Mi Piel DÁmara

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El funeral parte 1

 

Los funerales dámaros, al contrario que los humanos, se celebran inmediatamente después de la muerte. Es por eso que nos encontramos en el templo de ceremonias a las seis de la mañana del día siguiente para celebrar el funeral de Víctor Dobrev.

Antes de que comience, encontramos a Cas y Drake fuera del edificio, están medio ocultos entre los rosales de un laberinto de arbustos y flores, pero Evans parece saber exactamente donde. A pesar de que están en una zona recóndita del jardín del templo, discuten en susurros.

—¿Todo bien? —pregunta Evans, cuando al fin nos divisan.

—¿TODO BIEN? —repite Cas, marcando sus palabras indignada—¿Te refieres a parte del asesinato de nuestro principal sospechoso y el intento de asesinato de Tori?

Evans inclina la cabeza hacia un lado, su rostro es una máscara de paciencia.

—Sí, me refería a parte de eso —responde con cierta sorna.

—Dicen que ha sido un robo violento —nos informa Drake.

Evans suelta una risa nasal y sacude la cabeza.

—¿Qué estabais haciendo en su casa? —le pregunto a Cas, que contempla mi escasa ropa y falta de guantes con el ceño fruncido.

—¿Qué estás haciendo tu así de desnuda? —me dice a su vez, apuntándome con su dedo índice.

Suspiro y me masajeo el puente de la nariz abrumada de pronto por todos los frente abiertos que tenemos a la vez. No puedo creer que hace apenas un par de semanas soliera aburrirme hasta el punto de tragarme todos los capítulos Shadowhunters, cuando ahora no tendría ni tiempo ni ánimos para Game of Thrones.

—Mi piel es inocua hasta las nueve de la mañana —me limito a decir.

Cas abre los ojos como platos, y puedo ver como las ideas empiezan a discurrir de forma lenta por su mente como piezas mal engrasadas. Todos estamos agotados y saturados, por lo que le lleva medio minuto darse cuenta de que puedo tocar a Evans. Lo mira boquiabierta y luego me mira a mi con una evidente pregunta en sus ojos descolocados.

Me da tristeza lo que me está preguntando, quizá por eso soy un poco brusca al actualizarla

—Y ahora soy lesbiana.

Cas pestañea varia veces, y por un momento creo que sale humo de su cabeza.

—¿Qué qué...? —consigue decir al fin.

—¿Podemos dejar eso para más tarde? —le ruego cansada—. No hemos dormido nada.

—¿Os hizo daño? —pregunta Drake, refiriéndose al despojado de mi cuarto.

Evans se moja los labios y sé que se le ha puesto la piel de gallina al recordar el dolor de los lametazos. Lo sé porque a mí me pasa desde lo ocurrido en el almacén. Esta segunda vez ha sido como reencontrarme con un viejo dolor que creí no poder volver a soportar.

—Un par de lamidas, pero estamos bien —le responde a su amigo, mientras toma asiento en el borde de los rosales—. Pero logramos matarlo entre los dos, este despojado no formaba parte de los que atacaron Bólid, porque estaba más debilitado como si no se hubiera alimentado en mucho tiempo.

Cas exhala, mordiéndose los labios.

—¿Entonces no lo han sacado del almacén?

Evans niega con la cabeza.

—Hay demasiados dámaros vigilando el almacén, no todos pueden ser corruptos.

Cas empieza a hiperventilar.

—¡Entonces tienen más despojados en algún sitio! —chilla y empieza a moverse nerviosa sobre sus pies.

La tomo por los hombros y se los froto.

—Tranquila, respira.

—¿No lo entendéis? —me grita—. Lo de Victor Dobrev no ha sido un robo, lo han asesinado porque estuvo allí esa noche, ¡igual que nosotros! Por eso han intentado matarte Tori...y van a volver a hacerlo, van a matarnos a todos.

Pero sé que tiene razón. La idea del robo es tan ridícula que me cuesta creer que hayan sido tan descuidados al inventar una tapadera tan descarada, pero el entierro de Víctor es menos de media hora, y no hay mucho tiempo para autopsias ni investigaciones cuando eres un dámaro. Eso lo sabe todo el mundo.

—Esa no es la muerte que vi para mi padre —. La voz de Electric Blue me llega por la espalda y cuando me doy la vuelta suelto una exclamación al verlo emanar de entre los arbustos completamente desnudo.

El joven, no obstante, no parece consciente o preocupado por el hecho de estar desnudo en el jardín bajo la luz de las farolas.

—¿No lo es? —inquiere Evans.

Electric Blue se detiene frente a nosotros y me concentro en ser madura y no dejarme distraer por su desnudez, aunque Cas a mi lado no está haciendo un buen trabajo, sino que está mirándole justo ahí.

—La muerte de mi padre ocurría de forma pacífica y siendo anciano, esta es una nueva muerte que yo no he visto. Lo que significa que cambió después de la última vez que le vi, lo que quiere decir que cambió hace apenas unos días.

Mi corazón se acelera de golpe.

—¿Tus premoniciones pueden cambiar? —cacareo, horrorizada pensando en la maravillosa muerte que me mostró, y que en el fondo me ha hecho sentirme segura todo este tiempo.



Beca Aberdeen

Editado: 12.02.2019

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