Monstruos Y Sombras, El Rey Elfo

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Ojos Grises

Narrado por el doctor

Abrí la puerta del depósito y entré. Hassin acababa de terminar y se despojaba de su bata blanca.

_Bienvenido _ dijo al verme.

Yo le sonreí.

_¿A dónde vamos a ir esta vez?
_Confía en mí, conozco un buen sitio.

Asentí. Entonces, al mirar hacia un lado, en la habitación próxima, me encontré con los ojos grises del famoso cadáver. Siempre me ponía los pelos de punta. Estaba tendido sobre una mesilla metálica, con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado, de modo que sus brillantes ojos estaban posados en mí. Su largo brazo caía a un costado de la mesilla y casi rozaba el suelo con sus largos y delgados dedos. Sentí un escalofrío. 
Hassin se acercó y miró hacia el lugar donde yo miraba.

_Escalofriante, ¿verdad? 
_Parece que estuviera vivo. 
_Es la cosa más rara que he tenido aquí, no se descompone y... Estoy harto de ponerle recta la cabeza _dijo acercándose al cuerpo, con los guantes aún puestos. Puso las manos a ambos lados de la cabeza y la puso mirando al frente_. Ya está _ dijo apartándose y volviendo a su posición anterior al fondo de la sala.

Terminó de quitarse los guantes, yo lo observaba, hasta que empecé a sentir una sensación extraña, como si alguien me observara. Al volverme, me volví a encontrar con aquellos ojos grises, clavados en mí. Miré su brazo, su mano, sus dedos, antes completamente extendidos estaban ahora doblados. Retrocedí asustado y, sin darme cuenta, choque con otra mesilla. 
Hassin se acercó y me miró extrañado.

_¿Estás bien?

Señale el cuerpo.

_Ha vuelto la cabeza otra vez, y los dedos antes los tenía totalmente extendidos.

Hassin miró el cuerpo, parecía que nos miraba a ambos.

_Vámonos de aquí _ dijo guiándome a la salida.

Llegamos al bar que decía Hassin y nos sentamos en una mesa del fondo.

_Créeme cuando te digo que esa cosa es lo más raro que he visto, he tratado de encontrar datos sobre él a partir de sus huellas dactilares, pero me aparece que no está registrado, ¡no existe! Así de simple. Además, siempre que lo saco de su depósito y lo pongo sobre la mesilla empiezan a ocurrir cosas extrañas, las luces empiezan a parpadear, la radio se enciende sola y empieza a sonar una canción de vete tú a saber qué año y... Bueno, él en sí es extraño, mira, esto es lo que encontré cuando le abrí la boca_ dijo enseñándome una foto en el teléfono.

Lo cogí y la miré con atención, reflejaba las mandíbulas del cuerpo.

_Tiene cuatro colmillos extremadamente afilados en cada una de las mandíbulas _ dijo. Se llevó una mano a la cabeza_. No quiero continuar con su autopsia, no, todos creen que murió ahogado y nadie ha reclamado el cuerpo; pues digo que murió ahogado y ya está, lo entrego a cualquier universidad y que ella se encargue de él.

_No eres tú el que habla.

_No, es el miedo. Me niego a pasar más tiempo en compañía de ese cuerpo.

Narrado por Baldwin

Los elfos oscuros regresaron aquella tarde. Yo seguía sin grifo, así que tuve que coger otro, elegí a Duna.

El ejército se dividió en dos partes, una atacaría desde el aire, junto a Tarwe, y la otra por tierra, junto a Ivar. Sin duda, la primera batalla fue la más dura y la más larga. Tuvimos que atravesar el primer anillo del bosque, compuesto principalmente por arbustos altos, al menos, era lo que veía desde lo alto. 
No vimos a los elfos oscuros hasta que llegamos al final del tercero, la mitad más o menos. Nuestro objetivo era proteger el árbol.

Los primeros ataques comenzaron al ponerse el sol. Los que volábamos en grifos descendimos hasta ocultarnos entre las ramas, en general, usamos la misma táctica de la vez anterior, solo que esta vez nos confiamos más, la presencia de Shadow nos hizo sentir más seguros, y ese fue uno de nuestros fallos, fuimos menos precavidos, después de todo, ¿qué debíamos temer? El dragón fue derrotado, y la mayor parte del ejército contrario cayó frente al fuego de Shadow, nada podía con nosotros.

Nos lanzamos con fuerza contra ellos, llenos de esperanza. Las flechas volaban desde los árboles y daban en el blanco, a la vez, Tarwe sobrevolaba la zona con Shadow expulsando llamas que abrasaban las zonas en las que se ocultaban los Ghendas. Y cuando pensamos que la victoria era nuestra, un rayo impactó contra el tronco del anciano árbol, que comenzó a arder al momento.

Hubo una pausa, a penas un par de minutos antes de continuar, pero para nosotros fue eterna.

Ivar miraba el árbol, con las llamas que lo envolvían reflejadas en sus ojos grises, mientras se consumía. Como él, el resto de los elfos. El aire caliente cargado de cenizas nos golpeaba con fuerza y hacía arder nuestros ojos. Ivar alzó la vista al cielo, donde Shadow parecía luchar por mantenerse en el aire. Vi como su aspecto de reptil se esfumaba para dar paso a un cuerpo casi humano. Tanto Tarwe como él comenzaron a caer hacia la zona ocupada por los ghendas.

Sin pensarlo dos veces, Ivar corrió hacia el lugar aproximado de su caída, y yo tras él. Oímos como impactaban con fuerza contra las copas de los árboles.

_Date prisa_ me dijo.

Corrí con todas mis fuerzas tras él, desde nuestra posición distinguimos a Tarwe saltando entre las ramas, huyendo de un grupo de ghendas. Ivar se detuvo y sacó su arco, comenzó a disparar a los elfos oscuros, facilitando la huida de Tarwe. Cuando por fin logró llegar hasta nosotros cogió la espada de Ivar y plantó cara a los elfos a nuestro lado.

_Tenemos que ayudar a Shadow_ oí que decía.

_¿Dónde ha caído?

_Un poco más allá, tenemos que darnos prisa.

Ivar asintió.

Me dispuse a seguirlos, pero entonces me fallaron las piernas y caí sobre la rama, a la que me agarré para evitar caer al suelo. Confundido, me miré . Temiendo lo peor, me quité uno de los guantes que me cubrían las manos, solo para comprobar que mis mayor miedo era cierto, volvía a tener la lepra tan avanzada como al principio, antes de la ceremonia. Traté de levantarme e ir a ayudarlos de todos modos, antes de que fuera demasiado tarde y mi enfermedad me lo impidiera.



Vallay

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En el texto hay: elfos, dragones, demonios

Editado: 21.04.2019

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