vida que llevo, no tengo amigos, porque mi mamá no me dejar tener, el único consuelo que tengo que ya voy a terminar la secundaria y voy a poder ir a la universidad que quiera y lejos de aquí, lejos de ellos. Lo malo, no tengo dinero y para poder largarme de aquí, tengo que tener un empleo y eso lo tengo muy difícil, ya que mi mamá no me deja trabajar. Dice que si trabajo, descuido los deberes que tengo en casa y eso me molesta, yo soy la única que hace todo acá, mis hermanas se la viven de fiestas, novios y a veces sus estudios, pero nada más. 


-Ya levántate Kristel, tienes que hacer el desayuno. No te vamos a esperar toda la mañana. –y es así como me levanta mi madre. 


Con pereza me levanto de la cama y voy directo al baño para darme una ducha rápida, al terminar me coloco la bata y la toalla en el cabello, busco la ropa que me voy a poner y bajo. No soy de usar maquillaje, solo mascara y pestaña, un poco de rubor y labial, de preferencia que sea natural, además resaltan mis ojos celestes verdosos y mi cabello color marrón. También tengo pecas, si señores tengo pecas en mi nariz y en mis pómulos.  


Si preguntan como es mi cuarto, no les voy a mentir, a pesar que mi casa es normal, quiero decir que tiene dos pisos, una sala mediana, una cocina pequeña, un comedor pequeño, un patio trasero pequeño. En el segundo piso hay tres cuartos, eso quiere decir que a mí me toca dormir en el ático. 


No lo veo como algo malo ya que el ático es grande y así puedo poner mis dibujos en la pared. 


Al llegar a la sala veo las mochilas de mis hermanas, voy corriendo a la cocina y veo a mi mamá molesta y a mis hermanas esperando su desayuno. 


