Mi pecado

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EPÍLOGO

Zaid Habbak!

 

- ¿Papa? – toca Luna la puerta de mi oficina.

- Pasa, Lu… - le digo mientras quito mis gafas y la veo entrar.

 

Mi pequeña Luna ya no es pequeña, tiene 19 años, es toda una mujer, pero aun será mi pequeña Luna, esta magnífica, lo que más sobresalta de su rostro son sus magnifico ojos grises, se parece muchísimo a mi bella Nath, el alta, esbelta y su cabello es larguísimo.

 

- Hola… - me dice tímida, lo cual me hace entrecerrar mis ojos, porque Luna tímida no es…  ella tiene mi carácter.

- ¿Qué pasa Lu? – le pregunto, aclara un poco su garganta y comienza hablar.

- Papi, sabes que todo lo relacionado con los árabes, la religión, la cultura y todo eso me ha llamado siempre la atención. – me dice sonriendo con su perfecta sonrisa, con esa sonrisa que sabe qué hace conmigo lo que quiera.

- Ujum… - le digo.

- Entonces yo quería, sabes… este… irme de viaje a Dubái…

- Bueno mi niña, si quieres nos vamos este fin de semana. – aclara nuevamente su garganta.

- No me entiendes, quiero irme a vivir a Dubái… - termina su frase y me sonríe nuevamente.

- ¿Cómo? ¿Irte a vivir? – se acerca rápidamente a donde estoy sentado, toma mis manos… y se arrodilla.

- Mira papi, allá esta tío Zeit, puedo aprender del negocio con él, está la cultura, y todo eso… hable con mama y me dio su visto bueno… y hasta con papa Noah, pero la opinión que realmente me importa es la tuya… 

- ¿Hablaste con tu madre? – asiente sonriendo – y hablaste con Noah! – asiente nuevamente… - ¿y me imagino que también con Zeit? – ella asiente sonriéndome… la condenada sabe cómo lograr su cometido, es igualita a la madre! – yo puedo enseñarte del negocio, sabes… - le digo algo melancólico.

 

Porque si les soy sincero me imaginaba, enseñándoles a mis hijas, todo lo que se de este mundo, y que algún día, ellas, junto a sus primos sean los dueños de todo lo que es el imperio Habbak.

 

- Yo lo sé, créeme, pero quiero… ir a los Emiratos, mi mundo no está en esta ciudad… - toco su mejilla con amor, porque es verdad mi Luna nunca perteneció a esta enorme cuidad.

 

Mi pequeña luna con tan solo 6 años, empezó a estudiar el Corán, uso un tiempo el hiyad cuando se volvió mujer, cada vez que íbamos al Líbano, a Yeda o al increíble Dubái, su rostro se iluminaba, incluso me suplico que le enseñara a hablar Árabe… 

 

- Lo se Mi Lulu – ella sonríe al escucharme decirle Lulu… - está bien, puedes irte a vivir a Dubái – ella se emociona al escucharme pero  cuando ve que levanto mi mano se queda tranquila – pero… tendrás que llamarnos todos los días, iremos a visitarte… y vivirás en nuestro apartamento. – ella asiente a todo.

- Te amo papi!!! – se lanza sobre mí y me llena de besos…

- Eres mi niña y siempre lo serás…

- Lo se…

- Promete que si algo paso, me llamaras…

- Eso ni lo dudes… - me dice con lágrimas en sus ojos, seco una lagrima que se le escapo, y sonríe – por cierto…. Alaia… te robo el bugatti esta vez… 

 

En cuanto dice eso me levanto de golpe…

 

- Vamos a casa… esa niña me sacara canas verdes!!! – digo exasperado, mientras luna ríe detrás de mí.

 

Mis hijas son tan diferentes, Luna es tranquila, centrada… y bueno tiene mi carácter… y le encanta mi cultura… Alaia, que es la que tiene un nombre árabe, es su polo apuesto, es intranquila, le gusta vivir al extremo, no hace caso, se escapa… es igualita a su madre… un total desafío!!

 

Voy con luna camino a la casa y llamo mil veces a Alaia pero no me contesta… eso me frustra y molesta más…

 

Al llegar… la bugatti esta estacionada en donde siempre, como si nada pasara, entramos a casa y nos conseguimos con mi hermosa nath, que está más bella que nunca, los años han mejorado su belleza, cada vez que la veo quedo sin habla, y con mi pequeña rebelde, es una versión idéntica para serles exacto de Nathalia… tiene hasta sus ojos negros…

 

- Hola papi… - me dice al verme, sonriente como siempre, sabe que con esa frase apacigua la más grande de mis furias…

- Hola mi pequeña Al.. – le digo abriendo los brazos para que venga a mí, Nath sonríe al verme porque sabe que ya me entere de lo que hizo… 

 

Alaia se acerca a abrazarme, y besa mi mejilla…

 

- Hola hermanota… - le dice a Luna.

- Hola hermanita! – le responde luna.

- Alaia, no tienes nada que decirme… - le pregunto tranquilamente, dejando un beso en la frente de la mujer de mi vida, mi Nath.

- ¿Algo como que papito? – me dice sonriendo, al escucharla, Nath y Luna se ríen a carcajadas… saben lo que ella me hace hablándome así…



Marijo Marino de briceño

Editado: 30.12.2018

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