Monstruos Y Sombras, El Rey Elfo

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El Mensaje

La puerta de la biblioteca se abrió lentamente. Veía sus viejos y estropeados pasillos y aquellas estanterías que estaban a punto de ceder. Estaban vacías, tal y como las dejamos esta mañana. Entonces vi algo que me dejó helado. Al final del pasillo central, sobre una mesa mediana de madera recia, había una vela encendida. Me acerqué a ella, la cera a penas se había derretido por lo que había sido encendida recientemente.
Me fijé en la llama, se inclinaba hacia la derecha debido a una corriente. La seguí y me llevó a una gran puerta, parecía gruesa, de madera de roble y fuerte. Del interior sonó una voz, al principio un susurro, pero luego se convirtió en un sonido gutural seguido de un zarpazo en la puerta. Me hizo retroceder un paso, pero pronto volví a poner el oído en la puerta, sólo se distinguió un gruñido. Me retiré y estaba dispuesto a irme cuando sonó un chirrido detrás de mí y el sonido como de algo que se arrastraba a gran velocidad. Sentí cómo se alzaba detrás de mí. Sentía su aliento en mi cuello. A penas fueron unos segundos antes de que su zarpa me atravesará el pecho. Cuando la sacó vi cómo salía corriendo por la entrada del palacio a la biblioteca.
Me levanté sobresaltado, con la respiración acelerada. Miré a mi alrededor, estaba en la habitación que compartíamos Balder y yo.
Sentí un gran alivio al principio, pero luego empecé a darle vueltas al sueño, incluso me palpe el pecho en busca de las heridas. Entonces vi que Balder se incorporaba un poco medio dormido y me miraba.

_¿Qué te ocurre? 
_Nada, siento haberte despertado, ha sido sólo un mal sueño. 
_Ah, bueno.

Volví a acostarme y me cubrí hasta la cabeza. Sólo logré pegar ojo cuando comenzó a salir el sol. 
Él ruido de la puerta al cerrarse me despertó.

_¿Hasta cuando piensas dormir? _preguntó alguien.

Abrí los ojos con trabajo y me encontré con los enormes y blancos colmillos de Balder, cuya amplia sonrisa dejaba al descubierto. 
Yo me reí.

_Ya voy. 
_A ver si es verdad, que nos gusta desayunar juntos. Voy bajando, como no estés allí en cinco minutos, subo a por ti. 
_Pero si se tardan diez en bajar, espérame y no tienes que volver. 
_Vale, pero date prisa, vamos, levántate.

Balder y yo no tardamos en bajar, allí estaban todos discutiendo como siempre, estaban hablando de un sueño.

_Yo lo he apuntado en mi libro _dijo Tarwe. 
_Es que es impactante. 
_¿De qué habláis? _preguntó Balder mientras se sentaba.

Ellos se lo contaron. Nos quedamos en silencio un instante, yo no podía estar más asustado.

_En resumen _dijo Balder rompiendo así el silencio _ os habéis vuelto locos.

Ivar asintió.

_Sí, puede ser. 
_Mirad, a mí no me gusta restregar las cosas, en especial los errores... 
_Pues menos mal _dijo Mylor con sarcasmo. 
_Calla ahora, estoy hablando. 
_Eso, elfo molesto, guarda silencio, está hablando el elfo criticón _dijo Ansgar. 
_Bueno, lo que creo es que todo esto viene por lo de los libros y la biblioteca esa... Os estáis obsesionado con ese tema. 
_Balder... Hemos tenido todos el mismo sueño esta noche_dijo Freky. 
_Ah... Eso es otra cosa_dijo mientras empezaba a desayunar. Todos lo mirábamos _. ¿Qué? _dijo. 
_Pensábamos que ibas a decir algo más. 
_Ah, no, yo ya he dicho todo lo que tenía que decir.

Por la tarde bajé con el libro que me correspondía para hacer lo mismo que los demás, escribir mi sueño. Estaba a punto de empezar a escribir cuando me di cuenta de que un par de páginas del final estaban dobladas. Abrí el libro por esas páginas y entonces me di cuenta de que alguien había escrito.

"Me alegra realmente tu llegada, desde aquel momento te has convertido en un gran amigo y compañero. 
Por ello te quiero dejar claro que no nos importa que estés enfermo, tampoco que quieras acostarte con esa elfa, tampoco que no tengas donde caerte muerto, no te preocupes, yo me encargaré de arreglarlo. 
Mira la página de detrás, ¿te gusta mi idea? "

Pasé la página lleno de curiosidad, pero lo que vi me dejó sin respiración. El libro cayó de mis manos al suelo con un ruido sordo. Permanecí inerte durante un instante, entonces apareció Ivar. Se quedó en el marco de la puerta.

_Gardar, ¿te ocurre algo? 
_Yo no puedo seguir aquí.

Ivar se acercó.

_¿Pero qué dices? 
_No me quiere aquí, alguien no quiere que esté aquí. Mira lo que me han escrito. Yo no voy a arriesgarme Ivar.

Él cogió el libro y comenzó a leer.

_Vas a quedarte sólo, entonces te cogeré, te llevaré a las mazmorras, te arrancare la piel y te dejaré allí, abajo tu futuro aspecto, leproso_. Ivar miró el macabro dibujo _. Ostras _dijo cerrándolo. 
_Yo no puedo seguir aquí, no después de esto. 
_No, tú no te vas si yo puedo evitarlo. No pienso consentir esto_dijo levantándose con el libro en la mano. 
_Pero ¿a dónde vas? 
_Pues a descubrir quién ha sido, esto no va a acabar así. 
_No, espera_dije levantándome y yendo tras él.

Pero cuando llegué ya había ordenado a Soriel que llamara a los demás. Estuvieron en la sala en menos de un par de minutos.

_¿Qué ocurre? _preguntó Tarwe. 
_¿Qué significa esto? _preguntó Ivar en general mientras alcanzaba la página escrita a Tarwe.

_¿Qué es esto?

_Eso me gustaría saber a mí. ¿Puedes pasarlo?

El libro fue pasando de mano en mano provocando una mueca que estaba entre el espanto y el asco. Finalmente regresó a las manos de Ivar.



Vallay

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En el texto hay: elfos, dragones, demonios

Editado: 21.04.2019

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