-Hasta que hora piensas que vamos esperar. – gruñe. 
-Lo siento me quede dormida. 
-Siempre te quedas dormida, ¡Ya estoy harta de ti! – lo sé, yo también. Voy directo al refrigerador y saco todos los insumos que voy a necesitar para preparar el desayuno. –Apresúrate que tus hermanas tienen que ir al colegio. –me regaña. 
¡Mamá yo también tengo que ir al colegio! 
Me dan ganas de decirlo pero mejor me lo guardo porque si no, me gano un problema grande por hablarle así. 
Termino de hacer el desayuno y les sirvo a mis hermanas y papás. Llevo mi plato a mi cuarto y ahí lo tomo mientras termino de arreglar mi mochila y salgo directo al colegio. 
Voy caminando, no necesito ir en bus, ya que mi casa no esta tan lejos, solo a unas 6 cuadras. 
Al llegar, voy directo a mi casillero. 
-¡Es un idiota, no puedo creer que haya terminado con ese bombón! 
-¿Cómo puede terminar con ella? 
-¡Matthew es un imbécil! 
-Qué bueno, por fin termino con esa arpía, ¿Y ahora quien será su nueva conquista? 
Cosas así y muchas más llego a escuchar. 
Se preguntarán quien es Matthew. Matthew es el jugador estrella de baloncesto que tiene esta escuela, él es popular junto a sus tres amigos, siempre tiene una buena calificación, por más que sea popular tiene un gran sobresaliente en la escuela. 
Es alto y delgado, tiene ojos verdes, pero no es el verde normal, sino un verde muy claro que a simple vista se ven como un verde agua, pero cuando te acercas y los miras fijamente vez el verdadero color, son los ojos más hermosos que he visto en mi vida. Tiene una mandíbula bien definida, sus hombros son anchos. Es el tipo de chico que todas quieren tener pero lamentablemente el solo busca a chicas con un físico de una modelo.   
Y se preguntaran porque se mucho de él. Además, que es popular y todos saben de él, llevo enamorada 3 años de Matthew. Sé que es tonto y estúpido, porque nunca se va fijar en mí, no porque sea fea, sino porque nadie en la escuela me conoce y también porque soy una antisocial y muy tímida para entablar una conversación con cualquier persona. 
Por desgracia Matthew está en el grupo de mis hermanas. Casi todos los viernes ellas hacen una pequeña reunión en casa con sus amigos, eso quiere decir que Matthew va a mi casa y si se preguntan como él va a mi casa y no me conoce si se supone que yo vivo ahí. Lo que pasa que mi querida madre me deja encerrada en mi cuarto; si como la cenicienta, bueno no tan así, en realidad me dice que me quede en mi cuarto hasta que se vayan. Les dejo listo los bocaditos y refresco preparado y me subo a dibujar. 
Por esa razón él no me conoce. 
Camino hacia la clase que me toca, sin dejar de escuchar comentarios acerca de la repentina ruptura de Mattemma; ósea Matthew y Emma. 
Lo sé es tan ridículo ese apodo. 
Llego al salón y pongo en mi asiento, que está al fondo de este, me gusta estar así porque paso desapercibida y los profesores no te piden que digas tu opinión acerca de la clase. 
Antes que llegue el profesor veo que entran mi hermana junto a sus amigos. 
Sí; mi hermana también está en mi salón. Ella es la mayor de las tres y yo soy la segunda, después vine mi otra hermana. Nos llevamos por 1 año de diferencia, si mis papás es esos tiempos tuvieron mucha diversión. 
Mi hermana Halle repitió un año, justo ese año ella se graduaba y mis papás le dijeron que si este año no se gradúa la llevan a vivir con mi abuela. Cuando todos están en sus asientos llega el profesor y comienza con su clase.  
Ni bien terminan las clases me voy corriendo a casa para poder cocinar, felizmente que la compras las hago los Domingos. Entro a casa y dejo mis cosas en mi cuarto, hasta ahora no he visto a mi mamá, seguro que está en su cuarto. 
Cocino arroz con pollo frio y ensalada de lechuga, palta y tomate, cuando estoy por poner los cubiertos en la mesa escucho que llegan mis hermanas así que me apresuro en tener todo listo. 
-Al fin viernes. – escucho a Halle. 
-Si, por fin vamos a descansar después de dos semanas de exámenes. – dice Sam. 
-Ya llegaron mis amores. – dice mamá –Como les fue. 
-Bien mami, hasta hoy fueron los exámenes, no te molestaría si los chicos vienen hoy ¿Verdad? – giro los ojos seguro que ya le puso cara de perro abandonado; Sam es experta en eso así es como manipula a todo el mundo en especial a papá. 
-Si hija no te preocupes, ya tuvieron mucho estrés por dos semanas, necesitan relajarse, pueden hacer lo que quieran – no les dije. 
Esperen 
Dijo que SI 
Va venir Matthew y la casa todavía no la limpio. 
¡Ay no! 
-Ya está la comida querida hermanita. – escucho sarcasmo en esa última palabra. 
-Apúrate Kristel, ¿Cuántas veces tengo que decirlo? 
Mejor no digo nada y me dedico a terminar de servir, ya estando todo listo le digo que ya pueden pasar al comedor. Tomo mi plato y subo, al pasar por el lado de mi mamá me agarra fuerte del brazo. 
-No te olvides que tienes que limpiar la casa y especialmente hoy que hay visita, así que, apúrate que los amigos de tus hermanas vienen a las cuatro. Si no la tienes limpia a esa hora, ya sabes lo que te pasa. Solo me limito a asentir y voy hacia mi cuarto. 
Como no tengo mucho tiempo como lo más rápido posible ya que tengo una hora y media para poder terminar. Comienzo limpiando todo el segundo piso junto con los cuartos. Al terminar bajo y limpio la cocina con el comedor, dejo todo impecable y sigo con la sala, cuando veo que ya está limpia voy al patio, cuando llego veo todas a hojas regadas por el césped, suspiro con cansancio y miro el reloj en mi muñeca para ver que hora son, solo tengo veinte minutos para arreglar todo esto. 
Cuando el reloj marca las cuatro yo ya me encuentro en mi cuarto, dibujando mientras espero que lleguen los amigos de mis hermanas. 
Siempre que estoy sola o en mi cuarto me dedico a ordenarlo, bueno no siempre lo hago porque trato de mantenerlo lo más limpio que pueda. Pero siempre me van a encontrar dibujando en realidad lo hago a cualquier hora. Me gusta hacerlo, poder plasmar atreves del dibujo mis sentimientos, que no solo lo vean como un dibujo si no, como una forma poder expresarme. 
Escucho murmureos afuera, miro por la venta y veo a los amigos de mis hermanas. Ya llegaron ahora tengo que esperar que se vallan para poder bajar. 
Cuando ya ha pasado tres horas, todavía no se han ido sus amigos y lo malo que me muero de hambre y no puedo bajar. 
Definitivamente ya no aguanto el hambre, así que bajo con mucho cuidado tratando no hacer un movimiento en falso que me pueda delatar. 
Ya en la escalera, miro para todos lados a ver si encuentro a mi mamá o alguna de mis hermanas, como no veo a nadie bajo lo más lento posible las escaleras. Al pisar el último peldaño vuelvo a mirar a todos lados, siguen sin aparecer. 
Escucho sus risas en el patio y corro hacia la cocina, me dirijo hacia el refrigerador y saco la leche, me la sirvo en un vaso y la vuelvo a dejar en su sitio. 
Estoy por sacar un pan cuando escucho que alguien carraspea. 
No puede ser me descubrieron. 
 



Dafne Morales

#3445 en Novela romántica

En el texto hay: amor, drama, maltratofamiliar

Editado: 27.02.2019

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