Mi patrona...

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0.4

Y sabias bien que lo hacías a posta, que ya sabias lo que me provocabas en el cuerpo. un sinfín de galerías de imágenes, que suben y bajan, dibujo tu cuerpo en la playa mientras leemos un libro, te puedo dedicar uno, o dos hasta tres, o mejor un poemario. Más adecuado para lo que te tengo que decir. O lo que te quiero confesar, si me la juego lo hago, de nuevo si me repudias me iré, y si me quedo te diré lo que nunca te he podido decir, no me digas que no, porque quedo como un desierto, seco y sin agua para la vida, y si… Dicen que el tiempo sana, pero a mí me mato un par de veces en vez de curarme.  Y si quiero verte una dos tres, y mil veces más, al día quiero que seas tú la que me diga que sí, no me importa si me dicen infeliz iluso, porque prefiero vivir en esa ilusión mil años, a un año sin ti.

Y si cometo la gran barbaridad de pensarte más de lo normal, si es que normal se pueda decir mucho. O que una raíz matemática sea menos complicada que tu, o al menos algo menos, pero solo digo que nunca comprenderé como mi pequeño corazón puede sentir cosas tan grandes como esas, tus labios me tienen presos, o tal vez adicto como una droga, que si no está, me causa una secuela, esa misma causa que te busque y me de una metástasis, por las cosas que hice sin pensar, me arrepiento…. No jamás no lo hare. Nos perdimos para siempre en ese bosque de fantasía escrita de cuento de hadas, dame señales que interpreten las neuronas de este pobre ser, para que me digas si es bueno o no. Vámonos a la luna, o a Plutón, Vámonos a Grecia o a China, recorramos el mundo las estrellas el universo, con un verso te hago llegar al pueblo más próximo, así no se haga sinónimo de indómito, o de inexplorado, como la jungla, donde también nos podemos perder. Hacer el amor en un tiesto atardecer y rojo ocaso.

O acaso no te gustaría escaparte de la rutina, irnos y no saber nada más del resto del mundo, por amor, se perdona aunque te hayan hecho sufrir y mucho.  Si igual ablandas mi corazón con esa sonrisa, a veces pienso que esto es muy profundo, como el laberinto oscuro que aguardan en tus ojos, mirándome, como yo te miro, y pensándote, tal vez mil veces al dia, no perdón diez mil, está bien exagero, pero no exagero cuando digo, que eres de las poco que me hacen volver loco. Si es que existe alguna otra. Dame una bofetada, si me la merezco, pero también quiero luchar, porque me enseñaron a nunca bajar los brazos, escúchame como me escuchan estas montañas.

—Any —Ella volteo a buscar a Carlos. conectaron sus miradas, y Carlos tomo su mano con ternura.

—Si dime Carlos.                                                                                                                

—Te amo.

La chica se sonrojo, del todo, y se acercó a él al oído dejo escapar algunas dos palabras con peso en tonelaje. —Yo también— Any lo abrazo apasionadamente mientras miraban el ocaso rojizo en la pared amarilla de la montaña.

—Tengo algo para ti, —Inefable sensaciones recorrían el pecho de Carlos, con su palpitar a millón— Para ti. Alzo de la nada un pequeño collar, con la letra A grabada en él.

—¡ Qué lindo! Gracias. Ella agarro el collar pero no se lo podía poner—Me lo puedes poner. Carlos en reflejo rápido, Agarro el collar, y se puso detrás de ella, dejando ver una parte de su espalda, —donde se convertía en cuello— acaricio sutil su nuca, y ella hizo un leve respingo cerrando los ojos. Completada la misión Carlos, la miro a los ojos, ella miraba a también a los ojos de Carlos,  —Any quiero… —puf— Ambos miraron a la explosión de los fuegos artificiales. El volvió a mirar a —Any. Quiero pasar el resto de mi vida contigo. Susurro en un leve intercambio de palabras, ella lo miro con fijeza centrando la mirada en sus ojos, con una gran sonrisa en un cálido abrazo que termino en un apasionado beso, subieron a la final de la montaña en una inmensurable aventura, rodeada de fuegos artificiales un ocaso rojizo de película, y un sinfín de emociones encontradas en esa montañas, en fin, todo una pasión. Claro con Vanessa jugueteando por los alrededores. Ellos agarrados de las manos viendo la puesta del sol y esperando un porvenir maravilloso.

 

 

 

 

 



GOLLO D.

Editado: 04.11.2019

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