Mi Piel DÁmara

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Ivah parte 4

 

Los demás que siguen en el mismo lugar, me sonríen al verme llegar empapada.

—¿Este comportamiento es común? — le pegunta Ivah a Cas, echándome una mirada de arriba abajo.

Cas se encoge de un hombro, dudando de la respuesta.

—No hay un patrón con Tori, puede hacer cualquier cosa, incluso algunas que nadie imagina.

—Como salir a cazar violadores —razona Ivah, inclinando la cabeza de forma apreciativa.

—Por ejemplo...

Voy a responderles que simplemente tenía calor, pero Evans aparece y se me corta la frase. Se acerca a Ivah y posa una mano en la barriga de la joven.

—¿Cómo estás?

No debería sentir envidia de una chica moribunda, pero no hay otro nombre para el punzante amargor en mi pecho. Me preparo para el beso de saludo entre ellos, pero no llega. Al menos tienen algo de respeto por mis sentimientos.

En lugar de eso Evans se vuelve hacia mí y me concentro el desterrar el dolor y los celos de mi expresión. Se coloca a mi lado, con las piernas abiertas y las manos cogidas en el estómado, y cuando le echo una mirada de reojo aprovecha para iniciar una conversación.

—Sé que me odias ahora mismo, pero no puedo apartarme de ti, si estás en peligro —me susurra con discreción.

—No necesito niñera, y menos que me persigas a todas partes —le espeto, paseando mi mirada por el público. El resto de los Armstrong deben estar por alguna parte—. Pero si te empeñas en que no esté sola, prefiero la compañía de tu chica.

—No es mi chica, Tori —me responde cansado. ¿Cómo se atreve a mostrarse hastiado conmigo?

—Muérete Evans... —dejo que las palabras salgan con un tono suave y casual. Le da más fuerza que el enfado, pues demuestra que estoy cerca de pasar del desprecio a la indiferencia.

Tiene el descaro de inclinarse sobre mí para decirme al oído:

—¿No escuchaste a Blue? Antes de morir, tu y yo tenemos asuntos pendientes.

Exhalo indignada con él por atreverse a tontear conmigo en presencia de su novia embarazada y conmigo misma por reaccionar físicamente a su insinuación. ¿Dónde está Diana cuando la necesitas?

Mi cautela se esfuma con el enfado y me atrevo a enfrentarlo.

—Preferiría vivir con la maldición de continuos spoilers de mis historias favoritas antes que ponerte una mano encima, Evans Armstrong, para cualquier cosa que no sea provocarte un profundo dolor.

Evans tiene la audacia de reír ante mi dramática declaración.

—No gastes saliva Tori, la predicción de Blue no ha cambiado —. Tras decir esto, me mira de soslayo con una sonrisa. Ahora entiendo porque tenía esa expresión de dudar sobre mi grado de enfado.

¿Tengo que soportar que me rompa el corazón no una, sino dos veces, se declare mi novio para luego meterme en la cárcel, mientras deja preñada a otra y regrese creyendo que voy a recibirlo con los brazos abiertos?

Me va a salir humo por la coronilla de un momento a otro.

Alzo un dedo, haciendo un alarde de contención al nivel de un monje de las montañas del alto Glin.

—Discúlpame un momento —respondo con los dientes apretados, en lugar de abofetearlo como me gustaría. Sus hombros se hunden y parece decepcionado al ver que me alejo.

Esquivo a Cas y a Ivah para plantarme frente a Electric Blue que parece estar dándole la noche al pobre Drake.

—Cariño —lo llamo, usando su apelativo favorito, pero con un tono muy distinto.

Electric Blue no parece intuir mi mal humor, sino que me abraza y me planta un beso en la mejilla.

—Siempre deberías ir mojada —me susurra al oído.

—Kyle Dobrev —enuncio solemne, apartándolo de mí.

Él joven pone morros ante la mención de su nombre completo.

—Debo estar en problemas.

Con los brazos en jarras, lo fulmino con la mirada, intentando obviar el hecho de que está bebido, y de que no sé si mañana recordará algo de lo que voy a decirle.

—¿Puedes hacerme un favor? ¿Puedes dejar de decirle al idiota con el que compartes piso que voy a acostarme con él? —me es complicado mostrarme enfadada mientras mantengo el tono bajo, pero lo logro siseando entre dientes—. No ayuda a mi causa...

—¿Qué causa?

—A mi causa de... de no parecer patética y desesperada.

Electric Blue pestañea confuso, y Drake encoge un hombros un tanto divertido.

—Es una buena causa —dice y le dedico una mirada que le quita las ganas de bromear.

Electric Blue me observa con una ceja alzada.

—Pero sí que vas a acostarte con él, cariño. Aun recibo la misma previsión.

¿Previsión? Ni que mi futuro sentimental fuera el pronóstico del tiempo. Esta noche probabilidad de lluvias con un noventa por ciento de humedad.

Alzo mis manos al aire indignada. No sé muy bien si con él o con el universo en general.

—No, no puede ser —espeto, sacudiendo la cabeza. Me cruzo de brazos—. Ya puedes cambiarlo.

Electric Blue pone los ojos en blanco, y le echa un vistazo a su novio.

—Eres como Drake, piensas que es cosa mía con quien se acuesta la gente, pero ese no es mi poder.



Beca Aberdeen

Editado: 12.02.2019

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