Mi Stalker

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30. "Creí que me libré de eso"

Liz

Es increíble como en un momento estás súper nerviosa con miedo a fallar, y cuando estás a menos de una hora de salir a dar lo mejor de ti, estás normal, como si no pasara nada. Pero quienes estaban dándote ánimos en medio del pánico, cuando estás tranquila es cuando a ellos les comienza a subir la sangre a la cabeza.

—No olvides tú postura cuando hagas el trote levantado. Cuando vayas en diagonal, evita girar la cabeza demasiado, las riendas...

—Deben estar bien sujetas, pero no muy tensas —interrumpo a Nathan mientras me pongo los guantes de cuero negro. —Lo sé, fui yo quién te enseñó eso, Nate.

—Pero lo olvidas, al menos en doma. Pero cuando se trata de velocidad, ahí sí estás más que feliz de dejar al caballo el control —ruedo los ojos mientras agarro el blazer negro y me lo pongo sobre la camisa apolo blanca.

—Eso no me ha ido nunca mal —respondo y ajusto mis dos collares de siempre para que no me incomoden. —Cuando dejo al caballo tomar el control en la velocidad, sabe que quiero y me gusta que vaya rápido. Así también se divierte, como el caballo salvaje que alguna vez fue, y llegamos pronto a la meta —digo acariciando el hocico a Zeus e intenta morder el blazer.

—Estás muy conectada a él, ¿no es así? —pregunta Nathan y se pone frente a mí con una sonrisa. —Parece que siempre sabes lo que quiere, y viceversa.

—Porque es así.

Sigo sin entender por qué la gente se sorprende de mi peculiar forma de competir junto con Zeus. No es nada difícil establecer un vínculo con un animal, mucho menos si es un caballo. Cuando conoces a un caballo, cuando practican juntos, sabes que puedes confiar ciegamente, y sin lugar a duda en él, o ella.

Pero algunas personas no lo entienden, una vez que te ganas la lealtad y el cariño de un caballo o cualquier animal, no hay nada que no haría por ti.

—Espero que estés lista —dice Andrés acercándose a mí. —Sales en veinte.

—De acuerdo.

—Solo no olvides tener las riendas...

—Agh, ¿ahora tú? —bufo y me mira algo confundido y divertido. —Solo eviten darme esas instrucciones, me ponen más nerviosa.

—Cómo quieras —Nathan se encoje de hombros y se sienta sobre una montañita de heno.

Abro la puerta del box de Zeus y lo cepillo un poco antes de ponerle todo el equipamiento. La limpieza y aspecto del caballo influencia mucho en la calificación, lo mismo la apariencia del jinete.

—Creí que usarías el breech blanco —dice Andrés luego de un tiempo.

—Pues... Hubo un problema técnico —digo intentando evadir el tema mientras ajusto los estribos y no me incomoden.

De hecho, no usaré algo que destruyó Toby junto con Chloe. No sé cómo consiguieron ese breech, pero el punto es que lo destruyeron y tendré que comprar otro. Aunque también estoy con la maldita regla, no me permitiré usar color blanco así. Por eso me puse los breeches cafés, no se ve tan mal junto con las botas marrón, camisa blanca y blazer color negro.

— ¿Qué les hiciste? —pregunta Andrés asustado, y me volteo mordiendo mi labio un poco.

—Yo no hice nada, ¿por qué piensas eso?

—Liz...

—Oh, mira, ya es mi turno —llevo a Zeus por su rienda y le hago una seña a Nathan para que me siga hasta la salida de las cuadras.

Y el sentimiento de acosada vuelve, esto es raro. Yo creí que ya me libré de eso. No sé si es porque ya me acostumbré un poco, o porque estoy nerviosa. Espero que sea la segunda, porque este sentimiento es muy fuerte y me incomoda bastante. Bien, lo olvidaré, me concentraré y daré lo mejor de mí en esta prueba de la competencia.

Cuando estoy afuera, subo a Zeus luego de ponerme el sombrero del uniforme, y ambos chicos me miran. Solo le sonrío inocente a Andrés y me voy cuando dicen mi nombre. Paso por toda la pista, quedándome en el centro, hago la reverencia a los jueces, y entonces comienzo con la rutina de doma clásica.

Primero, una modalidad de trote cuidando mi postura alrededor de toda la pista, luego trote de lado, y continúo. Alenté el paso haciendo que Zeus de pequeños saltitos alternando sus patas y deteniéndose un poco en las esquinas antes de volver a hacer la diagonal de lado por la izquierda. Repetimos los saltitos un rato más y vamos con paso en serpentina.

Comienzan los saltitos de nuevo alrededor de la pista, y vamos en serpentina sin dejar esta modalidad de trote. Comienza a galopar algo lento por la pista y diagonal desde la segunda esquina para continuar con serpentina sin dejar el galope, para luego seguir así por toda la pista.

Diagonal por la derecha dando saltos grandes por causa del galope y algunas maniobras más antes de volver a la modalidad de trote y detenernos frente a los jueces. Hago la reverencia de nuevo, los aplausos no se hacen esperar, haciendo que sonría antes de sacarme el sombrero, y salir de la pista hacia dónde están Andrés y Nathan.

Bajo del caballo y abrazo a Andrés, luego a Nathan.

— ¿Viste eso? Lo hice bien, ¿no crees? —le digo emocionada a Andrés cuando me separo de Nate. —Estuvo mejor que en los ensayos.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: amor, amistad, equitacion

Editado: 26.08.2018

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