Mi Secretario

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CAPITULO 3

El desayuno con mi abuelita me habia encantado, el cafe con el director del hospital fue maravilloso, y mi querida abuela se la paso todo el rato coqueteandole, ella merece un hombre maravilloso en su vida...Claro que si mi mamá se entera de que su querida jprogenitora le esta haciendo ojitos a un hombre le da un patatus, con lo exagerada que aveces puede ser, pero se que se pondria feliz al ver a mi abuela con alguien que la quiera y la haga feliz... han sido varios años los que han pasado desde que mi abuelo fallecio de cancer y todos quedamos destrozados... yo apenas tenia quince años desde que paso,  sigue siendo muy doloroso para mi porque era muy apegada a él.

Ese hombre fue quien me dijo que tenia que salir siempre adelante sin importar nada y el me dijo que tenia que luchar contra viento y marea para cumplir mis sueños y que no debia dejar que mi tio se interpusiera entre mis metas con la empresa y yo, y no saben lo agradecida que estoy con el, siemrpre se compporto como un padre, él era mi segundo padre, por eso me dolio mucho su muerte y aun sigue doliento, pero siempre lo llevo en mi corazón.

 

Después de la reunión con mi abuela y el doctor, el nuevo amor platónico de mi abuela, me dirigí a mi oficina la cual me encontré limpia y organizada de una manera que ni yo misma podía haber hecho, este hombre es increíble.... Aun no puedo creer que nunca haya trabajado como secretario antes porque se desenvuelve demasiado bien siendo uno.

En fin, era hora de almuerzo por lo que ya me dirá cuando regrese como organizó todo aquí, debo admitir que me gusta como quedó. Estaba a punto de dirigirme a mi silla y comenzar con el papeleo cuando un toque en mi puerta me dijo que había alguien, me gire sobre mis talones y fui a abrirla, detrás de esta se encontraban mis dos queridos y molestos hermanos con lo que parece una lunchera. Suspire derrotada al darme cuenta de que no me dejaran trabajar tranquila hasta no almorzar con ellos.

-Pasen y vayan a la mesa de la esquina- dicha mesa siempre estaba lista para estos dos tontos que tanto amo, no se porque siguen con esto, es lo mismo en mi cuarto, ven que no salgo a cenar o comer van con comida para que comamos juntos.

-¿Qué tal está la abuela?- pregunto Carlo, si le digo que está enojada con ellos puede que la visiten más seguido pero por otro lado sería un poco cruel porque no es cierto.

-Esta bien, pregunto por ustedes y porque no la van a visitar... quiere que el próximo fin de semana lo pasemos en su casa- bueno, la verdad no le hace daño a nadie y así los convenzo a todos de que vengan conmigo a visitarla.

-Bien, este fin de semana iremos a ver a la abuela y nos lo pasaremos con ella- dijo Sebastian con una sonrisa que no se le ha borrado en todo el puto dia.

 

La hora de tener que ir a la reunion con el señor de contabilidad habia llegado y me había dicho donde había puesto cada cosa, le agradecí internamente el que me ayudará con la limpieza de mi oficina sin decir o preguntar nada, es una de las pocas personas que hacen las cosas sin rechistar o curiosear sobre lo que hace, no cuestiona nada y por lo que parece se guarda los pensamientos que tiene sobre los demás,  pero eso no quita el hecho de que sea hombre y que, aunque tenga novia, no se pueda meter con otras mujeres.

Se que estoy siendo muy desconfiada, pero es la verdad, no me gustó que jugarán conmigo y no quisiera que jugarán con ninguna otra mujer, aunque esa mujer sea la que me contribuyó a que jugarán conmigo. No tiene justificación y no se si Edmund está ciego o sólo está con ella por estar, sólo se que sin importar lo que me hizo no le deseo mal.

Salí de mi oficina y le una mirada rápida los demás empleados que estaban mirando en mi dirección como los chistosos que son.

-Jones, es hora de irnos- le dije a Edmund un poco fuerte ganándole unas miradas más de parte de la mayoría. 

-Voy- dijo simplemente despidiendoce de la señora Corine y siguiendome hacia el ascensor. 

Llegamos donde está mi administrador de cuentas y pasamos la mayor parte de la tarde allí, ese sujeto me hizo poner cara de fastidio por la falta de explicación y mi querido secretario me explico con detalles cada una de las cosas que me decía, realmente es bueno en esta área, lo pondría aquí, pero lo necesito más a mi lado siendo un secretario que en esto. Le prometí al sujeto de contabilidad que checaria las cuentas de los últimos cuatro años el miércoles con más calma y mire a Edmund con súplica a lo que el me guiño un ojo dando me a entender que contaba con él, por suerte que es así porque sino estaría perdida.

 

La maravillosa hora de salir había llegado y yo no me hubiese ido si mi adorada madre no me hubiera escrito para que no lo olvidará justo cuando lo había hecho por lo que salí corriendo de mi oficina para ir al super-mercado y comprar lo que hacía falta en casa para la cena, mi madre me mata si sabe que olvide algo tan importante para ella. Luego de pagar las compras me dirigí hacia mi auto para ir directo a mi casa, en mi auto me quedé pensando en como sería los hijos de la señora Madeleine, jamás los había visto y de hecho, yo no se su apellido por lo que es un pequeño problema para mi, uno sin importancia, claro está. 



Lizzy Rosario

Editado: 10.05.2019

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