Mi Stalker

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34. "Te quiero"

Liz

— ¿Ya tienes un trabajo allá? Recuerda que debes pagar el departamento.

—No te preocupes, estoy trabajando en el establo, y conseguí un trabajo de medio tiempo en una cafetería cerca de la universidad —le digo a mi papá mientras reviso que esté todo en mi bolso.

—Y no dejes las tareas para último minuto, estudia mucho, saca buenas notas.

—Lo tendré presente, mamá —digo con un ligero sentimiento de molestia.

A veces mis padres pueden ser muy intensos y estresantes, pero los amo tal cual son. Aunque ahora estén poniendo mis nervios de punta con cada uno de sus consejos o recomendaciones. Ya no soy una nenita de cinco años, sé cómo cuidarme sola, o algo así. Pero el tener un departamento es mucha responsabilidad, ellos lo saben, también que soy lo suficientemente responsable para vivir lejos de ellos un muy largo tiempo.

— ¿En cuánto tienes que irte? —pregunta mi hermano.

—En una hora, creo.

Creo que extrañaré bastante a mi hermano. Volveré para navidad, pero aún falta para eso. De no ser por mi prima, me habría aburrido en ese departamento por estar sola tanto tiempo. Mi hermano siempre iba los fines de semana cuando seguía viviendo aquí, pero me mudé y ya no hay oportunidad para que me visite.

Luego de quince minutos, mis padres se despiden de mí junto con mi hermano. Al parecer tienen que entregar un cargamento de flores importante y eso no puede esperar. Lo entiendo, crecí con mis padres haciendo los arreglos florales para algún evento, entregando cajas llenas de flores a distintos clientes y hoteles. Es normal para mi ver cientos de flores en la casa de mis padres y, de todas las flores que hay, mis favoritas son las Mini Rosas Spray, simplemente me encantan.

Me quedo hablando con Nathan mientras esperamos a que sea tiempo de abordar del avión. Andrés me ayudó con Zeus, y luego se fue a resolver unos asuntos con Adaline y una competencia local que será en unos días. Me hubiera gustado participar, pero no puedo dejar mis estudios de lado, no pienso ni quiero hacerlo. Y no es una competencia muy importante en estos momentos.

Por un momento, desvío la mirada hacia la multitud en el aeropuerto, me quedo sin aliento al verlo ahí, entre todas las personas, reprimo las ganas de sonreír por un momento, y solo bajo un poco la mirada sintiendo el calor subir a mis mejillas. Miro a Nathan con una pequeña sonrisa, y hago de cuenta que no pasó nada. Volteo a ver a Chris una vez más, hace una pequeña señal, y tomo mi bolso antes de mirar a Nate.

—Nate, ¿me esperarías un momento? Tengo que ir al baño.

No es necesario mentir a Nathan, pero quisiera algo de privacidad con respecto a Chris. Sé que posiblemente Nathan lo conozca, o lo haya visto hablando conmigo en la competencia, pero no quisiera que sepa de él. Creo que solo sabe que lo mío con Christopher es algo complicado por el momento.

—Eh... Claro, no hay problema —sonrío.

—Ya vengo —asiente, me levanto, y sigo a Christopher cuando camina hacia un lugar menos congestionado del aeropuerto.

Debería sentirme mal por haber estado súper enojada con él y ahora seguirlo para hablar de quien sabe qué, aunque creo saber de lo que quiere hablar. Pero me siento bien, bien de saber que no se dio por vencido tan fácil, que seguirá buscándome hasta que lo perdone, lo cual hice hace mucho tiempo, pero nunca se lo pude decir por todos los inconvenientes que aparecían.

—Hola —dice con una sonrisa cuando estamos en un lugar con muy pocas personas.

—Hola —sonrío al ver sus ojos azules, y sin dejar de sentir mis mejillas sonrojadas.

—Creo que deberíamos retomar nuestra charla de hace unos días. Antes de ese beso —dice con una mirada divertida, solo me siento más roja.

—Creo que así es.

Hay un pequeño silencio de pronto. Ya no sé qué pasa, ambos nos quedamos callados unos momentos, lo único que se escucha es el ruido que hacen las personas en el aeropuerto, algunas apresuradas para no perder su vuelo, otras recién llegando o esperando a algún familiar. Miro un momento hacia donde está Nathan, y me alivio al ver que está distraído hablando por el celular.

—También lo siento —digo luego de dos minutos y me mira algo confundido, pero creo que sabe de lo que hablo. —Debí haberte dejado explicarme todo, y quisiera arreglar esto.

—Perdonada —dice sonriendo, y sonrío. —Yo también lo siento.

—Perdonado. Aunque creo que esto está de sobra tomando en cuenta lo de hace poco en tu auto —veo un tono rosado en sus mejillas, pero lo disimula con una sonrisa coqueta.

—Deberías decir "Perdonado, Christophercito lindo de mi vida" —río cuando lo dice en tono agudo.

—No después de haber faltado a mi presentación ayer.

—No falté.

— ¿Ah no? —pregunto incrédula, y ríe mostrando sus perfectos dientes blancos, haciendo que sonría un poco. —Bueno, yo no te vi.

— ¿En serio querías que estuviera ahí? —da un paso cerca de mí.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: amor, amistad, equitacion

Editado: 26.08.2018

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