Mi Stalker

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10. "No estoy enamorada, solo... son celos, y un resfriado"

Liz

¿Qué hace con él? Agh, no entiendo ni por qué estoy celosa. Solo es su acompañante, además que lo traté alguito mal ayer. Pero no es mi culpa, toda la maldita semana estuvo irrumpiendo en mi cuarto a la misma hora, cuando regresaba de la práctica. Y eso me irritaba, teniendo en cuenta lo estresada que me ponía el pensar en todo lo que tenía que hacer esta semana.

Aunque se ve disgustado junto a ella, y quién no. Está como una garrapata aferrada a su brazo, y se ve disgustada de estar aquí. No es tan malo, solamente un establo con áreas elegantes para competencias, es más, ni siquiera hay suciedad aquí. A excepción de algunos boxes. Pero tampoco para estar como si con cada paso una culebra se enredaría en tu pierna.

Desvío la mirada cuando mi hermano se pone frente a mí, gracias al cielo, si no venía alguien, de seguro iba a quitar a esa tipa de Christopher.

—Hola, hermanito.

—Mamá dice que tuvieron que irse, pero como es fin de semana, me quedaré contigo.

—Ok. ¿A dónde fueron?

—No lo sé, creo que a ver a mis primos, o algo así.

— ¿No vinieron? —niega con la cabeza y solo suelto un suspiro. —Sabía que no vendrían, tienen cosas más importantes que hacer —juego con mis manos y mi hermano se va con Toby donde Andrés.

Mis primos, los adoro en serio. Pero, a veces quisiera que olviden sus cosas, y vinieran a verme, han venido como tres veces, de quien sabe cuántas competencias que tengo. Mi prima estudia para ser actriz, y cantante profesional, siempre actuó y cantó desde que tiene memoria, solo me pasa por dos años, igual que Andrés. Mi primo estudia para ingeniero industrial, él me pasa por cuatro años. Y mi prima menor, le paso por seis años en cambio, sigue en secundaria, es la mejor jugadora de fútbol de la escuela.

Pero no me importa, yo también estoy bastante centrada en mi futuro. Me iré del país por la Universidad, la equitación me tiene de torneo en torneo, y la fotografía me ha conseguido una media beca en España. Porque ahí es a donde iré.

—Liz, ya dirán los resultados -dice Andrés, y me levanto rápidamente hasta llegar junto a él y mi caballo.

Dicen primero el tercer lugar, no soy yo, pero no dejo de sentir nervios.

—Segundo lugar en la doma —dicen por el micrófono. —Elizabeth Angélica, de la Escuela Ecuestre de Buenos Aires.

No es el primer lugar, pero bueno, aún quedan otros dos días de competencia, salto de obstáculos y campo a través. Aún puedo pasar al primer lugar, solo más concentración en los saltos y el campo a través.

Andrés pasa su brazo por mis hombros y solo suelto un pequeño suspiro antes de mostrarle una linda sonrisa. Él sabe que no me molesta no estar en el primer lugar, con tal de estar entre los tres mejores estoy bien. Pero también tengo chance de mejorar estos dos días.

— ¿Lista? Ya acabó, y debemos volver —dice Andrés a mi lado, asiento yendo hacia mi mochila junto a mi mejor amiga.

Y aquí está el lío, Christopher está junto a ella y adivinen, esa zorr... chica. Mía la mira con cierto disgusto mientras esta tipa anda de boba pegada como garrapata a Christopher. Nunca vi una garrapata más insistente, ni las que se pegan a los caballos después de varios días en la montaña.

—Mía, debo irme. ¿Te veo más tarde? —le digo ignorando la mirada de Christopher fija en mí, y agarrando todas mis cosas. Esa chica me mira como si me quisiera matar, pero me vale un rábano, ya he conocido a otras envidiosas.

—No, de hecho, me voy contigo. No la soportaré mucho tiempo —dice en un murmuro mirándola de arriba a abajo. —Ven, Chris, debemos irnos.

Cuando dice eso me quedo fría, toma su mano alejándolo de esa tipa, y luego me jala con ellos al estacionamiento. Aunque no pensaba estar con Christopher, me alegro que lo haya traído y alejado de esa chica que solo quiere robarme a mi chi... a Chris, mejor no digo nada.

—Hey, tranquila, princesa —dice Christopher a Mía. —Pero gracias, no sé qué hubiera hecho si seguía con ella.

— ¿Y qué hace aquí? Te dije que vinieras con los chicos, no con Melanie.

Ese es su nombre, al menos no tengo a nadie conocida que tenga ese nombre.

—Mía, tengo que ir por Zeus.

—Ahí viene con Andrés —dice mi amiga, veo a Christopher fruncir el ceño y sonrío un poco por eso.

Creo que alguien está celoso. Aunque yo también lo estaba. Agh, odio ser tan razonable a veces. Pero no es mi culpa, fue él quien vino con esa tal Melanie, si es que ese es su nombre. Y él no tiene por qué tenerle celos a Andrés, es mi amigo, y mi maestro de equitación. Me pasa por dos años, pero es mi amigo.

—Te veré más tarde, mi niña —dice Christopher y se va con Simón en su auto.

—Creo que vendrás con nosotros —le digo a Mía refiriéndome a Andrés, y a mí.

—Sí, pero rápido, antes que aparezca Melanie.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: amor, amistad, equitacion

Editado: 26.08.2018

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