Mi príncipe no tan azul

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Capítulo 7

    Williams observó su propio rostro reflejado en el espejo e hizo una mueca, increible, estaba todo golpeado, aunque por supuesto que McDowell no había salido mejor. En este momento debería estar en su casa con su mamita poniendole hielo. Pero para su desgracia el también había salido bastante lastimado, tenía un ojo ligeramente morado, el labio inferior partido y el brazo no dejaba de dolerle, aunque no creía haberselo fracturado haber cargado a Rachel antes sin duda no había ayudado. De todos modos si se sentía mal era solo su culpa, no tenía por qué haber cedido a las provocaciones de Jackson y aún así lo hizo. Claro que en su defensa había que decir que nunca esperó encontrarse a Rachel abrazada a ese tipo en la enfermería,  eso lo había enojado mucho.
      En un primer momento cuando se separó de ella en el pasillo intentó hacer lo que le dijo y olvidarla completamente y casi lo consiguió. Fue a sus clases y trató de concentrar su mente en el discurso del profesor para evitar pensar en Rachel,  pero le resultó bastante difícil cuando la gente a su alrededor no paraban de hablar de ella y de como había roto con McDowell unas noches atrás. Eso lo hizo sentir extraño porque no sabía como reaccionar con respecto a la nueva información ¿feliz? ¿enojado? ¿indiferente? El caso es que sin quererlo se encontró nuevamente pensando en ella y el sentimiento de culpa lo embargó. 
      Fue entonces cuando se disculpó con el profesor alegando un supuesto dolor de cabeza y se dirigió a la enfermería para ver como se encontraba. Se prometió a si mismo que solo averiguaría que tal estaba y luego se marcharía, según su plan no tendría ni que hablar con ella. Pero absolutamente nada lo preparó para la situación que encontró cuando llegó, Rachel abrazada a Jackson mientras este la consolaba, eso le había hecho hervir la sangre y no pudo evitar ser borde. Por supuesto que en sus planes nunca había estado llegar a los puños, pero inevitablemente las cosas se habían dado de ese modo y no podía dejar de admitir que en su interior se alegraba enormemente de haberle dado una golpiza. Pero bueno, para bien o para mal ya no había nada que hacer y no se arrepentia,  al contrario, si se lo pusiesen nuevamente delante volvería a golpearlo, lo único que si sentía era haber cansado excesivamente a Rachel y haber provocado su desmayo. Pero incluso eso no había salido tan mal, ya que le había regalado una velada estupenda y aunque desearía que las cosas se hubiesen desarrollado de otro modo se alegraba mucho de haber compartido esos momentos con Rachel.
       Alejándose del espejo se dispuso a bajar y traer algo de hielo de la nevera, eso era lo mejor para bajar la inchazón. Ya estaba con la mano en la manija de la puerta cuando su teléfono empezó a sonar y con una maldición fue a buscarlo. Esperaba que fuera Matt para dar noticias pero era un número desconocido.
-¿Hola? -le dijo al auricular. 
-¿¡SE PUEDE SABER DONDE DIABLOS ESTAS MUCHACHO DEL DEMONIO!?
-¿Papá? -exclamó sorprendido.
-¡Por supuesto que soy yo! ¡Y más te vale que tengas lista una buena explicación! 
-Perdón -dijo aún un poco atontado -Es que no esperaba tu llamada.
-¿Que no la esperabas? ¡Como osas salir de Inglaterra sin mi permiso!
-Papá no exageres, no he salido de Inglaterra -mintió descaradamente -He salido en el yate con unos amigos, vuelvo en unos días. 
-¡Pero tu te piensas que soy tonto! Se perfectamente que ya no te encuentras en el país ¡Incluso has tenido el descaro de llevarte el Jet privado! -Bruce Lockhard se oía realmente molesto.
-Bueno es verdad -terminó admitiendo -ya no estoy en Inglaterra, pero en cuanto a lo del Jet ya te lo he devuelto.
-¡Ese no es el punto! ¡Te exijo que regreses inmediatamente!
-Te recuerdo que tu a mi no puedes exigirme nada, ya soy mayor de edad.
-¡Pues entonces no sigas comportandote como un niño y atiendete a tus responsabilidades!
-Papá por dios que no es para tanto, tampoco es como si hubiese desaparecido del mapa.
-¡Es que has desaparecido del mapa! ¡Dime ahora mismo en donde estas!
-Lo siento pero eso no puedo decirtelo.
-¿¡Que no puedes decirmelo!? ¡Si serás....
-Papá escúchame -dijo Will exasperado -necesito descansar y eso implica exactamente que tu no sepas donde me encuentro.
-¿Descansar? ¡Como se te ocurre irte sin decir nada con la excusa de descansar! ¡Tienes trabajo que hacer! 
-Papá me presionas demasiado, necesito un respiro....
-¡Yo se lo que te pasa! Todo esto es culpa de tu madre, que siempre te consentía en todo al punto que solo te hablo de trabajo y decides fugarte.
-¡No metas a mi madre en esto! Y por favor calmate y deja de gritar.
