Mi Loca Encantadora

Tamaño de fuente: - +

Sola Puedo

Julieta

Mi semana ha sido terrible. Ni siquiera sé por donde comenzar, o que es peor, si el hecho de que Leonardo quiera que organice su boda a cambio del dinero que me prestó y evidentemente voy a pagarle, o que debido a esa deuda tenga que organizar el evento de Bruno, exnovio de mi hermana, y de la cual David es el padrino que es guapísimo y con solo sonreír consigue que me olvide de todo a mi alrededor.

«¡Agh! ¡¿Por qué se tiene que complicar todo?»

Yo tenía mi vida bien organizada y se ha convertido en un desastre. ¿De quién es la culpa? Mía, por supuesto. Por no haber escuchado a todos cuando me advirtieron de Leonardo. Lo peor es que el día que mi familia se entere de todo no me van a acribillar con “te lo dije”, “sabía que esto pasaría” y “ya se veía venir”, harán justamente lo contrario, me escucharan y me darán su apoyo como siempre.

Pero eso no hará que mi estado de animo mejore, sino al contrario. Me gustaría que por una vez en la vida algo me salga bien y dejar de ser la idiota de Julieta que siempre necesita ayuda de alguien, sin embargo, aunque me duela el orgullo, esta vez si todo sale mal con la boda de Bruno acudiré a mi familia. Sé que no debería de continuar con este evento por respeto y consideración a mi hermana y es que nunca había visto tan feliz a Elena como cuando estuvo con él.

Lo traía a casa y mi papá lo adoraba, algo muy difícil para Joaquín Murray, pero después de tres años de relación, Elena desapareció por varias semanas y cuando reapareció ya no había más Bruno, nunca volvimos a saber de él, aunque mi padre siempre pregunta por él, Nena se encarga de evadir el tema. Seguro que si se entera que estoy trabajando para él me mata.

Llego al departamento de Elena como cada fin de semana iremos a visitar a mis padres a Río Frío. Ella odia manejar y no tiene auto, siempre hacemos el viaje en mi adorado Chicle, después de estacionarme le envío un texto para indicarle que ya llegué y espero a que aparezca. Nena tarda 20 minutos en llegar.

―¡Hola! ―saludo con una sonrisa, cuando ella entra al auto.

―¡Hola! ―responde―. ¿Cómo estás? ―cuestiona. Ahí está esa pregunta tan…, no sé como definirla, pero que no quiero contestar.

―¡Fatal! ―respondo con sinceridad. Si voy a mentirle sobre la boda de Bruno, lo menos que puedo hacer es decir la verdad de todo lo demás.

―¿Tanto así? ―cuestiona sorprendida, asiento con la cabeza.

―Leonardo quiere que organice su boda. ―explico. Sé que puede parecer cosa de nada, pero que él esté en ese plan me complica toda mi existencia.

―¡¿Qué?!

―Quiere que organice su boda. ―repito.

―Lo escuche. Julieta, no tienes que repetirlo. Es que me sorprende, nunca fue mi persona favorita, pero tampoco esperaba que llegara a tanto.

―Bueno, al parecer es capaz de eso y más.

―¿Cómo te sientes al respecto? ―indaga comprensiva. Eso es lo que tanto temía, aun así, respondo con la verdad.

―¡Desesperada! Necesito pagarle el dinero que le debo porque no pienso organizar su boda.

―No me refería a eso, pero está bien que no organices su boda. ―agrega. Su respuesta me confunde.

―¿A qué te refieres?

―Estuviste más de cinco años con él, te querías casar y formar una familia, de pronto termina contigo sin ninguna razón y te pide que organices su boda, algo debes sentir. ―explica. Suelto un suspiro, no sé como me siento al respecto.

―No he pensado mucho en ello. Aunque, cuando organizó la cena en el restaurante me molestó, me puse fúrica. Es decir, eso podría haberlo hecho en privado, no era necesario terminar en un lugar público. Pensándolo bien no he derramado una lagrima de dolor o tristeza, bueno el golpe del carro aún me duele, sin embargo, no hay nada relacionado con la ruptura.

»Es extraño debería de pensar en como seguir después de cinco años, pero en lo único que es en que no puedo permitirme perder mi negocio. Estoy enojada porque hizo planes de boda a semanas de terminar conmigo, lo que quiere decir que ya tenía una relación con alguien más, y se esperó hasta el último momento para que termináramos.

―¿Lo amabas? ―indaga. Pienso en sí lo que tenía con Leonardo es amor, pero no estoy segura, hace mucho tiempo que deje de emocionarme al verlo y cuando estábamos juntos ya no había esa chispa del inicio.

―No sé, ya no estoy segura de ello, supongo que en algún momento lo amé, o al menos lo quise mucho, después todo se volvió costumbre.



AleBPena

#9707 en Novela romántica
#3325 en Joven Adulto

En el texto hay: amor a primera vista, romance

Editado: 28.04.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar