Mi padrastro, Andrew

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Capítulo 1. Mi padrastro

Estaba sentada al borde de mi ventana viendo el hermoso cielo estrellado que me regalaba la noche, la luna alumbraba cada rincón de mi cuarto ya que la luz se encontraba apagada. Me encanta contemplar el cielo, la oscuridad es una de las cosas que más me gustan. Bueno, no mucho ya que a veces cuando me quedo sola en casa me asusta. La brisa fresca llegó a mi cuerpo produciendome un escalofrío por lo que decido cubrirme con mi suave mantita blanca.

Lo sé, tengo 17 años y aún parezco una niña. Pronto cambiaré ¡Lo juro!

Que desubicada que soy, no me presenté. Perdonenme ahora mismo lo hago.

Me llamo Catherine Hamilton, vivo en los Estados unidos, Chicago. Una ciudad moderna de grandes empresas, fachadas de cristal y acero, espectaculares jardines, hoteles, restaurantes, tiendas, entre muchas otras cosas. Es mi ciudad favorita. Yo, como vieron, soy una persona muy cariñosa con mis padres. Con otra gente también, pero solo si logro tomarle confianza. Aunque creo que no me toma mucho tiempo en hacerlo, todos me caen bien.

— ¡Hija! — escucho el grito de mi madre llamándome.

— ¡Voy! — le respondo.

Me levanto de mi tranquilidad y cierro la ventana para que no se enfriara mucho más mi habitación. Salgo de mi cuarto con un sueter de lana rosado y abierto que me llega a las rodillas. Me lo cierro un poco colocando ambos brazos bajo mis pechos para que no se abriera y camino por el pequeño pasillo que teníamos.

Me paralizo en medio del camino cuando encuentro a mi madre dándole un escaso beso en los labios a un hombre desconocido en la puerta, se separan y ella asoma una amplia sonrisa.

¿Quién es ese intruso?

Mi padre no era ya que desde el divorcio no se volvieron a hablar, y menos creo que quieran volver a juntarse.

Éste estaba de espaldas, en un ángulo que solo podía ver a mi madre frente a él. Si tenemos que describirlo de vista podríamos decir que es alguien muy fornido de hombros, de un metro ochenta, llevaba unos pantalones negros junto con un sueter fino de un color verde intenso que se ajustaba muy bien a su torso. Seguramente entrenaba porque nadie tendría un cuerpo como él. Lo que mis ojos no dejaban de observar era esa espalda tan ancha.

Era para morirse...

— ¡Cat! — grita mi madre feliz al verme. Quitándome de mis pensamientos. — ven, quiero presentarte a alguien — me extiende su mano para que la tome y yo dudosa, lo hago recibiendo un jalón hasta quedar frente a él.

A la mierda.

Sus ojos mieles clavaron intensamente con los míos provocandome que mi cuerpo se paralizara. Él por su parte, se quedo mirándome muy fijamente con una sonrisa que mostraba lo perfecto de sus dientes que a cualquier mujer volvería loca. Su enorme cuerpo, sus ojos, los grandes rasgos de su rostro lo describen como un hombre sereno, paciente y amable.

— Hola Cat — me saluda con una indescriptible ronca voz que me produjo un extraño escalofrío al oirlo.

Miro a mi madre, pidiéndole una explicación.

— Él es Andrew — hace una pausa — mi... nueva pareja. — mis ojos se abren como platos.

Era la primera vez que vivía todo esto y no sabía cómo reaccionar a sus palabras.

¿Pareja? ¿Tan rápido se olvido de mi querido padre?. Él no tenía ningún parecido de él, físicamente creo que son totalmente iguales pero con respecto a su postura y mirada, son personas totalmente diferentes.

— Es un placer conocerte Cat — responde amablemente acercándose a mí para darme un sonoro beso en la mejilla. Sus labios suaves tocaron mi piel dejándome tiesa en mi sitio. — tu madre me ah hablado mucho de tí y por como te describió sé que de ahora en más nos llevaremos muy bien.

¿Llevaremos? ¿Qué quiere decir con eso?.

— N-no entiendo. — tartamudeo.

— Cat, él vivirá con nosotras — Andrew asiente afirmado lo que mi madre decía — de ahora en adelante el será tu padrastro...

— O si quieres me puedes llamar papá — la interrumpe y yo lo miro sería ya que no me agrada para nada la idea. — si te parece bien, claro.

Su propuesta no me gusto en lo absoluto. No puedo llamarlo de ese modo, por como no lo siento y quiero. Ni tampoco tenerlo como un familiar muy querido o darle si quiera la posibilidad de serlo.

Mi mente estaba en un lío, no sabía que responderles ya que las palabras estaban de acuerdo con no salir de mi boca. Tienes que aceptar que tu vida va a cambiar. Decía mi subconsciente llevándome la contra.

Aunque buscara un pretexto para irme tenía razón. Ahora tengo padrastro, quiera o no y así mi madre lo quiso.

— Esta bien — respondo dando un largo suspiro de resignación.

Podía haberlo rechazado o ignorado pero no lo hice. Además de que ellos se veían muy contentos por la noticia que me estaban dando y yo no soy de esas personas que acaban con la felicidad de los demás. Capaz, solo capaz, estoy siendo muy dramática y no me estoy dando cuenta, no lo sé. Pero si dentro de todo mi madre estaba feliz, yo también trataré de estarlo y lo aceptaré. Por ella, hasta un cierto punto.

A pesar de que Derreck cometió un error... Padre, tengo uno solo.

Luego de la presentación que ya se estaba poniendo bastante incómoda nos fuimos hacia la cocina para cenar juntos. Mi madre lo había invitado a comer con nosotras por lo que el, aceptó sin pensarlo dos veces. Ellos se sentaron juntos, delante mío mientras me hablaban de cómo se habían conocido y otras cosas más.

Les resumo un poco del nuevo hombre de mi mamá. Él se llama Andrew Miller, tiene 28 años. Eso quiere decir que tiene 7 años menos que ella. Hace poco terminó de estudiar administrador de empresas por lo que pronto comenzaría a trabajar ya que él a ido a unas entrevistas y espera ansioso a que lo llamen. Conoció a mi madre en un bar, les dió pena decírmelo pero claramente fué así. Ella estaba tan despechada por la separación de mi padre, que fué allí a desahogarse y dónde sin esperarselos se conocieron. Por lo que me dijeron, ellos llevan juntos ya más de 4 meses.



Nicole Menchaca

Editado: 20.08.2019

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