Misterio & Discreción

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Abrí los ojos, no podía recordar cuando me había desmayado. Miré alrededor, estaba en la habitación del campus que compartía con Jade.

Me senté en la cama y ahí fue cuando los recuerdos de lo que había sucedido por último me rodeaban. El dolor punzante, las dudas, Mila y la muerte de Adrien.

Me llevé ambas manos al rostro aún sin creer lo que había hecho.

Lo asesiné.

A pesar de que luché, no pude hacer nada contra la orden de Mila. Me sometió y otra vez se había derramado sangre de alguien que no tenía nada que ver en esta pelea.

¿Cómo era posible que desde aquel sótano tuviese el control de mis acciones?

No había bebido en estas semanas y el suero le había quitado las fuerzas.

En eso, recordé la incisión que tenía desde hacía semanas. Tiré mi blusa un poco para ver cómo seguía aquella herida.

—Creo que nos debes una explicación, Kata —la voz de mi mejor amiga llamó mi atención dejando lo que estaba haciendo. Venía junto con Catch, ambos se veían entre molestos y precupados— ¿Por qué hiciste eso?

'Eso'.

Claro. Mis amigos sabían lo que había hecho y, de seguro, se habían encargado de limpiar aquella escena.

Sentí como mi cabeza se partía en dos a causa de la culpa que me carcomía por dentro y las lágrimas comenzaban a brotar recorriendo mis mejillas hasta la mandíbula. La imagen de ese cuerpo exánime era lo único que se propagaba en mi mente.

¡Katja! —exclamó el pelinegro mientras sujetaba mi mano con fuerza, esto me hizo reaccionar— Apenas pudimos cerrar ese corte.

Miré la mano que retenía, estaba por encima de dónde la herida se hallaba; me relajé y Cathal soltó el agarre. Abrí los ojos con amplitud, ¿acaso había intentado quitarme los puntos que habían cosido?

Las lágrimas no cesaron aunque esta vez me mantenía consciente.

—¿Q-qué pasó?

—Lo mismo nos preguntamos —indicó la rubia sentándose en la cama conmigo— ¿Por qué no dijiste que seguías herida?

Sólo pude pronunciar un 'no sé' en murmuro.

—Esa no es una respuesta —reprochó mi amigo, se cruzó de brazos mientras daba pasos alrededor nuestro—. Tu secreto pudo haberse revelado... fue imprudente, Kat.

Asentí cabizbaja. Aquello último que dijo me confirmaba lo que había hecho.

—Al parecer me desmayé de un momento a otro —no tenía agallas para tocar el tema. Quería que ellos me lo dijeran por sí solos— ¿Dónde me encontraron?

Ambos se miraron como viendo quién era el que hablaría. Fue Jade quien comenzó:

—De hecho, nos llamaron diciendo que estabas inconsciente en enfermería —¿Quién me habría llevado hasta ahí? Lo último que recordaba era la biblioteca—, llegamos antes de que pudiesen controlarte los signos vitales.

—¿Quién les avisó?

Era lo único que se me ocurrió preguntar, esa persona podría saber lo que había pasado.

—No dejó tiempo a preguntas —contestó el pelinegro, esto me desconcertó.

En esos momentos cualquiera podía saber lo que había hecho. Catch se dio cuenta de mi preocupación por lo que continuó:

—Además de que había llamado en privado, aunque su voz sonaba similar, por no decir que era exactamente igual, a la de tu caballero de dos metros.

Mi rostro se relajó un poco, mas, otra vez, Luke se había envuelto en mis problemas. A este paso terminaría con un destino igual al de...

Adrien.

Sentí mis ojos arder otra vez, la culpa me devoraba desde lo profundo. Tenía que encontrar a Luke y tratar de romper el control que Mila ejercía en mi.

—Voy a buscarlo, adiós.

Me levanté rápido y antes de que pudieran asimilarlo me dirigí hacia la puerta para ir donde Luke. Aunque mi intención fue frenada por el brujo que, de inmediato, me atrajo hacia ellos por medio de su poder.

—Tú no te mueves de aquí hasta no digas qué es lo que pasó en realidad —sentenció el azabache mientras me obligaba a tomar asiento.



KEBenavent

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En el texto hay: vampiros, brujos, secretos

Editado: 27.02.2019

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