Mi padrastro, Andrew

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Prólogo

1 año antes...

Unos gritos dentro de mi casa me hacen levantar de un susto de la cama. Normaliso la vista de mi oscura habitación para acto seguido restregarme los ojos y acomodar mi largo cabello negro hacia atrás. Finalmente me levanto de la cama y decido ir hacia la sala que es en dónde provenía el escándalo.

A medida que avanzaba a pasos lentos y desapercibidos, la discución comenzó a escucharse con mucha más claridad dejándome saber quiénes eran los ocasionantes de haberme despertado en medio de un infantil sueño.

Eran mis padres.

Mi madre estaba caminando de un lado a otro con una mano puesta en su cintura tratando de contener la calma y las lágrimas pero le eran imposible retenerlas por mucho tiempo. Mientras que mi padre ni se inmutaba de las actitudes que tenía, estaba en un rincón del living con sus brazos cruzados sosteniendo con una mano un vaso de licor que le daba unos cuantos sorbos para mantenerse en calma.

— ¡¿Quién era esa maldita mujer?! ¡Dímelo Derreck! — exclama mi madre en un grito.

— Es una amiga, ya te lo dije. — su rostro se frunció al escucharla tan exaltada.

Cuando mi madre se enoja no es linda, a veces te dan ganas de correr y huir para salvar tu vida de un regaño sumamente extremo. Pero mi padre es el único que sabe como calmarla, siempre fueron muy cariñosos pero ahora no se en dónde quedo toda esa compasión.

— ¡¿Una amiga?!... ¡No es una amiga! — grita en llantos.

— ¡Si lo es Rebecca! — ahora grita mi padre haciendo que su ronca voz se escuchara en cada rincón de la casa.

¿Qué... esta sucediendo?

— ¡No me mientas Derreck! ¡Te acabé de ver besándote con esa mujer! — mi padre trago con dificultad al oírla y ví como su cuerpo se tensó.

Él llevaba unos pantalones de mezclilla negros con una camisa blanca ajustada a su cuerpo y una corbata negra lo que significa que había regresado del trabajo. Mi madre estaba vestida con un vestido cómodo que siempre usaba en la casa, éste se ajustaba muy bien a su cuerpo haciendo que resaltase su buena figura que a pesar de que tuviera 35 años la hacía ver aún más joven.

Ella se gira frotándose su largo cabello castaño hasta notar de que yo estaba allí, escuchándolos.

— Cat...

Mi padre gira y al verme su cara palideció.

— ¿Q-que ocurre mamá? — respondo con dificultad al saber que me metí sin querer en su discución.

Ellos se miran serios, como si no supiesen que hacer o decir.

— Nada hija, nada — me mira y luego vuelve a mirar a mi padre — tu padre y yo, nos vamos a divorciar...

Su respuesta hace eco en mi mente.

¿Se divorciarán?

Siempre tuvieron peleas pero núnca llegaron hasta estas consecuencias. Seguramente lo que hizo mi padre fue la gota que rebalso el vaso.

Nadie dice nada, como si ambos ya se lo esperaban y lo toman como un hecho.

Se divorciarán y se olvidarán de mí.

Es lo que pienso en mi mente ya que los divorcios núnca terminan bien, sus padres forman una nueva vida, familia y solo la única persona que los unía la dejaban a un lado. Aunque dijeran que no.

— M-me olvidarán.

— No, no hija — se acerca mi padre dándome un fuerte abrazo — jamás lo haremos, solo... — hace una pausa — yo me iré y tu madre te cuidará, pero vendré todos los días que pueda para verte mi niña.

Sus palabras sonaron duras de digerir. Me duele alejarme de mi padre, siempre que se va al trabajo lo extraño y ahora que se divorciarán él vivirá a parte y sé perfectamente que no lo veré todos los días.

No me queda otra que aceptarlo, es su decisión y ya está tomada, y ni yo ni ellos podrán cambiarlo.

— Te extrañaré — hago un fuerte apretón a él con mis brazos mientras me derramaban unas cuántas lágrimas.

— Yo también Cat — me besa en la frente y con dificultad me suelta.

Mi padre caminó al lado de mi madre ignorandolá mientras se iba a su dormitorio y hacia las maletas.

Yo estaba que me moría y lloraba como una niña pequeña ¡Y es que lo soy!.

Luego de unos minutos baja y corre hacia mí al verme de ese modo ya que no le gusta verme llorar, y se despide un buen rato. Mi madre abrió la puerta sin tomarle mucha importancia pero yo misma sé que no es así ya que ella lo amaba mucho. Una vez que me suelta toma las maletas y sale.

Ese día lloré como una condenada. Los divorcios núnca me gustaron, siempre agradecí de que eso no me haya pasado pero creo que hable muy pronto.

Lo estaba viviendo en carne propia.




 

Aquí explico como fue la separación de sus padres ya que es una parte muy importante para la historia. ❤️

Los quiero y gracias a los que la leen ❤️



Nicole Menchaca

Editado: 20.08.2019

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