Mi Stalker

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4. "Christopher" (Parte 2)

Liz

No te pongas nerviosa, no te pongas nerviosa. Solo es el mejor amigo de tu mejor amiga, solamente es un chico. Conoces a muchos, tienes algunos mejores amigos hombres, como Jaaziel o Kevin. Tienes más tíos que tías, más primos que primas. Has convivido con muchos chicos y nada ha pasado.

Es cierto, son como hermanos para mí..

Pero... ¿por qué te estás poniendo nerviosa justo cuando él, un chico que nunca has visto en tu vida, te está mirando?

No sé por qué me pasa esto. Ya he visto ojos azules, ya he conocido a chicos con el cabello castaño oscuro, chicos que me pasan por una cabeza. Pero justo con él estoy que me desmayo. Sus ojos son hermosos, no dejo de verlos.

Y creo que me estoy olvidando de algo importante, pero esta situación me impide recordarlo.

—Hola —su voz me devuelve a la realidad, extiende su mano y la acepto con una sonrisa. —Soy Christopher, dime Chris.

—Chris... qué lindo nombre —me sonrojo cuando sonríe divertido sin soltar mi mano y las jodidas descargas no dejan de pasan por mi cuerpo al sentir su tacto. —Amm, Liz, soy hola... Alto —ríe y me sonrojo aún más. —Soy Elizabeth, dime Liz.

—Sí, sé quién eres —suelto su mano y lo miro confundida. —Me refiero... mi niña me ha hablado de ti —dice nervioso y asiento aún confundida.

— ¿Tu niña?

—Es que así llamo a Mía, es mi hermanita.

Ahora entiendo un poco mejor cuando Mía refunfuñaba por todas partes cuando estaba enojada y decía esa expresión.

Cuando me llama mi mejor amiga intento prestarle atención, a pesar de sentir la mirada de Christopher en mí. Y aunque toda mi vida, en ciertas ocasiones, he sido el centro de atención. Ahora se siente extraño cuando siento su mirada fija.

Salgo de mis pensamientos al escuchar el sonido de mi celular, me aparto un poco de los demás y contesto la llamada de Andrés. Por favor que no me mate, le dije que estaría allí a la una y ya casi son las dos de la tarde.

—Diga... —digo mordiendo mi labio nerviosa.

 ¡¿Dónde estás?! Me dijiste una en punto. ¿¡Olvidas que el sábado es la competencia?! O que mañana es la presentación a los directores.

—Ay no —sabía que olvidaba algo, lo sabía. —Lo olvidé, lo siento.

No lo solucionarás con un "Lo siento", Elizabeth —está muy enojado. —Quiero que estés aquí ahora, debes entrenar si quieres una de esas becas.

—De acuerdo, estaré ahí en media hora. ¿Sí? Solo espera y ten a mi caballo listo.

Rápido —dice y termina la llamada.

¡Bravo, Liz! Tenías que olvidar la presentación de mañana. Tengo que presentarme a los directores de las universidades para que me den la beca sí o sí. Sin contar que la competencia es el sábado. Y Andrés debe estar más que furioso conmigo, nunca le he fallado y no puedo hacerlo ahora. Solo esperemos que no me mate cuando llegue a entrenar.

Me acerco a los chicos de nuevo, en especial donde mi mejor amiga, y me mira preocupada. Debo tener la cara muy pálida o algo para que me vea así.

—Debo irme ahora.

— ¿Qué? Pero...

—Antes que lo digas, es muy importante y debo irme ahora o me matarán. O solo me castiguen con más horas de entrenamiento —se cruza de brazos y suspira frustrada. —Lo siento.

—Pero puede esperar. La competencia es el sábado, y puedes irte más tarde.

—No es tan fácil, mañana tengo algo sumamente importante, no puedo dejarlo. Y debo entrenar hoy sí o sí.

—Pero...

—Tranquila, Mía —dice Simón. —No importa, si debe irse, debe irse.

—Tenemos todo el verano, mi niña, no te preocupes —dice Christopher mirándome a los ojos. Me dará un ataque en cualquier momento.

—Te lo compensaré. ¿Sí? Pero ahora no puedo estar aquí, o Andrés me matará —le digo y veo a Christopher fruncir el ceño. —Si quieres te llevo mañana a la presentación, pero debo irme.

—Dudo que Andrés esté tan enojado contigo, es un buen chico. Pero, agh..., ok, puedes ir —accede a regañadientes, y luego me sonríe. —Suerte —sonrío y se va con los chicos cuando Christopher les da una señal o algo así.

—Bueno —se acerca hasta quedar a centímetros de mi rostro, admito que eso me pone nerviosa, y siento que mis mejillas explotarán pronto. —Te veré mañana entonces.

—No pensaba que irías.

—Quiero apoyar a mi chica, y que ese tal Andrés sepa que eres mía.

Me quedo helada al escuchar esas palabras. No somos nada, recién nos conocemos frente a frente hace media hora tan solo.

—Yo no soy de nadie.

—Pronto lo serás, preciosa —dice sonriendo, no puedo evitar sonreír al ver sus ojos azules sobre mis labios. —Hasta mañana.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: amor, amistad, equitacion

Editado: 26.08.2018

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