Monocromático

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Capítulo XXIII: Incertidumbre.

¿Cómo era posible que una simple petición pudiera descolocar a Cassandra de tal manera? A pesar de que le había respondido a Lysander en un simple impulso repentino, sus palabras la perseguían y habían logrado que un incomodo nudo se acentara en su estómago, sin la menor intención de irse.

¿Ahora que haría la joven? Lysander contaba con ella para el dichoso trabajo de dibujar anatomía y ella sentía la penosa incertidumbre de lo que le deparaba su futuro en común. ¿Qué razones tenía Lysander para pedirle aquello? ¿Y qué esperaba de ella?

La desbordante imaginación de Cssandra estaba haciendo de las suyas para llevarla hasta el punto de la incomodidad total. Por una parte, su mente le decía que simplemente sería que ella posara para él, quizá ante en un caballete mientras él sostenía una pincel, aunque, por otro lado... Quizá se trataba de otras intenciones, quizá llevarla a aquel estudio que reservaba para sí mismo al final del pasillo, donde el silencio permanecía con fervor agobiante; quizá implicaba pocas prendas e iluminación pobre, quizá implicaba...

Cassandra enrojeció. 

Sentía el calor aferrándose a sus mejillas, como un penoso indicio de sus pecaminosos pensamientos. 

¿De dónde surgían aquellas ideas? No era nada propio de ella.

Simplemente había concedido su ayuda a Lysander, quién amablemente se la había pedido. Era posible, de hecho, desde lo más razonable, que simplemente se tratara de posar para él, sin ningún doble sentido. 

Cassandra comenzó a abanicarse la cara con la mano.

Esto era su imaginación jugandole una mala pasada. 

Amely la pisó intencionalmente buscando atraer su atención, hace un buen rato estaba balanceando inquieta sus piernas de adelante hacia atrás en su asiento mientras simulaba prestar atención, mirando fijamente al frente pero su concentración totalmente ida. No es que Cassie pudiera culparla, ella misma se la había pasado divagando toda la clase... Incluso, toda la semana desde que aceptó ayudar a Lysander. 

Simplemente habían acordado que se verían frente a la biblioteca el viernes a última hora, tras terminar sus respectivas clases. 

Cassie miró la hora en la pantalla de su celular, cada vez faltaba menos para terminar aquel suplicio. 

La joven centró sus ojos en su amiga, enfrentándose a la expectante y acusadora mirada de su Amely, después de todo se había negado a contarle que quería Lysander, por el momento, sería un secreto bien guardado, aunque no fuera algo importante. Y Amely casi se había parado de cabeza por saber las intenciones del joven más enigmático de L'hiver Institut. 

Cassie apartó la mirada.

Amely resopló molesta y la pisó de nuevo, con más fuerza esta vez.

La joven le dio una mirada de muerte, sin lugar a dudas Amely la estaba exasperando; eso y su expectativa ante lo que estaba por ocurrir en las próximas horas la tenía al borde de la ansiedad. Se acercaba la  hora en que esa clase acabara, Cassandra no había prestado ni pizca de atención y aún así le resultaba tedioso, aunque más tarde, cuando estuviera presentando el examen, seguramente estaría maldiciéndose a si misma por no estar atenta.

Bueno, en todo caso, intentaría apartar a Lysander de su mente antes de que los nervios se la comieran viva. 

Cassie intentó tomar algunas notas, aclaró su mente al máximo para centrarse en la temática tratada y solo notó que la clase había terminado cuando Amely saltó del asiento junto al suyo y le bloqueó el paso mientras los demás estudiantes salían con prontitud del aula. El plan de Cassandra era huir del auditorio pero Amely parecía haberlo adivinado, cortándole el paso con su cuerpo y una mirada determinada. 

  —  ¡Exijo una respuesta! ¡¿Qué te dijo Lysander Aldrich?! — vociferó, logrando que las miradas de varios estudiantes se enfocaran en ellas. 

Cassandra empalideció.

— ¡Baja la voz! O acaso quieres que todo el mundo se entere.

— ¡Me da igual! Suéltalo. 

— ¡Pues a mí no!  — Cassandra suspiró en rendición cuando notó que Amely no pensaba ceder en absoluto — Lysander me pidió que le ayudara — agregó con un hilo de voz, apartando la mirada; su mente seguía divagando sobre los diferentes escenarios que se podían desarrollar.

Amely escrutó el rostro de Cassie, sin duda alguna, había algo que la joven no le estaba diciendo y eso la tenía sumamente inquieta. 



Mélia Àngelier

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En el texto hay: oscuridad, amorjuvenil, arte

Editado: 25.01.2019

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