Mi patrona...

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Carlos en silencio contemplaba el rose de miradas entre ella y su jefa, sentimientos pintados en un lienzo, que escondía los ojos claros de la aludida, enamorada y muy fluctuante Any, una armonía de sentimientos, bailaba al compás del violín de orquesta, el miedo era el anfitrión de la velada, y carcajadas de gozo y jubilo al poder esquivar a su canónica hermana, solo traía un mejor paisaje pintado de color, ante tanto peligro, para el abogado, Any era la manzana del edén, que en un falso movimiento, el pecaría.

Pero era un riesgo que iba a tomar vacilando los diversos peligros, mientras que ser tentado por ella, tal vez era lo más entretenido que había hecho en su vida. Y que el destello de sentimientos que había en su corazón ninguna otra mujer lo podía causar. Amor prohibido, desesperación y amor pasional, una historia de Dos que se cuenta entre Tres.

Carlos llevo a la Patrona a su hogar, y con un pequeño roce de labios, se despidieron, sus pupila se dilataron, y la chica reacciono con otro beso, un poco más a la izquierda de los antojosos labios de abogado. Y despidiéndola se fue a su casa. Ella espero a que él se fuera en el elevador, con una sonrisa y sentimientos en el pecho, se fue a la cama, dando patadas de felicidad, y como el día había sido largo no tardó mucho en cerrar los ojos y caer en un profundo sueño.

 

 



GOLLO D.

Editado: 04.11.2019

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