-¡No me pidas que calme! ¡No se que habré hecho para merecer a un hijo tan irresponsable! 
-Papá yo....
-¡No quiero escuchar más excusas! ¡Dime ahora mismo donde estás! -el señor Lockhard se escuchaba claramente alterado. 
-Ya te he dicho que no puedo decirtelo -le contestó Will con su calma característica. 
-Asi que entonces es así como quieres las cosas....
-No se a que te refieres.....
-Muy bien, si no quieres decirme te encontraré por mi cuenta, pero solo reza para que falle..... deberás atenerte a las concecuencias....-después de decir esto Bruce colgó y Will se quedó escuchando el sonido de tono.
      No entendía como su padre había conseguido llamarlo al celular, se había asegurado personalmente de conseguir uno nuevo y deshacerse del viejo, para evitar prescisamente una conversación incómoda. Había pagado una fortuna para no dejar rastro con el nuevo teléfono, pero había sido una jugada tonta pues al parecer Bruce Lockhard había pagado mucho más para conseguir rastrearlo. Escuchar los reclamos de su padre había sido horrible, el nunca se preocuba por entenderlo, al el solo le interesaba su persona y el futuro de la empresa. No tenía ningún tipo de relación con él excepto por el hecho de que eran de la misma sangre, el solo recordaba que tenía un hijo porque era el único sucesor y aún así no le prestaba practicamente atención. Con su madre las cosas eran diferentes, ella era la única persona con la que verdaderamente podía contar, o al menos eso pensaba. Incluso ella lo había traicionado, se había marchado y lo había dejado solo. Pero bueno, nada de eso importaba ya, el caso es que no pensaba regresar, al menos por ahora, tenía la necesidad de probar lo que era ser un chico normal con una vida normal aunque solo fuera por un corto tiempo. No le tenía miedo a Bruce Lockhard ni a las represalias que pudiese tomar contra él, tampoco es como si fuese la primera vez....
      Con un suspiro tomó el teléfono y se sentó en la cama, olvidándose completamente del hielo, ya era hora de hablar con Matt.
-¿Diga? -contestó su amigo del otro lado de la línea -¿Will eres tu?
-Si Matt soy yo ¿que tal has estado? -dijo Williams un poco ausente.
-Mejor que tu por lo que veo ¿pasó algo? ¿te encuentras bien?
-He hablado con mi padre -el silencio se hizo del otro lado por un momento.
-Ya veo....¿como ha ido? 
-Igual que siempre.
-Cuanto lo siento.... ¿le has dicho donde estas? 
-Por supuesto que no -le dijo Will de mal humor -las cosas se mantienen tal y como quedamos, nadie puede saber en donde estoy ¿has entendido?
-Perfectamente, no necesitas ponerte gruñón. 
-Hablando de eso ¿cuando es que piensas venir? Me pediste unos días pero quiero saber cuanto más vas a tardar.
-No lo se Will -le dijo Matt apenado -Por favor entiendeme, mi madre ha empeorado, dicen los médicos que el cáncer esta muy avanzado y que no saben cuanto le quede.
-Lo sé y lo siento,  tu madre siempre me cayó bien, tómate el tiempo que necesites y tranquilo que lo del préstamo se mantiene.
-Muchas gracias Will, tu si que eres un buen amigo, gracias por ayudarme.
-Tu también me ayudas muchísimo y siempre me escuchas -dijo Williams sinceramete -Es solo mi manera de devolverte el favor.
-Para eso están los amigos ¿no?
-Si....por supuesto.
-Oye Will..... ¿te importa si hablamos más tarde? Tengo que ir a ver como sigue mi madre.
-Tranquilo, no hay problema..... mas tarde hablamos.....
-Hasta luego.
-Chao -dijo Will mientras colgaba.
     Al parecer iba a tener que pasar solo un poco más de tiempo, Matt tenía que atender a su madre y él lo comprendía perfectamente, la señora Amelia Tucker no se encontraba bien y era el deber de su amigo estar ahí en sus últimos momentos. Pero aunque lo entendiera eso no quitaba que aún así lo molestase profundamente,  pero claro eso no se lo iba a decir a Matt.
         Ya estaba listo para irse a la cama, el día había sido extremadamente largo y el se sentía sumamente cansado. Se acostó en su gran cama y ya comenzaba a cerrar los ojos cuando se dio cuenta de que aún había algo que debía hacer. Era de suma importancia que realizara una llamada. Tomó el teléfono y marcó el número que ya se sabía de memoria.
-¿Si? ¿Quien habla? -contestó una mujer del otro lado.
-Soy yo -dijo simplemente Williams no del todo amigable.
-Oh señor Lockhard, que sorpresa que llame usted a esta hora -la mujer se escuchaba claramente sorprendida -¿se le ofrece algo?
-Me disculpo por la hora pero es urgente.
-Usted dirá señor.
-Necesito que me hagas un favor..... pero tranquila que serás bien recompensada....



Mary

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En el texto hay: romance, comedia, amorodio

Editado: 24.05.2019

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