Mi Piel DÁmara

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Resistirse, o no... (parte 3)

IMPORTANTE: Wattpad no avisó de mi ultima actualización y por el número de lecturas y por los comentarios diciéndolo, veo que hay mucha gente que estaba siguiendo la novela que aun no han leído la parte 2. Así que antes de leer esto, asegúrate de que has leído la parte 2. 

También aviso de que actualizo siempre en mi Instagram:  Beca_aberdeen 

Como siempre, dejadme comentarios con opiniones y teorías.

 

Cuando me despierto un par de horas más tarde, me embargan dos sentimientos contradictorios. Uno es la culpa por haberme quedado dormida junto Evans, quien sigue sin camiseta y podría haberme tocado el rostro en un movimiento adormilado. El otro, es una intensa felicidad que parece estar a punto de hacer estallar mi pecho.

Miro por encima de mi hombro y sonrío ante sus facciones relajadas mientras duerme profundamente. Denota una paz muy distinta a la tensión que siempre adivino en su rostro y sus hombros. Me gusta verle así.

Me gustaría poder besar su mejilla mientras duerme, pero me conformo con acariciarla con mi guante. No puedo creer que se me permita hacerlo. No solo eso, tengo una invitación implícita de Evans a acudir a él en el futuro. Me doy cuenta que durante todo el proceso había creído que estaba viviendo un momento único que no volvería a repetirse. Siempre tengo esa sensación con él, quizá porque ya le perdí una vez y me dolió tanto que cada instante con él lo vivo con ese miedo.

Miro el reloj de su pared. Son las dos menos diez de la mañana y debo regresar a mi dormitorio para poder dormir sin el miedo de hacerle daño.

Retiro la mano que tiene caída por mi cintura, echando de menos su calor y presión de inmediato; pero sonrío pensando que esa no tiene por qué ser la última vez.

Tengo cuidado de no hacer ruido, mientras me aliso las ropas y busco la llave con la que cerró la puerta. La ha dejado encima de su escritorio. Vuelvo a sonreír mientras pienso en que ha sido capaz de encerrarme dentro de su habitación por celos de Electric Blue. Pasar de creer que no le importaba lo más mínimo a tal despliegue de celos... en fin, en lugar de caminar, me deslizo de la habitación en una nube rosa.

Pero antes de cerrar la puerta, escucho las voces, y hay algo en ellas que tiene un secretismo nocturno, que hace volver a esconderme en la habitación de Evans. Solo que no cierro la puerta del todo. Echo un vistazo por la rendija.

Electric Blue está sentado sobre la barra americana de la cocina, con la atención puesta sobre la persona que tiene la cadera apoyada en la espalda del sofá.

Frunzo el ceño al ver que se trata de Drake.

¿Habrá pasado algo? ¿Relacionado con Cas o con el padre de Electric Blue? Es la única explicación que se me ocurre a que esté a las dos de la mañana en el apartamento de Evans.

Voy a salir de la habitación para averiguarlo, pero sus siguientes palabras me inmovilizan.

—¿Qué me has hecho Kyle?

Se me corta la respiración al ver que Drake parece no encontrarse bien, está inclinado hacia delante con la cabeza agachada y los ojos alzados hacia Electric Blue.

—No te he hecho nada —se limita a responder el rubio sin inmutarse.

Drake mira hacia la puerta, parece indeciso con algo. Quizá con su decisión de enfrentarse al joven que parece atormentarlo tanto. Me choca verlo así porque siempre ha sido un chico relajado y risueño, pero últimamente está taciturno y preocupado.

—No te creo...todo el mundo dice que tienes el poder de mostrar la muerte, pero a mí me hiciste otra cosa —lo acusa.

Mis sospechas se confirman. Aquella noche en la habitación de Drake, no fue su muerte lo que le mostró, sino algo más. Algo que explica el extraño comportamiento de Drake, y esa peculiar mezcla entre temor y fascinación con que lo observa. Se me acelera el pulso, imaginando de qué más es capaz el misterioso joven.

—Pensaba que ya lo habías deducido —responde Electric Blue, inalterable.

Juega con un bolígrafo que ha cogido de la encimera, pasándolo de un dedo a otro, mientras contempla a Drake sin un ápice de culpabilidad. Porque de verdad no le ha hecho nada o tal vez porque carece de consciencia.

—Lo que tú me mostraste...eso es algo que nunca me ha ocurrido y que... nunca ocurrirá —. La gramática de Drake, se ve un tanto afectada por su estado de nerviosismo. Me cuesta sacar conclusiones de lo que dice.

—Lo que yo te mostré es parte de tu futuro, pero... puedes evitar que ocurra, si esa es tu pregunta.

—No, esa no es mi puta pregunta —estalla Drake—. Mi pregunta es... —se lleva las manos a la cabeza, agobiado—. Mi pregunta es ¿qué coño me has hecho?

Electric Blue se mantiene igual de calmado, pero detiene el movimiento del bolígrafo.

—Ya te lo he dicho: no te he hecho nada —su tono es firme, pero amable—. Me adjudicas poderes que no son míos. Yo solo puedo mostrarle a una persona dos de los momentos más intensos de su vida: su muerte, y su mayor orgasmo. Eso es todo lo que hago.



Beca Aberdeen

Editado: 12.02.2019

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