Mi Protector

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¿ES ELLA? ¡CLARO QUE SI, MALDITA SEA!

CAPÍTULO 2

 

Andrew 

 

Suena mi móvil y al ver al gerente general de Brookfield place en la pantalla, supe que eran problemas.

  • - ¡Andrew! ¿Podrías venir de inmediato a la instalación? Creo que tenemos complicaciones graves.
  • - ¿Que tipo de complicaciones?
  • - creo que es mejor que vengas.
  • Colgué de un golpe, ¡malditos, Buenos para nada! ¿A así nada puede salir bien, si no estoy presente? ¡Dios! , estos imbéciles me hacen perder totalmente la cabeza.

 

 Sacó un traje de Estambre negro de mi armario y una blanca camisa de seda, las dejo sobre la cama mientras busco unos zapatos de cuero brindis del mismo tono que mi smoking y me maldigo por ser tan irresistiblemente intenso, cada ves que tardo algo en buscar lo necesario para lucir presentable frente a los proveedores me pongo en estado de inercia imposible de toler, si nisiquiera yo mismo, me aguanto. ¡Demonios! No se que corbata elegir. Al fin me decido por una aterciopelada de color celeste. ¡Uuuffff! Si que el mayor problema para mi era la moda, a pesar de ser un ser celestial, la estadía aquí entre los mortales me a hecho endemoniadamente adicto a la moda. Y sabiendo eso no podía simplemente tomar mi apariencia a la ligera. 

 

  • - ¡Amanda! ¡Amanda! ¡Amanda! , ¡maldita sea Amanda! ¿Que no me oyes?
  • - ¡Dígame señor!
  • Amanda era mi ama de llaves, a cargo de la casa cuando yo no estaba presente. Era una mujer casi como mi madre, llevaba trabajando para mi casi 30 años y yo la adoraba, aunque muchas veces por su avanzada edad perdía el norte.
  • - Amanda ve y dile a Lucas que prepare la Limosina, yo bajo enceguida.
  • - Como usted ordene.
  • Lucas al igual que mi ama de llaves, llevaba mucho tiempo trabajando conmigo. Pero la diferencia de edades hacía a Lucas un poco más vivas que Amanda. Aún así ambos formaban parte de mi familia en este mundo de intereses particulares. Y digo particulares porque el que no tiene no surge y eso para mi es desagradable de experimentar, demasiado para mi gusto. Pues yo vengo de un lugar donde todos se aman unos a otros y viven para proteger a los seres de este mundo. ¡Pero madre mía! Hay muchos que nisiquiera merecen un poco de compasión angelical.

 

Siento que con el paso de los años me eh vuelto un poco parecido a ellos. Déspota, petulante, arrogante, ambicioso y cruel, sin duda dios tubo la razón al decir que viviendo en este mundo me volvería uno más de ellos y claro que así fue. Pues ahora soy un hombre superior y con control sobre aquellos que me rodean, pero el maldito tiempo me a hecho así. Han pasado 25 años desde que Dafne debió nacer en este mundo y yo por más que eh buscado incansables veces, no e logrado dar con ella. El siglo y algo que viví esperando por ella, vi mil cosas en este mundo. Crueldad, muertes, tragedias, injusticias dinastías erróneas y abuso de poder de altos mandos. Algo que creo aprendí con los años, pero de manera muy negativa pues ya me siento un ser algo perverso. 

 

Baje las escaleras y en el camino me encontré con Amanda que se disponía a subir por ellas. 

  • - Querida Amanda, ya te he dicho que el segundo piso se lo dejes a las muchachas más jóvenes, tu solo dedícate a la cocina, no es bueno para tu salud que subas y bajes escaleras una y otra ves durante el día.
  • - Pero es que, ya no tengo nada que hacer aquí abajo.
  • - Pero nada..... Si no tienes nada que hacer, pues no haces nada y ya. No pasará nada al final de cuentas puedes simplemente dar órdenes ya, yo no me molestarte por eso, al contrario creo que estaría de acuerdo. Ahora te dejo que tengo problemas en uno de los centros comerciales.

