Mi muerte eres tú

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CAPITULO VI

_tu me haces daño..._en cuanto escuche sus palabras a centimetros de mi rostro, mi piel se erizo, fue miedo lo que me congeló por unos segundos, inhale oxigeno y le arrebate el anillo para poder ver su herida. No era profunda pero tenia dos pequeños agujeros en la palma de la mano.

_tengo que curarte, voy por alcohol_le dije poniendome de pie, aún estaba aturdida por sus palabras, ¿que significaban? Lamentablemente él me siguió hasta el baño, donde se encontraba mi botiquín de primeros auxilios.

_¿estas enojada?_me preguntó mientras se dejaba caer a un costado de mi cama.

_no...porque lo estaría_le dije acercándome a él con el botiquin.

_por decirte la verdad

_no lo estoy...se que no podrias hacerme daño, confio en ti_le respondi segura.

_yo no confiaria en alguien igual a mi...no lo hagas_me dijo mientras me sentaba a su lado y tomaba su mano.

Decidí no seguir la conversación, por lo menos no ahora.

Remoje con cuidado el algodón en el alcohol y lo pase ligeramente en la herida, limpiando la sangre, por último le coloque una venda en la mano.

_¿que vas a hacer ahora?_le pregunte mientras aseguraba la venda.

_voy a cuidarte, trataré de descubrir quien intenta asesinarte_me contestó alejando su mano de mi agarre y sacó de si bolsillo mi anillo y lo sujeto en su cuello con la ayuda de una cadena plateada, lo observé mientras lo hacia...¿porque habría mantenido mi anillo tanto tiempo?_se que es tuyo, pero es lo unico que tengo para recordarte y aún me hace falta_me dijo en cuanto se percató de que lo observaba.

_no hace falta que me lo devuelvas_le contesté con una sonrisa.

_gracias_dijo acariciando mi mejilla, con ese simple acto logro que me quedará prendida de sus ojos marrones y cerre mis ojos por instinto a su gesto.

_no te vayas...

_¡¡¿que?!!_abri los ojos en cuanto la respuesta no fue la que esperaba.

_nada!!_dije al instante en que mis mejillaa comenzaban a acalorarse.

_debo irme, lo siento...no puedo quedarme_dijo rapidamente y abriendo la puerta para dirigirse a la sala y salir por la ventana por la cual entró, no queria que se fuera pero tenia que hacerlo y pero mi cuerpo no me hizo caso y le siguió por detrás_deja la ventana abierta...vendre está noche_dijo sonriente, una sonrisa picara y divertida, de esas que reconocí al instante y por un momento pude ver al niño delgaducho que le gustaba correr y ensuciarse en el barro, pero solo fue por un momento. Le devolví la sonrisa y el desapareció como siempre...por la ventana.

Una vez se fue me dirigí a donde mi madre, quería decirle todo, contarle todo y que me aconsejara, pero cuando entre al despacho ella estaba tirada en el suelo, el abogado estaba a su lado y llamaba desesperado a una ambulancia, esa fue la última imagen que tuve de ella, lo que siguio después fue la camilla y el cuerpo de mi madre sobre ella, yo en camino al hospital junto al abogado, mis lagrimas y la desesperacion junto al shock de una muerte injusta, no podia hablar solo llorar y maldecir en mi interior por no haber estado a su lado el tiempo suficiente para no culparme en estos momentos.

El hospital era un caos, más la sala de urgencia, pero en cuanto un doctor la vio la llevaron a  cirugía, rapidamente...todo pasó tan rapido, lo unico que mis ojos veían era el suelo blanco del hospital, los zapatos de los enfermeros y doctores...luego los zapatos finos del abogado se quedaron frente a mi.

_tu madre me contó que ya sabes lo que tiene_me comentó pero yo no le respondí, estaba perdida en mis pensamientos, en los recuerdos, en todo menos en el hombre frente a mi_Angelica, se fuerte...tu madre no va a...

_morir...eso es...ella va a morir dentro de cinco meses...pero el tiempo no cambia nada, ella morira_eso fue lo unico que pude decir antes de que las lagrimas volvieran a surgir.

_todos tenemos ese fin, pero te aseguró que eso no le pasará a tu madre...hoy no_me dijo apretando su mano en mi hombro, conocia al abogado, se llamaba Gabriel Ballmer, amigo de la Universidad de mi madre, pero él era mucho más joven.

_¿hablo con el doctor?_le pregunte al abogado.

_si, el tumor al parecer crece de manera extraordinaria y le provocó un...colapsó pero ella estará bien en cuanto logren que su cerebro...emmm respire_me explicó de una manera simple, para que pudiera entender, pero yo no queria explicaciónes, sino más bien que me dijera que estará bien.

_¿cuando podre verla?_le pregunte una vez más.

_una vez abra los ojos, esta con sedantes y no despertará hasta mañana, deberías irte a casa...yo debo volver por los papeles que deje en la mesada_me dijo dirigiendose a la salida, pero yo me mantuve en mi lugar_...Angelica debemos irnos, sabes que no puedes hacer nada.

_mamá se hubiera quedado aquí si fuera por mi_le respondi sentandome en una banca del hospital.

_¿quieres que te traiga algo?_me pregunto.

_nada...

_volveré...no te alejes de aqui_me respondió y escuche las suelas de sus zapatos contra el piso alejandose.

Las horas pasaron pero no me dormi, no pegué ojo en toda la noche, Gabriel llegó y se sento a mi lado y me ofrecio un cafe, el cual acepté, ambos nos quedamos en silencio esperando que alguien saliera por esas puertas y nos dijera que podíamos entrar a ver a mi madre o al menos que nos dijeran que no corría peligro alguno. 
De vez en cuando el abogado salia afuera para poder fumar, el hospital se tornaba escalofriante, se escuchaba gemidos de dolor o llanto de algún niño.



Maria Bassi

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Editado: 10.02.2020

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