Mi vida entre asesinos

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Capítulo 6: El momento de la verdad


—Tu eres como yo Erick...Los hermanos juntos....serían los mejores asesinos que rondarían por estos lugares— dijo Cristhopher.
—Yo no soy tu hermano. 
—Lo eres, si no me crees, toma mi sangre y haber que te dicen los médicos—mostró  su brazo. Yo mire desconfiado, ¿Cómo podría confiar en alguien que apenas conozco en un día?
—Prefiero preguntar a mi madre— voltee dándole la espalda. 
—Vuestra madre— agregó Cristhopher. 
Yo ni volteé a verlo. Seguí mi camino hasta llegar a mi casa. Me detuve enfrente. Suspire por un segundo. En el reflejo de la vidriera me reflejaba, estaba pálido. Apenas nítida, pero se notaba el miedo, el miedo que ese bastardo provocó en mi. Mi mama abrió la puerta. 
—¿Hijo, estas bien? 
—Si, quiero hablar algo contigo
—¿Qué cosa mi niño? 
Se notaba que estaba nerviosa. Y me pregunto porque.
—Madre...¿Qué pasó con Scott? — dije al sentarme al sillón. 
—Está estudiando mi cielo. ¿Porque lo preguntas? 
—¿Y desde cuando? ....tu siempre me has dicho que estudia, pero no de donde y cuando
Se mantuvo callada. 
—Madre respondeme....necesito saber la verdad— dije impaciente.
—Tu hermano....esta....— dije entre palabras entrecortadas. 
—¿Muerto? 
—¡No!...El está vivo. Pero dejo de enviarme cartas ya hace años— me miró como si dijera  una locura . Al parecer no se le veía nerviosa al haber dicho tales palabras. 
—¿En serio?. 
—Si....¿Y desde cuando te interesa tu hermano?. 
—Lo mismo me pregunto.... ¿Recuerdas a tu esposo?. 
Y me fui a la habitación. Me encerré. Y así me mantuve callado todo el día. Al día siguiente, me tocaba la patética escuela. Las típicas miradas y murmullos. La típica charla con mi amigo. Pero algo diferente en el aire, me encontraba temblado y sin darme cuenta mi mano apretaba con mucha fuerza la tijera. Estas se encontraban con el filo abierto. En mi palma, sangraba. Deje de sostener las tijeras, me apresuré a tapar la herida. Respire profundo. Pero luego me detuve ...me fijaba con asombro la sangre que se derramaba lentamente...por alguna razón me fascinaba ver sangre. Alguien me detuvo. 
—¿Estas bien Erick? — dijo Carol.
—Si ¿por?. 
—Estas sangrado....y estas pálido...— dijo Carol. Al tocar mi mejilla. 
De repente sólo cerré mis ojos. Y allí deje de recordar. Desperté en la enfermería. Sentía que alguien sostenía mi mano, en la que no estaba lastimada. Si no en la otra. 
—Por fin despiertas— sonrió ella. Yo solo mire un segundo, pero luego volví a cerrar los ojos.
—Oye no te duermas...apenas te estoy poniendo a prueba—dijo otra voz que no era Carol. Yo abrí de par en par mis párpados. Me encontraba atando en una silla. Y el bastardo observándome.
—¡Qué quieres de mi! —grite con irá. 
—Quiero enseñarte lo que es en verdad este mundo, todas sus mierdas...yo...te haré de un hombre ejemplar. Serás mi pupilo— dijo Cristhopher 
—¡Pudrete maldito!. 
 Negó con su cabeza. 
—Primero, debes aprender a matar...con lo más básico— dijo al traer un cuerpo. Al ver que se trataba de una chica...me quede inmóvil. Y más aún, cuando se trato de Carol...

 



Tamara. A

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En el texto hay: policial, psicologico, asesinos

Editado: 04.09.2018

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