 

Dicho esto bese a la mujer mayor con un sonoro beso en la frente. 

  • - ¡Te adoro! Sabes que eres como una madre para mi ¿verdad?
  • - Lo sé niño, lo sé. Ahora vete o llegaras tarde y tu odias la impuntualidad.

 

Deje a la mujer dentro de la casa y yo salí a paso apresurado a tomar la limusina y Lucas me esperaba con un grata sonriza. 

  • - ¡Buenos días! Señor Harris
  • - Lucas ya te eh dicho muchas veces que dejes de tratarme como un Dios al que hay que rendirle homenaje, dime Andrew
  • - Lo se, Andrew solo lo olvido.
  • - Tenemos casi la misma edad y eres como un hermano para mi, así que por favor dejemos las cordialidades para los desconocidos.
  • - Como tu digas Andrew ¿y donde te llevo?
  • - Brookfield place Lucas y te agradecería te apresures.
  • - Como digas.

 

Lucas encendió el auto y se puso en marcha, sentía como se me contraía el estómago por la máxima velocidad a la que iba mi maniático chófer. 

  • - Lucas por favor, te dije que rápido no modo flash, a la velocidad a la que vas estoy seguro que me dará algun tipo de crisis de pánico.
  • - ¡Oh lo siento! Sabes que amo la velocidad y cuando dices rápido, es esto para mi.
  • - Bueno, como quieras solo llévame rápido al centro comercial.
  • Lucas obedeció y en un par de minutos ya estaba en el estacionamiento aparcando.
  • - pues ya estamos aquí.
  • - ¿eres alguna especie de mago o algo así?
  • - no, solo soy un chico que ama la velocidad.
  • - si, si lo que tu digas, ahora vete y ven cuando te llame
  • - como digas Andrew

 

Baje del coche, camine hasta el elevador y lo monte, afortunadamente este iba totalmente vacío, algo que por lo general siempre subía lleno de clientes. Llegué al tercer piso y me apresure en ir rápidamente hasta mi tienda que en este centro comercial su nombre era "Puro glamour" entre y todos los trabajadores dejaron de hacer lo que estaban haciendo para recibirme. 

  • - ¿Dónde está el gerente general? Había preguntado con un tono de autoridad
  • - Señor Harris el gerente general lo espera en la bodega, pues al parecer hay un problema con los diseños nuevos de vestidos primaverales que aun no han llegado y ya deberían estar aquí.
  • - ¿Eso es todo? Que ineptos, solo se debe hacer una llamada y ya ¿Porque tengo que venir hasta aquí, para que sepan lo que hay que hacer? Si no es por una emergencia de productos en mal estado o algún fraude no me hagan perder el tiempo, valla y hágaselo saber al gerente.
  • La muchacha de cabello oscuro frente a mi y que prácticamente estaba espantada por mi temperamento eufórico, solo movió la cabeza en señal de aprobación y se marchó por la puerta trasera en dirección a la bodega.
  • Pasaba por uno de los probadores y vi como dos chicas y un chico (bastante afeminado) reían a carcajadas mientras una de las muchachas modelaba con un traje de primavera floreado y de color calipso. La muchacha era bastante guapa y debo admitir que su belleza hizo que el corazón se me estrujara al verla tan inocente e indefensa ante sus bulliciosos amigos. Deje de observarlos y me dispuce a marcharme cuando el gerente general había llegado hasta mi con una cara pálida como si el mensaje que le había enviado fuera motivo para su crucificacion.
  • - Andrew discúlpame por hacerte venir hasta aquí sabiendo que eres un hombre muy ocupado. Pero cuando me atareo, me confundo y hago cosas sin analizarlas antes. ¡Lo siento!
  • - Esta bien Liam no tienes porque pedirme disculpas, además tengo algo más que hacer aquí así que el viaje no a sido en vano.
  • - ¡Oh! Me alegra mucho oír eso, entonces me iré para seguir con mi trabajo, ya que estoy apestado de el.
  • - Ve entonces.
  • - Adiós. Dijo por último, dio media vuelta y se esfumó rápidamente de mi vista.



Marytha

Editado: 21.08.2019

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