Mi padrastro, Andrew

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Capítulo 2. Colegio

No sé en que momento ya habíamos llegado. El auto se apaga y él se queda observandome con las manos puestas al volante. Yo aún estaba mal, la idea de querer verlo a mi padre no se había ido. Éste sábado lo vería pero yo lo necesitaba ahora, él es el único que sabe como tranquilizarme en estos momentos.

— Ya hemos llegado — me avisa quitándome de mis pensamientos. Y yo asiento, sin ganas.

Me despido, agradeciendole por haberme traido aquí y bajo del auto colgando mi bolso en mi hombro mientras doy un leve suspiro para calmarme, y ingresar al colegio sin parecer tan deprimida.

Tienes que tranquilizarte Cat, no puedes seguir comportándote de esa forma.

Lo sé, en eso estoy pero realmente no puedo.

— ¡Cat! — me llama Andrew acercandose hacia a mí y yo volteo —
Olvidé de decirte que por la tarde planee que los tres cenemos, yo invito. Tu madre dijo que no llegues tarde, te estaremos esperando — sonríe.

Hago el esfuerzo de hacer lo mismo pero no funciona, simplemente no puedo y no sale de mí entonces solo asiento, sin mas remedio.

— Esta bien, adiós. Iré a clases... — contesto en seco y vuelvo a retomar mi camino hacia el colegio.

A simple vista pude notar como su rostro demostraba cansancio por su esfuerzo de llevarse bien conmigo pero que entienda, recién lo conozco y es obvio que no me agrada ese tipo para nada.

Mi vista instantáneamente vuelve a él, quién ya se encontraba dentro del costoso auto mientras lo encendió y acelero hasta desaparecer del estacionamiento.

Finalmente entro al colegio, sin muchos ánimos.

Saben, a veces me siento un fantasma en éste lugar. Mi colegio está lleno de grupitos dónde se dividen jovenes de toda clase, desde los populares, las fáciles, — básicamente las zorras— las rudas, las nerds, entre muchas otras. Pero yo no pertenezco a ninguna de ellas, simplemente no existo en éste lugar. Yo soy una chica normal, común y corriente, sin necesitar la atención o la importancia de nadie.

— ¡Cat! — esos gritos de una chica alocada ya las conozco a la perfección.

Volteo y era ni más ni menos que la loca de mi amiga Scarlett. La carismática, que no tiene vergüenza de nada. Ella era de altura normal, cabello lacio y castaño, ojos azules con una mirada llena de felicidad. Amo como es ella.

— No me esperaste — se cruza de brazos haciéndose la ofendida conmigo.

— Lo siento, no te ví — me disculpo —¿Dónde estabas?.

— Cerca tuyo, cuando saliste de ese hermoso auto con ese hombre tan guapo. Hablando eso, dime, ¿Quién es él? ¿Tu novio? — me interroga con una pícara sonrisa. Mis ojos se abren como platos a como lo relacionó conmigo.

¿Novio? ¿Él? ¿Como puede pensar eso? Es mayor que yo.

— N-no porqué piensas eso, ¿Acaso estas loca?

Realmente a esta mujer algo le fallaba. No puedo ser su novia, él me lleva diez años, ¿Entienden?. ¡Diez!. Claramente eso es mucha diferencia.

— No. Aún creo que estoy en mis cabales — dice pensativa de ella misma — pero entonces, ¿Quién era ese Dios griego con el que viniste? — pregunta curiosa y yo ruedo los ojos ante la descripción que le dió. Decido ignorar su pregunta y sigo caminando hacia mi locker — ¡Eh!. No me ignores, respóndeme Catherine.

— Es mi padrastro. — digo sin importancia.

Ella se detiene.

— ¡¿Qué?! — grita haciendo que todo el pasillo se produzca un silencio y todos volteen hacia nuestra dirección. La miro feo, y ella sonríe con inocencia y me susurra un "lo siento".

Giro una vez que ya estaba frente a mi locker y pongo la clave para abrirla.

— ¿Encerio que es tu padrastro? — pregunta sin poder creerselo. Asiento — Pero... El parece muy joven...

— Tiene 28 años — digo mientras quito los libros que debía utilizar.

Scarlett aún estaba asombrada.

— Pues no parece. Ese hombre si que trabaja bien todo su cuerpo — dice mordiéndose el labio inferior — que bien eligió tu madre, aunque tu padre tampoco se quedaba atrás...

Mi padre tiene su mismo físico, pero en otros aspectos es muy diferente a él. Mi padre era más formal, siempre vestía de traje y demostraba autoridad y respeto hacía todos.

Aunque no le puedo negar que lo que ella dijo tenía razón. Andrew sí que se veía muy joven, demaciado diría yo, que hasta lo confundirían como uno. Su piel bronceada, cabello sedoso, rostro perfecto sin rastro de barba, mirada seductora, ¿Se hará cirugías?...

— ¡Cat! ¡Vuelve! — Scarlett chasquea los dedos en mi cara haciéndome volver a este mundo. Parpadeo un par de veces y cierro mi locker.

— ¿A dónde te fuiste? — pregunta caminando a mi lado.

— A ningún lado, solo estaba pensando.

Y si que en algo sorprendente. Yo también quiero a mis 28 parecer igual o más joven que él.

— ¿En tu padrastro? — giro mi vista a ella quién sonreía burlona.

Si.

¡No! ¿Como voy a pensar en él?, lo detesto y no me agrada para nada — miento.

Deja de mentirte a ti misma que tu y yo sabemos perfectamente que te parece atractivo.

Eso no tiene nada que ver...

— ¿Porque?.

— Pues porque, yo ya tengo un padre, y lo quiero mucho a él. Pero Andrew... apenas ayer lo conocí y él es un completo extraño para mí. Yo lo quiero lejos de mi vida, de mi madre y de la posibilidad de ser mi nuevo padre.

— ¿No crees que estas siendo muy dura con él? — pregunta — si apenas ayer lo conociste, dale la oportunidad para conocerlo mejor. Yo no lo juzgaría tanto como tu, por algo tu madre decidió tenerlo cómo pareja, aparte de su sexy nombre, su tonificado cuerpo que hace que se me prendan las...

— ¡Scar! — ríe y yo hago lo mismo como si me hubiera contagiado.

Su compañía, la verdad que me hizo mucha falta. Ella siempre me hace sentir bien. Siempre que me encuentro mal o sin ganas me saca una sonrisa, alegrandome, así todo el día.

Ya habiamos llegado a la primer clase que nos tocaba que era de biología. Una de mis clases, no tan favoritas pero no me quejaba ya que me gustaba que hablemos algunas cosas sobre nuestros cuerpos o cosas naturales.



Nicole Menchaca

Editado: 05.08.2019

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