Millionaire: un embarazo inesperado.

Tamaño de fuente: - +

IV

IV

 

 

 

 

 

 

— ¿Le has perdonado así de fácil?  —Hannah me observaba desde el otro extremo de la mesa sin comprender muy bien mi decisión, ella odiaba a Axel, de ahí que mostrara su desacuerdo con su expresión facial, según ella, si él hizo eso, probablemente podría ser capaz de hacer cualquier cosa y que esperaba que un tuviera que lamentarse después —debiste haberlo mandado a la mierda hace mucho tiempo, te mereces algo mejor que eso.

El concepto de amor a Hannah le quedaba un poco lejos, para ella enamorarse era el principio de todos nuestros males, por eso no llegaba a comprender por qué quería seguir con él a pesar de todo, lo mejor para mí –según ella – que podía pasar era que yo me quedara sin él.

— ¿Sabes lo que sentí cuando le vi aparecer con esa carilla de pena tras las rosas? Nunca lo había visto así, sé que él me quiere, de verdad. Le pudo lo situación, como podría haberle pasado a cualquiera. Creo que lo mejor que puedo hacer es olvidarme de esto.

Intenté con todas mis fuerzas ablandar su corazón, pero se caracterizaba por su cabezonería, nunca cambiaria de opinión sobre una persona. Lo que me molestaba de ella era que no podía ver más allá de su odio por él, no creía que ella supiera lo feliz que me hacía, él podía tener mil y un defectos, pero me quería y eso se le notaba cuando me miraba.

Hannah bufó.

—Él es un manipulador profesional, sabe cómo hacerte sentirte culpable cuando él es el responsable de todo—Hannah se movió incómoda alrededor de la mesa de la cocina, no estaba a gusto con que Axel estuviese cerca de mí y menos desde que se enteró de que yo estaba embarazada—él es un idiota patológico. ¿Por qué no te has dado cuenta todavía? Sé que dentro de poco conocerás a alguien que valga la pena y nos libraremos de él para siempre. Recuerda —dijo señalando su cabeza — ¡Quién bien te quiere "no" te hará llorar!

Si Hannah hubiese sabido que Axel se encontraba detrás de ella en el momento en el que dijo eso, probablemente hubiese hablado más alto para que le oyera perfectamente. Era sabido por ambos que no se caían bien y que solo aparentaban llevarse lo mejor posible para no hacerme daño, o eso decían ellos.

Nunca llegué a comprender por qué empezaron a llevarse mal, aunque tenía cierta sospecha de que cierta culpa era de Kaz, si él no se hubiese alejado cuando Axel apareció en mi vida, posiblemente, Hannah hubiese tolerado su presencia durante más tiempo, o por lo menos lo hubiese disimulado mejor.

—Hola Hannah, ¡Cuánto tiempo! —Axel caminó hacia nosotras contornando su cadera evitando que la toalla se deslizara mientras secaba su pelo con otra de menor tamaño, hacia un par de horas que había llegado del viaje y lo primero que había hecho había sido pegarse un baño de varios minutos.

Ninguno de los dos se molestó en cambiar su expresión facial para saludarse.

—Eso mismo estaba diciéndole a Bella, ¿qué tal tu viaje por los Cárpatos? Bonito lugar, ¿verdad? ¿Has visitado muchos casinos? Según tengo entendido es una de las zonas donde abunda la ludopatía, ¿has recaído otra vez o ya lo dejas para el próximo viaje?

Se avecinaban tormentas por el noroeste. Esto iba a terminar muy mal.

—Mejor gastar el dinero en un casino y en tratarse de enfermedades sexuales, ¿no crees?

A partir de esa frase, pareció que en la cocina había un ciclón. Comenzaron gritos, insultos y vejaciones por ambas partes, pero ya no me sorprendía nada, siempre acababan nuestras "reuniones" así, se podría decir que ya era algo cotidiano. Aunque intenté que casaran los gritos, fue imposible, ambos tenían un carácter muy fuerte y cuando se juntaban explotaban.

— ¿¡QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ!? — Agradecí que Charlie no se hubiese demorado en llegar a casa de la visita a nuestros padres, él podría poner fin a todo esto —No es el mejor momento para esto, ¿no creéis? Bella necesita tranquilidad y así lo único que conseguís es alterarla, y por ende hacer daño al bebé.

Axel agachó la cabeza y salió para subir las escaleras lo más deprisa que pudo. La presencia de Charlie le imponía, era mucho más alto que él y su espalda era el doble, pese a que Axel estaba la mayor parte del tiempo en el gimnasio, si alguien lo viera desde fuera, podría decir que en realidad tenía miedo de Charlie, aunque presumía diciendo que lo que siente es mucho respeto por su cuñado.

—Es un cobarde.

Charlie miró a Hannah y esta cesó sus insultos.

— ¿Por qué ha sido esta vez?

—No ha sido nada, ya sabes cómo son, no le des tanta importancia. ¿Hannah? ¿Nos vamos ya?

Hannah, con desgana, se levantó de la silla y se quedó apoyada en el marco de la puerta hasta que acabé de hablar con Charlie.

— ¿Dónde os vais?

—De compras, necesito un vestido para no sé qué fiesta en el trabajo de Axel, hay que vestir de etiqueta — estos tres días se me iban a hacer muy cortos por la estúpida fiesta de las narices —Ya ves tu las ganas que tengo de ir a una fiesta con la Jet set, donde se pasarán el día hablando de lo duro que es ser rico y de la multitud de vicios secretos y extraños que tienen entre ellos, y ya no hablemos de cómo empiecen a hablar de los hijos putativos que tengan por el mundo.


 


 

¡Buenas noches! 
 


 

Por fin podéis leer el cuarto capítulo. Sé que es un poco corto, pero el próximo va a ser muuuuuuuuuuuuuuy largo porque se vienen emociones muy fuertes. ¿Quién está deseando de que llegue la fiesta? *mirada pervertida*.
 


 


 


 

No es necesario que diga lo de votar, comentar y no olvidéis seguirme, ¿no?
 



Yterbio

Editado: 17.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar