Mi Stalker

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48. "Competencia ecuestre internacional"

2 SEMANAS DESPUÉS

Liz

— ¿Crees que sea un problema? —le pregunto a Andrés.

—Espero que no. ¿Tiemblan mucho? ¿Te duelen? —asiento preocupada, pasa una mano por su cabello y me da una fusta. —Tenla firme, necesito ver cuánto tiembla.

Sostengo la fusta con fuerza, deseando que no me tiemblen las manos, aunque lo hacen y cierro los ojos intentando frenarlo. Puedo simplemente ignorarlo, pero no sirve si también siento dolor en mis muñecas y una parte del brazo, de ambos.

—Andrés...

Lo miro. También está preocupado. No sé por qué me tiemblan, hace años no lo hacen y cuando estoy a pocas horas de presentarme en las Internacionales, esto pasa. Antes no era tan grave, no dolían como para preocuparme, y no tenía problema, luego comenzó a incrementar más y más hasta que duelen de la nada y demasiado.

—Ok, esto es lo que haremos. Te tomarás un tranquilizante o algo para evitar los nervios, eso lo resolverá.

—Pero faltan solo dos horas, y debemos salir ya al campeonato.

—No te estreses, ¿sí? —asiento, y voy con mi caballo, cuando noto algo.

—Zeus tiene una matadura —digo, esto solo me estresa más.

—No es una grave, puede soportar la presentación de hoy, tranquila.

Suelto un suspiro y trato de calmarme. Esto no ayuda nada, solo hace que me ponga más nerviosa. Zeus tiene una matadura y no tengo la medicina para eso, no ahora. Olvidé dónde lo dejé.

No tengo que preocuparme, solo debo relajarme y todo estará bien. Preparé la rutina, con pasos nuevos y que no he repasado tanto tiempo, pero no son muy complicados. Maso menos. Tengo experiencia en la equitación, puedo terminar en el primer lugar si quiero, pero no se sabe. Nunca se sabe.

***

— ¿Lista? —mis nervios están a flor de piel solo con esa pequeña pregunta.

 

—Sí, claro —tomo la rienda entre mis dedos con fuerza. —Solo estoy nerviosa, Andrés.

Miro todo el lugar, no pensé que sería el campeonato bajo techo, estoy acostumbrada a competir al aire libre. Lo mismo Zeus, no soporta mucha gente alrededor de él si no siente que está en libertad. Espero que esto no sea un problema.

Sabía que había algo detrás de todo cuando Andrés me dijo que no iba a competir. Por favor, es fácil descubrirlo cuando Kelly va a ser mi reemplazo, puede que tenga un caballo Paso Peruano y todo eso, pero sigue siendo muy ambiciosa y eso no ayuda en nada en las competencias. Solo pensar en ganar, ganar y ganar, en vez de pensar en tu caballo además de ti.

—Todo irá bien. Imagina que es como tu primera competencia local. Lo hiciste muy bien y no estabas nerviosa.

—Sí, pero es distinto cuando son Internacionales y puedes perder contra un sexy ruso o una chica francesa.

— ¿Y qué tienen los europeos que no tengas tú?

—Mmm... Ojos claros, son altas, y tienen mucha experiencia.

—Tú también tienes experiencia, para haber entrado a las Internacionales en menos de dos años, eso es talento.

—Soy estupenda —ya me subieron el ego.

—Nadie como tú —me abrazan por detrás, sonrío al reconocer esa voz y ese aroma único.

Volteo para encontrarme con sus ojos azules antes de besar sus labios brevemente. Río cuando escucho a Andrés bufar asqueado. No me importa, necesitaba a mi novio para no tener un ataque nervioso.

—Lo harás bien, amor.

— ¿Tú crees?

—Eres mi chica, claro que sí.

Sonrío antes de besarlo para después subir a mi caballo cuando dicen mi nombre.

—Te quiero.

—Te quiero —dice y salgo a la pista bajo techo.

La típica reverencia ante los jueces y todo empieza. Un poco del trote levantado en diagonal antes de una de las modalidades del galope. Quiero hacer que Zeus retroceda para hacer nuestra nueva coreografía hacia atrás, pero en ese momento siento mis manos descoordinarse.

No, no ahora por favor. Mis manos comienzan a temblar, esto no es nada bueno, es pésimo. Y para variar, los flashes molestan a mi caballo, eso ya deben saber las personas. Los flashes no son recomendables en una competencia, por eso las hacen al aire libre, pero en este caso no es así.

Mis manos se quedan tiesas y comienzo a asustarme, Zeus lo nota de inmediato porque mueve su cabeza mientras relincha de una forma nerviosa. Miro hacia un lado para encontrarme con la mirada preocupada de Chris, sabe como yo, que algo no está bien.

Las patas delanteras de Zeus se elevan algunas veces, tomo esto como ventaja y hago que mi caballo se quede sobre dos patas. Casi me resbalo de la montura, pero sostengo con fuerza las riendas como me enseñaron hace tiempo. Pulgar y meñique debajo mientras el resto de dedos están sobre la rienda.

—Tranquilo, Zeus, ya lo hemos practicado. Todo está bien —digo entre el ruido del público y los relinchos de mi caballo. Libero parte de las riendas y saco mis pies de los estribos al tiempo que Zeus baja sus patas al suelo.

Sonrío cuando sigue mis indicaciones por la nueva coreografía. Ignoro los momentos en los que mis manos tiemblan, o eso intento, y sigo con la rutina que había organizado con Zeus. Olvido que estoy en una competencia, imagino que estoy en cualquier lugar con mi caballo, organizando algo, practicando o solo jugando con él. Mi sonrisa se amplía cuando, después de un giro a la derecha, logro que se ponga en dos patas de nuevo y empieza una de las modalidades del trote-galope.



Elizabeth Barzola

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En el texto hay: amor, amistad, equitacion

Editado: 26.08.2018

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