Mi Piel DÁmara

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Downtown Boy parte 3

—¡No me hables de muerte! —brama echando gotas azules por la boca. Su voz ya no es la del muchacho que conocí hace unos días sino un rugido digno de una bestia o un demonio. El rugido poseído se intensifica y se transforma en un aullido infernal en la cara de un atónito Evans —. YO. SOY. LA. MUERTE.

Evans se echa para atrás atónito; y noto como Cas tiembla a mi lado, o quizá sea yo la que está temblando. Los gritos de miedo entre los presentes se intensifican dentro del vagón. Han pasado de escuchar voces invisibles al rugido de la misma muerte.

Electric Blue se ha doblado sobre sí mismo y continúa drenando el líquido de su interior, dejando que caiga de su boca abierta y todos los demás orificios de su cabeza. Tiembla y jadea entrecortadamente. Estoy segura de que le duele, pero no me atrevo a acercarme. No puedo dejar de pensar en cómo ha sonado su voz antes y en las acusaciones de Evans.

El tren se detiene en la siguiente parada, ajeno al drama que acaba de desatarse en el interior de uno de sus vagones. La gente sale corriendo, pero el primero en hacerlo es Evans. De pronto su imagen se vuelve un eco borroso y sé que ya está demasiado lejos como para seguirlo.

—¿A dónde ha ido? —grito, echando un vistazo a mi alrededor en el andén.

—Creo que ha vuelto a casa de Ozrrat—responde Drake.

Me muerdo el labio y se me clavan las uñas en las palmas de la mano. Evans ha ido directo hacia la muerte.

Si él no tiene miedo, yo tampoco puedo concederme ese lujo. Me vuelvo hacia Electric Blue que se está limpiando la cara con su camiseta.

—¿Cómo muere Ozrrat? —le exijo, mi voz severa y firme.

Deja caer su camiseta arruinada de vuelta sobre su estómago y me mira. Es su expresión la que me indica que mis perores sospechas son ciertas.

—Despojados —musito, mi piel erizándose en un escalofrío. Esta vez grito— ¿Cómo permites que Evans vaya hacia un grupo de despojados?

—Quiere intentar salvar a Oz.

Su tranquilidad me enerva, o quizá sea la idea de Evans enfrentándose a una manada de despojados.

—¡Tenemos que ir a buscarle! —ruego en general.

Drake me mira, pero no me gusta su expresión.

—Es un suicidio, Tori—intenta razonar conmigo.

—Dame las llaves de tu coche... —le exijo.

—No —dice Electric Blue a mi espalda.

Me giro hacia él confusa, ¿es que quiere que mueran los dos?

—No vas a ir en coche... lo rastrearán, sabrán que hemos hablado con Oz, perderemos la única pista que tenemos y su muerte no valdrá de nada. Necesitamos descubrir quién está detrás de todo esto esta misma noche.

—Pero no acosta de la muerte de nuestros amigos —rebato.

Es la primera vez que veo irritación en la cara de Electric Blue. Ni siquiera lo creía capaz de un sentimiento tan normal y mundano como ese.

—Una muerte o millares de muertes ¿qué eliges, cariño? —me toma de la muñeca con suavidad— ¿Qué eliges?

Me quedo muda. Nunca me he visto en la coyuntura de tener que decidir entra la vida y la muerte de nadie. Ni mucho menos entre la de un amigo o una ciudad entera de humanos. Me imagino como de difícil ha tenido que ser para él tomar tal decisión.

—Lo siento —murmuro, y noto como las lágrimas surgen de la nada. Estoy llorando y me tiemblan las piernas—. Pero no lo entiendo...

—No puedes...no entiendes nada. He dejado morir a mi amigo, a mi primer amor...por salvar a unos desconocidos —me explica con un tono muerto y distante.

Me doy cuenta de que está en shock; al menos todo lo que puede estarlo una persona como él, tan habituada a la muerte—. No solo lo he dejado morir, me he tragado su muerte...la he saboreado y olfateado hasta atragantarme.

—Lo siento —repito y se me nubla la visión por las lágrimas. Me escuecen los ojos en su salida furiosa—. Necesitamos a Evans... —imploro.

Yo le necesito. Aunque no sea a mi lado, necesito saber que está bien, que envejece y tiene una vida.

—Evans está bien, Tori —me asegura Electric Blue, y creo que es la primera vez que dice mi nombre.

Exhalo aliviada, pero aun me tiemblan las manos. ¿Puede saber seguro que estará bien? Es decir, el hecho de que Evans lo haya visto llorar sus lágrimas azul eléctrico, y haya decido volver a salvar a Ozrrat puede haber cambiado el curso de las cosas.

—No llegará a tiempo...—refuerza él, pareciendo leer la preocupación en su rostro—. Y aunque quedaran despojados cuando llegue, ni siquiera pueden verle.

No me queda otra que regresar con ellos hasta el lugar donde dejamos el automóvil de Drake aparcado. Electric Blue y yo caminamos en silencio. Él ahogándose en el dolor de su duelo y probablemente la culpa; yo en la repetición continuada de escenas inventadas por mi mente que terminan con los gritos de Evans.

Drake y Cas discuten sobre algo igual de intenso que nuestros mudos pensamientos. Me cuesta salir de mi cabeza y prestarles atención, pero lo logro cuando el bip de su cierre centralizado resuena y lo veo entrar en el coche.

Cas corre hacia el asiento de copiloto, y los contemplo boquiabierta.



Beca Aberdeen

Editado: 12.02.2019

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