Mi Piel DÁmara

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Agradecidos parte 2

QUERIDAS LECTORAS:

Vengo con casi 10.000 palabras. No estaba muy inspirada así que espero que me perdonéis si no es de mis mejores escritos. Ya volveré sobre ello en el futuro.

Queda muy poquito para el final, aprovechad que este es ultimo tramo de calma antes de la tormenta final.

Espero que lo disfrutéis.

Un abrazo

 

 

 

Por supuesto, antes de que se cumpla la hora, estoy lista y calentita en el interior del autobús que se han molestado en fletar para trasladar a los inválidos. Me relajo sobre el confortable asiento y toqueteo curiosa los botones de la tableta que está incrustada a la parte trasera del reposacabezas del asiento delantero. La tapicería y el plástico huelen a nuevos. Puede que Parker no sea tan malo después de todo, puede que solo le cueste más modernizar sus ideas que a los demás, pero lo esté intentando a su propio paso. Es cierto que ha intentado asesinarme para evitar que su hijo procree con mis genes defectuosos, pero no puedo evitar pensar que con un hermano y dos abuelos inválidos, que hicieron mucho daño a su apellido de soltero, ¿quién sabe las vejaciones que él mismo sufrió durante su infancia? Vejaciones que conozco lo suficiente como para saber que el dolor de ciertas heridas pueden deformarte de por vida. Aunque no me dedico a asesinar y humillar a gente, como hace él, cada uno tenemos una forma distinta de responder ante los traumas.

Llegamos al pueblo tan rápido que me da hasta pena desperdiciar la maravillosa biblioteca de música y películas. Ahora que ha caído el sol y las pistas han cerrado, las calles están aun más abarrotadas que por está más animado que antes de que cayera el sol. Me cruzo con senderistas y esquiadores de todas las edades. Algunos ya llevan las ropas de gala para la cena de Agradecidos, mientras que otros, caminan con sus peculiares zapatos de esquís aun en sus coloridas ropas de nieve. Me contagio enseguida por el ambiente festivo y animado, y logro entrar sin agachar la cabeza en el hotel del que me han echado. Cas me ha mandado un mensaje para decirme que está con mis padres en el salón del reno. Es todo un placer ver el rostro sorprendido de Evans al verme cruzar la sala. Me contempla de arriba abajo, sorprendido por lo diferente que estoy en mis medias negras con perlitas blanca y mi vestido burdeos aterciopelado. Después se mira el reloj alarmado, creyendo por un instante que se le ha pasado la hora de recogerme, pero le dedico una sonrisa de autosuficiencia para que le quede claro que he bajado por mi cuenta porque no le necesito.

Mis padres y sus respectivas parejas están en los sillones bajo uno de los enormes ventanales de la gran sala del reno, a la derecha de la gigantesca chimenea. Hay tanta gente en la sala que las animadas voces se entrelazan con las dulces notas de un violonchelo. Me siento rica por un instante.

—Cariño —celebra mi padre al verme llegar y me da un beso en la mejilla—. Por fin has bajado.

Genial, mi padre ni siquiera sabe que no me han dado este hotel; y lo último que quiero es explicarlo y que se me pase el buen humor. Miro significativamente a Cas para que cierre el pico.

—Tori, justo iba a llamarte —me dice mi madre con el teléfono en la mano—. Hace media hora que hemos bajado...menuda siesta te habrás pegado.

Sonrío sin comprometerme con una respuesta.

Cas me pasa una copa de vino tinto que me hace alzar una ceja.

—No pasa nada —me susurra, alzando su copa para brindar con la mía—. Hoy somos adultas y sofisticadas.

Me río, pero tengo la sensación de que me están observando y cuando miro por encima de mi hombro me encuentro con los ojos de Evans. Tiene el trasero apoyado en el respaldo del sofá donde están sentados Daniel Brown con otros de sus amigos élites. No parece estar prestando atención a la conversación sino que me observa con una copa en la mano.

Le guiño un ojo, y me desentiendo de él. Si conozco bien a mi amigo de la infancia, sé que desde que se convirtió en el copycat se acostumbró también a ser el centro de atención. Pues bien, lo mejor que puedo hacer para volverle loco es no convertirle en mi centro de nada.

—¿Cómo estás? —me susurra Cas, cuando mis padres se inmiscuyen en otra conversación.

—Perfectamente —le aseguro—. Fui demasiado dramática antes. Las cabañas de arriba están decentes y tienen unas vistas preciosas a las montañas.

Cas abre los ojos animada.

—Genial, ¡que ganas de despertarme allí mañana!

—¿Qué? —inquiero frunciendo el ceño.

Cas me dedica media sonrisa misteriosa.

—Drake y Kyle han hecho un traro con tus compañeros de cuarto que no han podido rechazar...

—¿Qué trato?

—Les hemos cambiado las habitaciones...me acaba de llamar Drake, dice que estaban encantados.

Me quedo mirándola boquiabierta.

—¿Voy a compartir con vosotros? —pregunto al fin confusa, y cuando asiente sonriente, suelto un gritito de lo más infantil.

—Ya verás que bien nos lo vamos a pasar allí arriba a nuestro aire... —comienza Cas igual de entusiasmada—. Ha sido idea de Electric.



Beca Aberdeen

Editado: 12.02.2019

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