Mi príncipe no tan azul

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Capítulo l

  Siete años después


Querida mama:
     Mama, siento mucho no haberte escrito antes, he estado…. ocupado. Sabes cómo es papa, desde que te fuiste no me deja ni un minuto de sosiego. La empresa va bien y los negocios viento en popa, papa ahora se concentra más que nunca en el trabajo, él está sufriendo mucho, aunque sé que no es tu culpa. Esto de la separación le ha hecho mucho daño, te extraña,… igual que yo. Extraño esas tardes de verano en las que salíamos juntos los tres a la casa de campo, extraño las historias que me contabas antes de dormir cuando era pequeño, se siente raro que ya no vayas a estar allí. No puedo más, el peso que papa ha depositado en mis hombros es muy grande, no estoy listo para hacerme cargo de la empresa aun, solo tengo 18 años, sé que soy el único responsable de sucederlo, pero…. sabes que no le voy muy bien a los negocios y quiero disfrutar un poco más de la vida antes de tener ningún tipo de responsabilidad. Por estas razones he decidido invitar a Matt a que venga conmigo a tomarnos unas pequeñas vacaciones en algún pueblito tranquilo donde podamos ir de fiesta en fiesta y beber alcohol hasta caer desmayados. Si... ya se que eso no suena muy maduro de mi parte, pero.... es lo que necesito, tomarme un respiro ¿sabes?. Perdoname por no decirte donde vamos a estar, pero es que este viaje es alto secreto y no quiero ponerte en un compromiso con papa contandote mas de lo necesario. Bastante información te estoy dando ya, asi que espero me comprendas. Ya te contare más cuando pueda, tu hijo que te adora
                                                                                          Williams C. Lockhard
      

       Will releyó las últimas líneas que había escrito y quedando satisfecho con su trabajo coloco la carta en un lindo sobre color crema que enviaría a su madre cuando tuviera la primera oportunidad. Puso el sobre sobre la mesa y se quedó un buen rato mirándolo fijamente hasta que dos grandes lágrimas brotaron de sus ojos, que fueron secadas rápidamente con la manga de su sudadera. Él no se podía permitir esos sentimentalismos, no el, el gran heredero Williams Lockhard, hijo de Bruce Lockhard, uno de los más exitosos empresarios del país. 
   Él había crecido siendo el típico niño mimado que tenia de todo y al que todos obedecían, el ejemplo perfecto de un verdadero playboy, y asi le gustaba. Tenia fama de excéntrico y estaba demasiado acostumbrado a menospreciar y pisotear a la gente, por lo que nadie decidía acercarcele mucho. Asi era infinitamente mejor, a su corta edad ya tenia mas que aprendido que la soledad era su única amiga.
    Era un chico alto, de complexión fuerte, que dejaba ver su buena forma fisica gracias a todas esas tardes de gimnasio. Su cabello, al igual que el de su madre, era negro como el carbón, contrastando a la perfección con su piel bronceada. A primera vista podria parecer que sus ojos son negros, pero tomaría solo un momento darse cuenta que en verdad son de un azul oscuro, profundo. No se podía decir que hubiese heredado mucho de su padre, aparte claro, de su innata pasión por los deportes. Las chicas, por lo general, lo encontraban sumamente atractivo y a pesar de su carácter,  casi siempre ostil, nunca le faltaba la compañía femenina.
Uno de sus mejores amigos (el único en realidad) era Matthew Tucker, hijo de un prestigioso empresario del que su padre era socio. Juntos, iban a todas las fiestas que deseaban y gastaban todo el dinero que se les antojaban. Pero ahora las cosas habían cambiado un poco, sus padres atravesaban una dura separación y las cosas de la empresa ya no le dejaban tiempo para divertirse.
      Volvió a echarle otra ojeada al sobre…. Como la extrañaba, ella era la única persona en el planeta con quien podía ser el mismo, sin esa coraza dura y fría que él se había creado. Pero su madre se había ido y lo había abandonado, esa había sido su decisión y no podía hacer nada al respecto, lo único que podía hacer era dejar de comportarse como un niño pequeño y enfrentar la situación…. 
         Un sonido lo saco de sus meditaciones y con un movimiento rápido tomo la carta y la arrojó de cabeza en su mochila, sacando de esta su teléfono móvil para ver quien llamaba. Mira la pantalla en la que parpadeaba el nombre de Matt y se seca las últimas lágrimas antes de contestar:  
-¡Que hay Matt! ¿Todo bien?
-¡Si Will, todo fantástico! Mmm… veras, quería saber si podrías encontrarte conmigo en el bar que esta cerca del hotel Dumort, hay algo de lo que quería hablarte.
-¿Sucede algo?- le interroga Will con tono preocupado.
-Mira hay cosas que no me gustaría hablar por teléfono….
-¿Tiene que ver conmigo?
-No exactamente…. es más algo sobre mí.
-¿Algo relacionado con tu padre? Me entere que tiene problemas.
-¿Lo sabes? Quien te ha dicho eso.
-¡Todo el mundo lo sabe! ¿Estás bien?
-Me gustaría hablar contigo, nos vemos en media hora…. adiós….
-Matt…. Eh Matt, ¿estás ahí? ¡Matt! 
     Will dejó caer el móvil sobre la cama al escuchar el sonido de tono. Me ha cortado?, pero que le pasa, como se atreve a cortarme-pensaba Will- si será imbécil, va a tener que dar muchas explicaciones. Era obvio que Matt no estaba bien, algo le pasaba. Tomo su chaqueta de cuero y su mochila (pasaría a entregar la carta de camino al bar) y salió corriendo de la casa. Matt siempre estaba allí cuando él lo necesitaba, aunque no quisiera admitirlo no lo iba a dejar solo en un momento tan difícil para él. 
       En el estacionamiento se encontró a su reluciente Ferrari esperándolo como siempre, piso el acelerador a fondo y dio rumbo al bar. 



Mary

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En el texto hay: romance, comedia, amorodio

Editado: 24.05.2019

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