Mi Piel DÁmara

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El funeral parte 2

El templo no es más que un edificio de estilo renacentista cuadrado con un patio central circular sin techo.

Acompañamos a Electric Blue al interior, y es extraño caminar tras un muchacho desnudo, mientras nos cruzamos con adultos trajeados, pero nadie parece estar de humor para fijarse en tales banalidades.

Antiguamente se decía que los dámaros muertos podían llegar a mutar y convertirse en despojados si no se les efectuaba el ritual a tiempo; de hecho eso es justo lo que cuenta la leyenda de cómo surgió el primer despojado. Pero nunca me he creído esas historias del todo; me da la impresión de que son pura mitología religiosa.

No obstante, por esa razón o por simple tradición los funerales dámaros se realizan de inmediato tras una muerte, dejando pasar nunca más de veinticuatro horas.

Electric Blue se despide con un gesto de cabeza y acompaña al maestro de ceremonias a la sala adyacente a la entrada. Los demás tomamos las amplias escalinatas de piedra que nos llevan a la planta superior con vistas al patio.

He estado en el funeral de mis abuelos antes, y en el de dos tíos. Pero nunca he asistido al funeral de un élite; solo he escuchado las historias sobre estos.

Los siete miembros del parlamento están allí, sentados en el lado opuesto al nuestro. Los tengo justo de frente con las vistas al patio de planta inferior entre nosotros. Se me acelera el corazón al ver a los Armstrong. Son tres de los siete miembros que configuran el parlamento: Parker, el bloqueador. La madre de Evans, Cecile, la congelatiempos. Y la abuela materna de Evans, Bernadette, la mentalista; con las capacidades tanto de leer la mente como de evocar pensamientos dentro de la mente de otros. Bernadette Armstrong es una de las dámaras más poderosas de su generación. Es por ella, y no por Cecile, que Parker tomó el apellido Armstrong de su mujer en lugar de prevalecer el suyo al tener un poder más importante que el de su esposa.

No es de extrañar que Evans resultara ser el copycat con tal linaje en su sangre.

Aprieto los labios y me siento indigna ante su escrutinio. Por si fuera poco, Evans nota que estoy temblando y me abraza por detrás aprisionándome contra la baranda de cantería.

—Tienes frío —me susurra.

En cualquier otro momento me hubiera resultado agradable notar su calor alrededor de mi, pero con el odio de sus familiares llegándome a través de aire me pongo rígida como la propia piedra que me impide caer el patio.

—Lo siento —murmura él, interpretándolo de otra forma. Me suelta y se coloca frente a la baranda a mi lado dejando espacio entre nosotros.

Quiero decirle que lo ha malinterpretado, pero la mirada de Parker se me clava como un cuchillo afilado y decido callarme.

—Deberías contarle a tu familia que mi inclinación sexual ha cambiado para que dejen de preocuparse tanto por mí —le digo en voz baja.

Cas me da un codazo a mi otro lado.

—¿Qué tontería es esa?

Me aventuro a mirar hacia el patio. Nada sucede aun allí y Electric Blue no está a la vista.

Suspiro antes de explicarme.

—Diana ayer usó su poder en mí, y resulta que su poder es hacer que el mío solo funcione en mí misma. Por eso podéis tocarme ahora.

Cas medita sobre mis noticias durante un instante.

—¿Entonces en unas horas volverás a ser la de siempre?

Aprieto los labios.

—Sí, pero me he cambiado a mí misma.

—Pero eso también desaparecerá —me dice Cas con una mueca, y echa una mirada significativa a Evans por encima de mi cabeza.

Trago saliva confusa. Por un momento deseo que su confusión fuera cierta.

—Cas, mi poder es irreversible —razono cabizbaja.

—Eso no lo sabes —protesta ella—. No sabes cómo funciona en ti misma, y tampoco sabes los detalles del poder de Diana. Quizá al desaparecer los efectos se lleve consigo todo, como si no hubiera ocurrido, como cuando Parker Armstrong bloquea un poder y todo lo que ocurre en ese momento no tiene consecuencias más tarde.

Debo de estarla mirando con los ojos fuera de las órbitas porque de pronto se ríe de mi, y choca su hombro contra el mío.

—Ya lo verás tonta...—me anima—, en un rato volverás a morirte por sus huesos, tanto como él por los tuyos. Lo arreglaréis, Tori. Seréis felices y comeréis tortitas con dulce de leche.

Pestañeo, notando como mi pecho se hincha ante la posibilidad de lo que me sugiere Cas; pero una vocecita en mi interior me recuerda que no me ilusione y que mi poder siempre ha sido irreversible. Echo un vistazo a Evans para saber qué opina de esa teoría pero está inmiscuido en una conversación con Drake.

—¿No eran perdices? —bromeo con mi amiga, notando una incipiente y emocionada esperanza. Cas pone una mueca de asco ante la mención de las perdices y nos reímos.

Llega entonces la madre de Electric Blue, que se coloca a la derecha de los Armstrong pero sin tomar asiento. Reese Todersen, el cuarto miembro del parlamento, con el poder de auto regenerarse, se levanta para abrazarla. Todo el mundo sabe que Victor y Sheila Dobrev hace años que no viven como pareja; pero Reese parece creer que la viuda necesita su consuelo.



Beca Aberdeen

Editado: 12.02.2019

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