Mi Stalker

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29. "No lo esperaba, pero por mí está bien"

Liz

Bueno, mañana regreso a Buenos Aires para competir en las nacionales. Lo bueno de esto es que podré ver a mi familia, a Andrés y a mis amigas. No sé si Mía esté allá, ella tiene que estudiar en Maryland. Lo malo es que es muy cansado el viaje, y aburrido si no voy con alguien. Estoy casi segura que mi prima no me acompañará, tiene muchos proyectos que hacer y no pueden esperar, según me ha dicho.

Tal vez tenga tiempo para practicar allá cuando vaya, pero también puede que no, así que por eso mejor practico de una vez acá en Madrid. No tengo tareas, igualmente solo me iré cinco días, gracias al cielo nos dieron dos semanas libres por un pequeño problema que hubo recientemente.

— ¿Puedo ir contigo? —pregunta Nate, o mejor dicho grita, mientras yo repaso la doma clásica con Zeus en la pista bajo techo.

— ¿A dónde? —pregunto sin mirarlo.

—A Buenos Aires.

— ¿Y eso? —pregunto sonriendo y lo miro. —Creí que tenías un proyecto especial en Escenografía.

—Puede esperar. Debo tenerlo listo para dos semanas, y es una buena oportunidad para conocer Buenos Aires.

— ¿Seguro quieres ir? —hago que Zeus se detenga y lo miro.

—Claro, ¿por qué no?

No lo sé, es una buena idea que me acompañe. Él también es jinete, solo que no competirá, pero puede acompañarme y no me aburriré mucho en el avión. También necesito que alguien me ayude con Zeus, será algo complicado llevarlo sola.

—Está bien, puedes venir conmigo —sonríe y hago lo mismo antes de volver con la rutina. —Además, necesito un guardaespaldas en el avión -bromeo y lo escucho reír bajo.

—Con gusto, si me pagas —me sigue el juego.

Río negando con la cabeza, y no respondo por seguir practicando la doma clásica. Diría que es sencilla, pero no lo es mucho cuando tienes que ejercer demasiado tu postura y coordinar los movimientos con el caballo, llevo toda la semana sin práctica, estoy acostumbrada a practicar todos los días, absolutamente todos.

Luego de una media hora dejo de practicar, y bajo de Zeus para llevarlo a su box, siento cómo me sigue Nathan y dejo a mi caballo con su balanceado especial de siempre antes de cerrar la puerta. Volteo para mirar a Nathan, y solo sonríe.

—Te recuerdo que debes estar en el aeropuerto siete de la mañana, ni un minuto más ni uno menos, el avión sale nueve y media.

—Cómo quieras, estaré puntual.

— ¿Y pasaporte ya tienes?

—Claro —dice en tono obvio y solo asiento.

No deja de mirarme y esto ya me incomoda un poco. No es como cuando Christopher me veía todo el tiempo y solo me sentía bien o rara en un buen sentido. Esto solo me incomoda, prefiero a Chris antes que alguien más... ¿Qué estoy diciendo? No he hablado con Christopher desde hace ya un mes o más, yo vine acá enojada con él, ¿y ahora lo deseo conmigo?

Estoy algo bipolar estas semanas. Pero dicen que es normal en adolescentes, ¿no? Tengo dieciocho, eso me haría adolescente, ¿o ya pasé esa etapa? Ya me confundí solita, de nuevo en el mes, o mejor dicho en el día. Como que mi mente ama confundirme con cualquier cosa.

—Bueno, te veo mañana en el aeropuerto —digo incómoda, y agarro mi mochila junto con mi sombrero.

— ¿No quieres que te lleve al aeropuerto mañana? —dice antes que salga de las cuadras y me detengo volteando a verlo.

— ¿Tienes un auto?

—No, pero podemos ir juntos si quieres, ya que igualmente vamos en el mismo vuelo.

—Ok, por mí no hay problema —sonrío levemente y él hace lo mismo.

—De acuerdo.

—Te veo mañana —no espero respuesta, y salgo del lugar rápidamente hasta llegar al centro de la ciudad. Luego de unos pocos minutos ya estoy en mi departamento. — ¡Ya vine! ¡Toby!

En menos de lo que esperé, ya está frente a mí moviendo su colita de perro todo eufórico, y le hago mimos para que se calme un poco. Sé que mi prima no está porque su mochila no se encuentra en la sala, y Chloe está en la puerta de la cocina en lugar del cuarto de mi prima. Cuando sí está, Chloe siempre anda con ella mientras hace tareas o mira televisión.

Voy a mi habitación con Toby pisándome los talones y me tiro en la cama luego de lanzar la mochila al silloncito más cercano. Voy al baño, y me pongo la pijama para ir ya a dormir de una vez y despertar menos estresada mañana.

Dejo que Toby se suba a la cama y se acueste junto a mis pies, como la luz ya estaba apagada solo dejo mi celular en la mesita de noche junto a mí y me quedo dormida en pocos minutos.

***

Los golpes en mi puerta me despiertan, pero me da flojera abrir la puerta. Solo abrazo mi almohada y me acurruco un poquito sintiendo a Toby lamerme la cara, me cubro con las sábanas y cierro de nuevo los ojos.

— ¿Qué pasa, prima? —digo medio dormida sin abrir los ojos.

—Soy Nathan —dice con una pequeña risa y abro los ojos de golpe mirando la hora en el reloj de herradura.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: amor, amistad, equitacion

Editado: 26.08.2018

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