Mi padrastro, Andrew

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Capítulo 6. Torpe

Llegando a la cocina veo a una seria madre con ligero amargor. Su fino y delicado rostro estaba fruncido al escuchar la voz de su ex marido desde la otra linea. Asiente sin decir ni una palabra y quitándose el teléfono de la oreja me lo extiende. Sin cambiar su cruda expresión.

El rencor que ella le tiene a Derrek es inmenso que les es imposible tener una conversación normal con él sin hacer ua mueca. Mi padre no hace eso, en cambio lo que sí puedo decir es que tiene su orgullo por delante que le impide hablar bien con ella.

Lo sé porque eh intentado varias veces en juntarlos y siempre empiezan con sus típicas indirectas de: "En los hombres no hay que confiar", "Recuerdo que antes de que me engañara hicimos esto", "Antes de malinterpretar las cosas, siempre es bueno dejar que la otra persona explique", "Las mujeres son muy tercas". Cada vez que abrían la boca y decían una sugerencia como esa en mi presencia me entristecía a tal punto de estallar en furia y correr hacia mi habitación. Desde allí decidí que lo mejor era verlo por separado y así se hizo en los últimos tres meses.

Tomo rápido el teléfono cuando ella hizo un gesto de que me apurara porque tenía que proceder a limpiar el desastre que torpemente había hecho en el living por espiarlos. Que básicamente eso fué lo que hice y que provocó que ese mueble me golpeara. Pongo el teléfono en mi oreja mientras ella se retira aliviada con la escoba de barrer en manos.

— ¿Papá?
 


— ¡Cat, cariño! ¿Cómo estás?.

Sonreí al escuchar su voz. Al fin puedo hablar con él sin que me diga que está ocupado.

Bien pa ¿Y tu?. — me apoyo a la mesada con cuidado de no tocar la zona del golpe.

Dentro de todo, bien. — suspira con cansancio — El trabajo me está consumiendo mucho. Perdóname por no hablarte antes pero tengo un montón de papelerios y cosas que debo resolver de la empresa que se me hace difícil a la hora de darme tiempo libre, prometo que buscaré la forma para pasar más tiempo juntos... Pero ahora quisiera saber ¿Porqué no contestaste a mis llamadas Cat? — frunzo el ceño.

Pongo una mano en mi bolsillo trasero del short para quitar el teléfono que es en donde usualmente lo guardo cuando no tengo otro lugar disponible.

Batería baja. Es lo que me doy cuenta ni bien lo veo apagado.

Se me quedó sin pila, — contesto. — supongo que en el transcurso que escuchaba música mientras regresaba del colegio...

Un bufido ronco sale de él.

Cat, ¿Que te eh dicho sobre eso? — me reprende — puedes tener un accidente si no prestas atención a lo que está a tu alrededor.

Sonrío y ruedo los ojos a la vez que guardo el aparato muerto en el mismo sitio. Luego lo pondría a cargar.

— Papá, siempre que salgo estoy atenta a dónde voy, dónde estoy y a dónde debo ir. En eso ya no soy una niña, sé lo que hago. — digo con cierto orgullo de mi primer logro. — No te preocupes papi.

— Mm... bien pero TRATA de no hacerlo.habla insinuando más a una orden.

Está bien, lo intentaré. — dije sonriente. La sensación de extrañarlo hizo que mi expresión rápidamente se esfumara. Quisiera mucho no estar hablando por teléfono y hacerlo en persona como en realidad se debería. — Te extraño padre, quiero verte...

Susurro con un aire de tristeza.

— Yo también quisiera princesa, pero sabes que no puedo. Al menos no ahora que las cosas en la empresa están... un tanto complicadas. — como siempre, su trabajo está de por medio en todo. — mira cielo, este viernes saldré temprano. Si quieres puedes venir para la empresa y de aquí nos vamos a dónde tú quieras, ¿Que te parece?. — propone. Mi expresión cambió cuando dijo esas palabras.

Empezé a brincar como cual niña cumplen su capricho.

— ¡Si!. ¡Auch! — me detengo cuando el dolor de mi cadera apareció.

— ¿Cat que paso? ¿Te hiciste daño?. — suena preocupado.

— No, no solo hace un rato me golpeé pero nada que no sane mañana. — sonrío rencomponiéndome.

— Espero que no haya sido nada grave...

— No lo es. — lo afirmo rápido.

— Bien, el viernes nos vemos princesa. Ahora tengo que irme, te llamaré luego por si quieres seguir hablando conmigo.

— Eso mismo querré. Adiós y no olvides llamarme.

— No lo haré, Adiós hija.

Camino contenta hacia la sala luego de la agradable conversación con mi padre. Ya necesitaba aunque sea una pequeña charla con él que me haga no olvidarlo en el día.

Busco a mi madre con la mirada para entregarle su teléfono, pero no la veo. Desde aquí miro la puerta de la entrada que estaba a mi derecha, la cocina que estaba atrás mío y no había rastro de ella. Por último miro el suelo en dónde estaba parada y me doy cuenta de que milagrosamente ya estaba perfectamente barrido y limpio como si nada hubiese pasado.

Menos mal que lo hicieron. A veces suelo ser demaciado despistada dentro de mi casa que me olvido de todo. Justo ahora podría haberme incrustado un vidrio en el pie de no haberlo hecho antes de que pisara.

No se si seré la única pero a veces, solo a veces ando descalza por todos lados.

El televisor aún seguía encendido y una explosión de la película me hizo sobresaltar y mirar hacia la pantalla. Un auto estaba en llamas en medio de una persecución con la policía, había gente disparando, corriendo de aquí para allá y demás. Aburrido. Camino hacia el sillón y tomo el control para apagarlo ya que nadie lo estaba viendo.

Salgo de la sala con la vista puesta en el nuevo móvil que hace rato lo había usado. Estaba sin ningún rasguño, tenía protector de pantalla pero no una funda cosa que si se me cae... Dios quiera que no pase eso.

Yo no entiendo.

¿Porqué mi madre se compra el último teléfono que sale a la tienda si casi ni lo usa?. Si revisan el mío pueden encontrar un hermoso fondo de pantalla de un enorme corazón rojo. Bastantes apps instaladas como juegos, redes sociales y demás. Sin olvidar la música, video y fotos que tengo mas de mil pero el de ella es un triste desierto. No hay apps más que WhatsApp y Facebook que casi no seule usar.



Nicole Menchaca

Editado: 20.08.2019

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