Monstruos Y Sombras, El Rey Elfo

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El Regreso De Los Ghendas

Pasaron al menos dos semanas desde la última vez que vimos a Tarwe. La primavera estaba a las puertas, sin embargo los días aún eran fríos. El estado de Ivar empeoraba cada día. Sabía por Soriel que era una enfermedad muy dolorosa y que realmente lo estaba pasando mal, mas no había queja alguna proveniente de Ivar, de hecho, pensaba que incluso se lo merecía.
Estaba sentado en uno de los bancos del patio. Estaba en pleno amanecer, así que la bruma aún lo cubría todo a mi alrededor. Disfrutaba del silencio que me rodeaba, permitiéndome pensar con algo más de claridad.
De repente unos pasos interrumpieron mi meditación. Al volver la mirada para ver quién se acercaba, distingui la esbelta figura de Mylor, y el color burdeos de su larga casaca apareciendo de entre la bruma, como si de un fantasma se tratara, sus penetrantes ojos celestes se posaron en mí. Al igual que lo de Balder, carecían de iris y de pupila, eran como cristales incrustados. Se detuvo delante de mí y me miró desde sus dos metros de altura, con una mirada tan enigmática como los ojos de un lobo. Sus facciones eran más delicadas que las de Balder.

_¿Puedo sentarme?_preguntó. 
Yo asentí. El elfo oscuro se sentó junto a mí con gran elegancia _. Te preocupa Ivar, ¿verdad?

Asentí de nuevo.

_Hay que encontrar un modo para que regrese_ dije.
_No creo que le haya perdonado.
_Lo sé, pero tal vez si le digo lo que le ocurre... Tal vez no lo perdone, pero sí regrese.

Mylor se encogió de hombros.

_No lo veo muy probable.

Alcé la vista hacia el horizonte, donde comenzaba a salir el sol dándole a la bruma un color rojizo, como si de fuego se tratase.

_Debo intentarlo al menos.

Siguiendo mi plan, más entrada la mañana cogí a Yarel y volví a Iuskan, a la casa de Tarwe. Dejé a Yarel junto al río y subí el sendero a pie hasta llegar a la zona donde nos escondimos Ivar y yo el día anterior. Mientras vigilaba desde los arbustos, esperando a que apareciera, sentía mi corazón palpitando con tanta fuerza que pensé que se saldría, sólo deseaba una cosa: que estuviera de buen humor. 
Por fin la vi salir de la casa, ataviada con una larga capa color verde oscuro, sobre la cual descansaban sus largas ondas doradas. 
Trague saliva y me dispuse a salir. Cuando me arrepentí ya estaba a mitad de camino del lugar en el que se encontraba ella.

_Bienvenido de nuevo_ dijo de repente, con voz serena. 
_¿Sabías que estaba aquí? 
_He visto tu kirszak _ dijo volviéndose con una radiante sonrisa. 
_¿Cómo sabías que era el mío? 
_Eres el único cuyo kirszak es de color negro.

No pude evitar sorprenderme pues, cuando volaba estaba a kilómetros y kilómetros del suelo, ¿qué alcance visual podía llegar a tener la mujer ante mí? 
Se acercó más a mí.

_¿Te apetece sentarte? Hace una mañana espléndida. 
_Sí, por supuesto.

Me condujo hasta una mesita en el jardín que rodeaba la casa. Me indicó que me sentara mientras ella traía algo para comer y para beber. 
Cuando salió de nuevo, Shadow la acompañaba. Me miró y sonrió ampliamente. Yo le devolví el gesto mientras miraba a la extraña pareja. Por mucho que lo intentaran, Shadow jamás tendría la apariencia humana que deseaba, y Tarwe la perdió hacía ya mucho tiempo. 
El sol se reflejaba en el cabello de ambos mientras se acercaban. El cabello de Tarwe parecía hecho de oro, y el de Shadow era la viva imagen de las llamas. Los ojos de ambos brillaban con el reflejo de los rayos, los de Tarwe negros como la más oscura de las noches, mucho más alegres que la última vez que la vi; los de Shadow tan verdes como la hierba que nos rodeaba. Y pensé de nuevo "¿Cómo teniendo una mujer tan hermosa podía haber deseado Ivar a otra?". 
Se sentaron conmigo, Shadow a mi lado y Tarwe en frente. Entrelazo sus largos dedos en frente de su rostro, dejando al descubierto sus enormes y penetrantes ojos negros, que me miraban fijamente.

_Me alegra realmente tu visita, te he echado mucho de menos _ me dijo.

Yo le sonreí.

_Allí también os echamos de menos a vosotros_. Me dirigí a ella de nuevo_. Me alegra ver que estás mejor, te veo más alegre.

Ella me sonrió ampliamente.

_Este sitio siempre consigue sacar alegría de donde ya no queda_ dijo mirando a su alrededor. Luego volvió a posar su mirada en mí _. Pero... Sé que no estás aquí solamente de paso_ yo la miré fijamente_, hay algo que te ha traído hasta aquí, algo que quieres de mí. Dime lo que tengas que decir, yo te escucho. 
_Es sobre Ivar.

Guardó silencio un momento.

_Yo te escucho_ dijo y se recostó contra el respaldo de la silla mientras cogía la taza con la extraña, pero deliciosa, bebida de hierbas que había preparado.

Me sentí más tranquilo, tal vez saliera de aquí pues, tratar con dragones no era sencillo, y con una persona que tenía instintos similares tampoco. Pero Tarwe parecía controlarse, sólo tenía que mantenerla tranquila.

_Mira, sé que lo que Ivar te hizo fue muy injusto y te dolió, lo sé, y te juro que no habría venido a buscarte si no fuera por la necesidad que me ha empujado a hacerlo, te habría dejado actuar sin presiones, pero el caso es este: Ivar se arrepiente realmente de lo que hizo, nada más llegar expulsó a Alhya como le pediste, no porque la considerará culpable, él asume que tuvo toda la culpa. Además, Orion y Hamlet, como ya sabrás, abandonaron el palacio. 
_Sí, pasaron por aquí antes de continuar el camino. 
_Tras su partida, Ivar se quedó completamente solo, siente que lo ha perdido todo. Le entristeció la partida de los príncipes, como es lógico, pero la tuya, la tuya le duele_, logré atraer la total atención de Tarwe_, tu partida le hace los días imposibles, y ha empeorado su salud_. La elfa dejó la taza sobre la mesa de nuevo_. Sé que no soy nadie para meterme en vuestra relación y te juro que no lo volveré a hacer, pero Ivar te ama, jamás dejó de amarte, ni por un momento, y te necesita. No te pido que vengas conmigo ahora, de inmediato, piénsalo, y, si te place, echame a patadas de aquí si te ha molestado mi osadía, pero comprende que tenía que intentarlo. Eres una mujer excepcional, y sé que tú puedes triunfar donde él fracasó, pero eso es una decisión que debes tomar tú.



Vallay

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En el texto hay: elfos, dragones, demonios

Editado: 21.04.2019

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