Mi Stalker

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19. "Escape de todo por un día"

Liz

Parece que el tema de las próximas dos semanas y media ya quedó solucionado. Ayer, cuando hablé con Mía y mis padres de una vez, me quité un buen peso de encima. Porque luego se hace un lío, solamente por no haber dicho las cosas a tiempo.

Y, a decir verdad, no sé por qué comencé a decir ciertas cosas a último minuto, antes era muy diferente. Pero todo está bien ahora y, como le prometí a Mía, salí con ella y los cinco chicos a cualquier parte. Y vinimos al cine a pasar el rato.

—Liz, ¿qué película quieres ver? —dice Mía desde la boletería del cine.

— ¿Qué opciones hay? —pregunto ignorando la mirada de Christopher.

—Podemos ver Buscando a Dory, La Leyenda de Tarzán...

—La Leyenda de Tarzán —digo sin dejar de sonreír, es de mis películas favoritas y que hayan sacado una nueva versión me parece genial.

Asiente y vuelve a la boletería mientras Simón intenta llamar su atención de una forma coqueta. Nunca se rendirá, me agradan las personas persistentes, que no se rinden fácil. Y así es Simón con respecto a mi amiga.

Un brazo pasa por mi cintura y volteo para encontrarme con la sonrisa de Christopher. Me sonrojo ligeramente antes de devolverle una pequeña sonrisa.

— ¿Quieres escaparte un rato conmigo? —susurra en mi oído y solo miro a mi amiga distraída por un momento antes de volver mi mirada a esos ojos azules que tanto me encantan.

—Mía acaba de comprar los boletos. No podemos irnos ahora.

—Ella lo entenderá, solo vamos un rato lejos de todo, ¿sí?

— ¿A dónde nos escaparíamos? —digo sonriendo en el momento que me acerca a él con sus dos brazos en mi cintura mientras los míos rodean su cuello.

—Conozco un lugar fuera de la ciudad.

—Déjame pensarlo —hace una pequeña mueca y río asintiendo. —Ok. Vamos.

Sonríe tomando mi mano para llevarme al auto con él sin que Mía o los demás nos vieran y, después de entrar ambos al auto, arranca y conduce hasta el lugar que dijo conocía.

Solo espero que Mía no se enoje demasiado, ella puede ser... hiperactiva a veces, solo cuando se enoja. Ojalá sea como dijo Christopher y entienda la razón por la cual nos escapamos de esa salida. Mis razones son estar con Christopher hasta que me vaya, no sé las de él.

Luego de media hora, llegamos a lo que parece ser un paradero a medio construir, junto a la carretera y casi a la cima de una de las montañas, donde se puede ver gran parte de la ciudad.

Conozco este lugar, solía venir con mi hermano y mis primos hace como tres años, antes que comenzara mi extenso entrenamiento y que ellos se enfocaran en sus tareas, su futuro, al igual que yo lo hice. Sin embargo, también venía a este lugar con Josh y me ayudaba con las fotografías desde aquí.

— ¿Qué hacemos aquí? —le pregunto saliendo del auto y colocándome junto a él en el barandal a la orilla de la pequeña quebrada.

—Solo es un lugar que sé que te gusta —regreso a mirarlo confundida.

— ¿C-cómo sabes que me gusta?

—Ah, yo... Me lo dijeron.

Ok, ya no entendí. Nunca se lo he dicho a nadie, y no porque no quería, sino porque mi hermano, mis primos y yo prometimos no hablar de nuestras escapadas aquí, al igual que Josh. Y sigue siendo así, no porque no hayamos venido en un tiempo significa que la promesa ya no es válida.

— ¿Quién te lo dijo?

—Sabes qué, mejor olvidemos esto y disfrutemos estos últimos días que estarás aquí. ¿Sí?

Dice eso tomando mi cintura entre sus brazos. No me da tiempo a contestar, porque me besa los labios con desesperación impidiendo que reclame algo antes de tiempo. Y como soy débil ante sus besos, le correspondo de inmediato poniendo mis manos en su cabello.

Me parece tan lindo y tierno que agache su cabeza lo suficiente, solo para poder besarme. Él es un gigante, a su lado soy muy pequeñita.

A medida que pasan los segundos y no me suelta ni yo a él, comienza a intensificarse el beso. Las mordidas y chupones en los labios no se hacen esperar. Lleva sus manos a mi trasero dándole un apretón, lo que causa un leve gruñido de mi parte.

De no ser porque somos humanos y necesitamos aire, por mí no nos hubiéramos separado en un muy buen rato.

—Sabes, tienes un buen trasero.

— ¿Gracias? —digo antes que me dé un corto beso.

— ¿No me dirás nada a mí?

— ¿Qué quieres que te diga?

—Que soy muy sexy, como esa vez en el cine.

—Bien, está decidido, mataré a Simón.

— ¿En serio crees que soy sexy? —dice ignorándome, en ese momento mis mejillas no pueden estar más rojas. —Tienes razón, soy hermoso —dice egocéntrico causando una pequeña risa de mi parte.

Creo que no puedo estar mejor ahora. No sé qué es lo que siento exactamente por Christopher, solo que no quiero alejarme de él. Quiero estar todo el tiempo junto a él, seguir besándolo y escuchar todas esas patanadas salir de sus dulces labios. Estando con Chris me siento bien, me siento cómoda, como si no necesitara nada más que su mirada y sus muestras de afecto.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: amor, amistad, equitacion

Editado: 26.08.2018

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