Mi Primer y Último Amor

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 18: “La carta de despedida”

– … necesito aclararte que fue lo que ese día paso, la razón por la cual debía alejarme de ti y por lo que no debías saber nada hasta hoy. –Dijo Arthur intentando justificarse.

– Me quede sin decir nada, lo miré como si quisiera decirle que no deseaba saber nada más, pero giré la mirada hacia los lados, y pude ver a mi izquierda que se encontraba Miguel y del otro lado Wilder, ambos me miraban a la expectativa, mientras que al mirar a mi derecha allí el amor de mi vida, si así era que podría decirle a un amor casi imposible pero sabía yo que no lo era, no me rendiría tan fácilmente ante dicha oportunidad de vivir la verdadera vida, en el amor. La miré fijamente a los ojos, al igual que ella a mí, así siempre tan hermosa aunque un poco desgreñada, ese cabello corto y ondulado ya había perdido la esperanza de mantenerse arreglado después haber permanecido tanto tiempo seco y sin beber una gota de agua, así como solo lo hacen los cabellos.

– Adelante Andrew, tu hermano te espera… -Dijo Belén, como si permiso de salir de su lado me diera.

– Me dirige al mismo rumbo que él para aclararlo todo, sin embargo, mientras me paraba del lugar le di un beso en la frente a ella, mi preciada amada, no lo pude evitar, siempre había deseado hacerlo a una chica la cual fuera tan importante para mí, era obvio que si a Belén algo le pasaba yo me llegaría a morir, ella se había convertido en mi mayor obsesión, no sé si eso era bueno, pero cada vez que junto a ella estaba, me sentía mucho más seguro en la vida, como si nada más tuviera importancia sino solo ella, era ésa mi mundo, al cual pertenecía.

Al llegar al rincón en el que Arthur se había dirigido mire hacia el suelo mientras movía los pies, así como un niño jugueteaba con aquellos, esperaba escuchar sus palabras, aquellas que debió haber dicho antes de largarse sin justificar razón alguna, sin embargo, sabía muy bien que lo ponía mal el que no lo mirara a la cara, pues para él era como si lo estuviera ignorando, algo irónico porque yo no lo escucho con los ojos, sino con los oídos.

– … No diré nada hasta que estés convencido de que puedes confiar en mí. –Dijo aquél un poco desesperado.

– Ambos estábamos serios sin decir una palabra, toda una conversación de miradas, el desvió de aquellas se trataban de no poder decir una palabra, él por mi falta de atención y yo simplemente por orgullo, al igual que por solo diversión al ver su cara, toda algo con rabia y aun en ocasiones de desesperación, era un momento incomodo pero al igual algo gracioso.

Aquella noche de melancolía, donde la oscuridad permanecía y reinaba la desgracia, mientras ese vacío en mí comenzó a nacer, esa noche de la que esperábamos hablar y, como lo había mencionado ya antes, me acerque a la habitación de la cual Arthur me habría echado, esa de la que me pidió que me retirara y aunque yo correspondí a su petición encontraba dudas ante lo que en aquel momento había presenciado, mientras por el pasillo caminaba en rumbo a la sala en la que pocos de mis familiares se encontraban para velar el cuerpo que descansando frente a la puerta de rejilla se encontraba, no pude evitar la tentación de ir tras aquello que se me estaba ocultando, al regresar, mi abuela junto a él estaba hablando, no pude escuchar que era lo que tanto susurraban, pero minutos después habría dicho aquella mujer que mi propio hermano le había pedido que se lo llevara, ni mi madre ni yo sabíamos dónde era que ésta habitaba, pero estábamos seguros de que si se iba era probable que jamás lo volveríamos a ver, tuve que tomar valor para enfrentarlo y reclamarle nuestras promesas y este solo dijo: “Todo se acabó Andrew, todo esto es culpa de ustedes, no volveré jamás”, así ese vacío que apenas nacía en mí, fue tomando forma por completo, digamos que ya había muerto mi cuerpo pero Tobby me mantenía en compañía, sin mencionar la de mi madre querida.

Pero bueno, así daba un tour en mis recuerdos mientras aquél sacó del bolsillo de su pantalón dril color negro, un papel arrugado, tornado con un color amarillo sucio, del mismo color a excremento humano, quizás de allí yace dicha referencia, “lo mejor para limpiarse la mierda del cerebro es la hoja de un libro”. Así como los libros viejos toman aquel aspecto, de igual manera ese dado en mis manos decía ciertas palabras que conmovían mi cuerpo e incluso mis lágrimas se asomaban a la ventanilla de mis ojos, por tan blando corazón.

“Es imposible para muchos saber su destino final, pues se supone que va en contra de las reglas de la vida, pero cuando te encuentras más del otro lado de la tierra que en el propio mundo, casi todo es transversalmente posible. Mi vida se ha encontrado fijada al inframundo, seguramente en este momento no soy más que un rey esclavo de las tinieblas, mientras que mi cuerpo se estará haciendo cenizas y mi alma a aquellos les pertenece, al igual lastimosamente la de ambos, mis niños. Le entrego esta carta a Arthur anexa al libro que les enseñara claramente quienes somos, o podría decirse, lo que somos, porque la oscuridad invade nuestros cuerpos y nos convierte en monstruos, somos seres transgresores en el mundo de los humanos. Nuestra raza no fue creada por Dios es por esto que nos da el libre albedrío de liberarnos de terrible condena, somos como zombies pero sentimos dolor, somos como el aire pero nos vemos, la creación perfectamente imperfecta del inframundo, como el agua, transparentes pero incluso nos mantenemos, aunque no somos más que una nación de esclavos del lado oscuro del universo, somos demonios con corazón, sin embargo, confió esto no será más, no por mucho tiempo. Yo les falle como libertador de nuestra generación, incluso a su bella madre, esa la cual me hizo el Norab más feliz de la existencia, al igual que es probable que ustedes también encuentren la felicidad, pues el amor siempre habría sido nuestro enemigo, o eso nos hacían creer pero siempre y cuando sepas como usarlo encontraras la libertad. He condenado a uno de mis hijos a dicha desgracia, pero ambos, el uno del otro deberán protegerse, es por esto que Arthur al llegar el día necesario revelara toda la verdad a su hermano y protegerá al próximo elegido, sé que será difícil pero durante este tiempo estarán separados mientras Andrew aprende a andar en soledad, Arthur entrenara junto a su abuela a la cual ya he llamado para que lo prepare ante la dicha libertad que deberán implantar, ambos están conectados por la sangre y ese poder entregado al elegido será transmitido de igual manera a su compañero hermano, (algo que no saben los de allá abajo es que así como se dice que dos cabezas trabajan mejor que una, juntos tendrán mucho más poder que aquél que querrá tomar por aposento el cuerpo del elegido), por lo tanto será suficiente como para realizar el pacto de libertad. Todo esto será por amor a su madre, sigan su corazón. Al cumplir ya el tiempo para evitar infiltración a través de los ojos del elegido se deberá quemar esta mía, la carta de despedida. Feliz cumpleaños mis niños, sé que lo lograrán.



JAMB

#353 en Fantasía
#1054 en Novela romántica

En el texto hay: el primer amor, transgresores

Editado: 07.01.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar