Midori

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          A punto de terminar mi segundo año de bachillerato la salud de papá fue empeorando, los cambios bruscos de temperatura de marzo, abril y mayo lo llevaron al hospital en varias ocasiones. El haber mantenido mis notas altas durante el primer parcial fue de mucha ayuda aunque no lo suficiente para poder continuar con la beca de arte, estuve a punto de ser dada de baja por las constantes faltas por lo cual solicite un escrito al director del hospital como justificante, a la escuela le fue más que complicado el poder justificar poco más de 20 días de inasistencias.

El verano está lleno de sorpresas e historias, y está es la mía.

Mis padres son unos locos amantes del arte. Mi padre es músico y productor musical independiente, reconocido en la escena underground, debo decir que hasta ahora no tiene el reconocimiento que merece, sin embargo, es poco decir que los foros que ha pisado han estado a reventar.

Mamá dice que lo ha logrado porque él nunca se ha dejado llevar por lo que dice la mayoría, siempre ha seguido sus sueños y aunque las cosas se pongan difíciles todo es más fácil cuando tienes a las personas que más amas y más te aman detrás de ti dándote ese pequeño empujón que necesitas. Papá ha producido cerca de 30 artistas desde cero y se ha encargado de todo lo que conlleva hacer un disco, desde la composición hasta el arte del álbum.

Por si lo preguntan papá es productor de música rap, aunque no todo lo que suena en casa es rap, la música que siempre suena en casa es la de mamá, ella tiene un amplio gusto musical y los discos que escucha son una verdadera joya, aunque en su mayoría esos discos son conocidos sólo por los verdaderos fans de cada grupo, me parece increíble el cómo ha llegado a tener una biblioteca musical tan grande, ella me ha dicho muchas veces que si papá hubieses sido un artista comercial lo hubiera pensado más de dos veces cuando él le propuso matrimonio, —y no, no se casarón por la iglesia—.

Por su parte mamá es una coleccionista de discos y de promocionales de películas clásicas, sobre todo de suspenso, terror, gore y todo lo que tenga que ver con el miedo y la sangre, ella es psicóloga social y aunque gran parte de su tiempo lo dedica a sus investigaciones siempre se ha hecho un hueco para atenderme como una princesita, justo es así como me llama papá y por si fuera poco él es pedagogo y fue quien impulso a mamá a que terminará sus estudios.

Su historia de amor es tan bonita, tan increíble, que nunca dejan de sorprenderme con las historias que tienen para mí. Amo escuchar sus historias: de cómo se conocieron, de cómo fue su primera cita, su primer beso, de las adversidades que tuvo que pasar papá con mis abuelos y de cómo ha luchado por sus sueños y por los de mamá.

Sueño con encontrar a una persona especial para mí, sueño con encontrar al amor de mis vidas —así es como ellos se llaman, el amor de sus vidas—.

...

Debido a la formación de mis padres, decidieron meterme en un colegio privado, mismo que tiene becas artísticas y deportivas. La matrícula del bachillerato es baja, las colegiaturas son accesibles, lo que sí es más costoso es la formación en las artes o deportes, motivo por el cual manejan becas de acuerdo al promedio, los profesores nos dicen constantemente que debemos de tener una formación profesional para no dejar morir nuestros sueños, el hecho de tener una licenciatura o maestría nos permite no sólo depender de nuestro arte sino también poder sostener un estudio de arte o no sólo depender de nuestras habilidades deportivas por si las cosas no van por buen camino.

Mis padres son un claro ejemplo de ello y aunque parece que se dedican más a cumplir sus sueños, ambos tienen una carrera universitaria por si las cosas se ponen feas.

Durante el primer semestre obtuve un promedio destacable y pude acceder a una beca completa para estudiar artes digitales durante el bachillerato y si continuaba con el promedio hasta finalizar el mismo, la beca continuaría para poder profesionalizarme en la facultad de artes.

Aunque no todo fue por buen camino cuando papá fue internado por quinta vez en el hospital regional, fue cuando lo trasladaron al hospital de alta especialidad. Al parecer, su enfermedad había avanzado bastante, la diabetes le había pasado factura después de casi 30 años y las complicaciones no daban mucha esperanza. En esos momentos el solicito su salida del hospital, le hicieron firmar a él y a mamá una oficio en donde deslindaban al hospital de cualquier complicación que pudiera presentar una vez pusiera un pie fuera.

Mamá y yo sabíamos que papá estaba devastado por dentro pero él nunca lo iba a aceptar y que tampoco lo iba a demostrar los hombres fuertes no son los que van al gimnasio, los hombres fuertes son los que sonríen y siguen luchando aun cuando saben que no hay esperanza—.



Ez ♥

Editado: 31.07.2019

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