Mi Piel DÁmara

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El collar de la Reina

Cuando nos detenemos fuera de la valla que rodea la mansión de Yadra, me duele la espalda tras cinco kilómetros por los constantes acelerones y frenazos que Cas le ha pegado al coche de Drake.

Los gritos del muchacho, durante la conducción desastrosa de su hermana pequeña aun resuenan en mis oídos, y mi teléfono no para de vibrar en el bolsillo de mi chaqueta. Es Evans. Lo sé sin mirarlo porque no ha parado de llamar y enviar mensajes desde que nos hemos escabullido del anfiteatro sin que él ni Ivah se dieran cuenta. El contenido de los mensajes no ayuda mucho al estado de mis nervios.

 El contenido de los mensajes no ayuda mucho al estado de mis nervios

(Por si no ves la imágen con los mensajes correctamente)

"Tori, ¿dónde estás? Estás en peligro..."

"Por favor, dime dónde estás. Necesitas un bloqueador cerca"

"Tori, lo digo en serio. Mi padre puso al despojado en tu habitación. Quiere hacerte daño. Por favor, dime dónde estás"

"Vale... lo entiendo, entiendo que me odies, pero, por favor, no te separes de los demás. Llámame si vas a separarte de Drake y Blue"

Así que no pienso cogerle el teléfono.

—¿Qué estamos haciendo aquí?—comienza Cas aun agarrada al volante fuertemente con ambas manos, mientras otea el muro de la mansión. Ha estado tan concentrada en la conducción y las indicaciones histéricas de su hermano que no se ha dado cuenta de a dónde íbamos—. Esta es la casa de Yadra, ¿no?

Nos miramos en un silencio tenso, y Cas frunce el ceño, volviéndose hacia nosotros en el asiento.

—¿Hola? ¿Por qué estamos aquí?

—Vamos a robarle un collar a Yadra mientras se ducha —responde Electric Blue con el mismo tono con el que diría "Vamos a ver la última de Avengers mientras cenamos una pizza"

Cas se queda mirando al rubio durante medio minuto sin expresión alguna. Hasta que por fin pestañea e inclina la cabeza.

—¿Por qué?

—Porqué no va a ducharse con él puesto —razona Electric Blue, paciéntemente.

Cas entorna los ojos, preguntándose quizá si se burla de ella o es muy tonto.

—Me refiero a porque vamos a robar joyas de Yadra...¿es que ahora hacemos eso?¿Ahora robamos?¿a la reina?

—Ese collar era de mi padre —explica Blue, y abre la puerta del coche sin más dilación.

Le agarro de la muñeca para evitar que se baje.

—¿Cómo sabes que se estará duchando? —exhalo, ansiosa. Lo último que quiero es volver a la celda dámara de la que hace dos días que salí. De hecho ni siquiera comprendo como me ha convencido de ayudarle a hacer esto. Es como si una vez que has estado en la cárcel no pudieras parar de delinquir.

Electric Blue se saca el teléfono del bolsillo de la chaqueta y lo enciende antes de toquetear la pantalla y pasármelo.

Leo un mensaje de alguien llamado Trevor, quien le dice que Yadra suele ducharse sobre las nueve de la noche.

—¿Quién es Trevor? —inquiero confusa.

—El chófer de Yadra. No le permiten conducir por su constitución física, así que Trevor la lleva a todas partes

—¿Por qué te cuenta eso?

—La gente es muy abierta conmigo cuando les explico que conozco algunos de sus secretos —responde el rubio; y recuerdo al profesor que dejó que me sentara en su regazo en clase y el guardia que le permitió entrar en mi celda—. Vamos, falta poco—.Dicho esto me quita el teléfono de la mano y se lo guarda.

Nos bajamos del coche y noto que me tiemblan las piernas.

—Quédate dentro, pero no al volante por si tenemos que huir —le indica Drake a Cas.

—Pensé que estabas borracho.

—Ya han pasado varias horas, además...allanamiento, hurto, no creo que conducir bajo los efectos empeore mucho la situación si las cosas se ponen feas —razona él, como si nada, mientras que yo suelto un bufido ante la idea—. Voy a invisibilizar todo el coche.

Drake y Cas hacen su ritual para volverla invisible y como están tocando el automóvil con la piel este también desaparece. Después se vuelve hacia mí, y alzo mi dedo enguantado hacia su boca.

El joven me mira entre incrédulo y burlón.

—Tori, me he acostado con Kyle más de treinta veces...es un poco tarde para tus guantes, ¿no crees?

Pestañeo antes su sinceridad ¿Treinta veces? Mi padre suele decir que en el mundo no sobra ni falta de nada, sino que simplemente está mal repartido. Ahora sé quien se ha estado quedando con el todo sexo que me corresponde.

Drake me mete la lengua y la saca tan rápido que casi no me entero, y después hace algo muy distinto con Kyle, que dura lo suficiente como para que Cas y yo intercambiemos una mirada.



Beca Aberdeen

Editado: 12.02.2019

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