morir para vivir

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Nuevos mundos

Las ruedas raspaban el asfalto frío y el movimiento arrullaba a Celeste. Era como estar en un flotador sobre una piscina. Ella sentía que el viento frío le peinaba el cabello y de fondo se escuchaba una música de jazz. La mujer cantaba perezosamente con un acento francés. No era la clase de música que ella solía escuchar bajo ningún escenario.

Lucas la miro de reojo.

Cuando Celeste quedo inconsciente tuvo el tiempo suficiente para tomar una muestra de su sangre y notar que fue drogada. Supo en ese momento que la mente de Celeste era inusualmente inestable mientras la droga aún estuviera en su sistema. Así que opto por hacerla dormir y llevársela. Él tenía la seguridad de que aunque tuviera la mente despejada ella elegiría no irse con ellos.

Se supone que solo era cuestión de decirle lo que es y ella acudiría al llamado de su raza. Las historias de lo poderosa que era no dejaban de acribillar su mente ¿Qué sería de los mundos si a la Elegida no le interesaba gobernar? La Reina de Reyes no podía vivir dormida por el resto de su eternidad.

Celeste fue lentamente consciente del olor a cuero nuevo y de los dedos que acariciaban su cabello. Abrió los ojos lentamente.

Lo primero que vio fue el cuero negro del respaldo del asiento de un automóvil. Luego giro y sus ojos recibieron el maravilloso rostro de Clara, el filo de su mentón era soberbio y aunque sus ojos negros estaban ausentes sobre la ventana, no dejaba de parecer una víbora en medio de una danza. Tan hermoso como letal. Sus dedos delicados se hundían en el cabello oscuro de Celeste mientras su cabeza descansaba en sus muslos.

Celeste se enderezo y termino sentada entre los dos hermanos. Miro su muñeca. Sentía que la pulsera le pesaba una tonelada.

Tenía las preguntas atoradas en la garganta pero prefirió no preguntar.

El vehículo era grande pero el vampiro que lo manejaba podía tener 15 años, era delgado y rubio, pero nada tan brillante ni encantador como el cabello de Clara, era más como el color de la cebada. Su rostro tan excesivamente joven no le producía confianza detrás del volante, pero había algo en sus rasgos afilados y hombros rectos que lo hacían parecer de mucha más edad.

En cuanto noto los ojos de la Elegida sobre él, miro el espejo retrovisor y tras una pequeña inclinación volvió su atención al camino.

Lucas notaba todo bajo una máscara de serenidad, aunque sus hombros estaban tan tensos que parecía un resorte a punto de saltar. Fue en ese momento que Celeste noto que habían cambiado su ropa y sus zapatos, y que su cuerpo ya no dolía; ya no lucia como si hubiera salido de foso más oscuro de la tierra.

Aparentemente todos querían ignorar el hecho de que no estaba allí por decisión propia, y ella también.

Celeste dibujo con sus dedos la silueta de su cuello hasta que encontró la cadena de su relicario. El recuerdo de su madre le presiono el pecho, y luego solo recordaba estar en una carpa verde con los dos hermanos contándole que debía de soportar el peso del mundo en sus hombros y no tenía opción.

_ ¿Cuánto tiempo pase inconsciente?_ Celeste fue particularmente enfática en sus palabras. Ella no había estado simplemente dormida.

Y lo sabía, aunque no sabía cómo estaba tan segura.

Los músculos del mentón de Lucas saltaron y sus dientes se apretaron. Nadie le respondió esa pregunta.

_ ¿A dónde vamos?_ pregunto al final.

_No tienes por qué mirarme así_ respondió Lucas manteniendo sus ojos al frente y la mandíbula tensa.

_ ¿Así como?

_Como si fuésemos enemigos.

Sus ojos nerviosos repasaron fugazmente al vampiro al volante.

_ ¿Qué harás si quiero irme? No puedes mantenerme dormida siempre.

Celeste alterno su mirada en cada puerta, no había forma de escapar discretamente. Lucas no tuvo que seguir la dirección de sus ojos, él estaba dentro de ella.

_Podemos hacer una prueba_ reto.

_ ¡Lucas!

La voz de Clara fue baja y lenta como si estuviera despertando de un sueño. Pero Lucas soltó un bufido exasperando y los hombros del vampiro al volante se tensaron. Clara giro hacia Celeste, y ella miro aquel rostro arrebatador, atravesarla con ojos agudos.

_No te hacemos esto para amargarte la vida. Tenemos tantas responsabilidades como tú, somos reencarnaciones igual que tú, tenemos nuestro pasado igual que tú; así que no te sientas tan especial como para creer que tienes opciones, porque nadie las tiene en lo absoluto.

Clara volvió sus rostro a la ventana después de decir eso y entre la cortina dorada de su cabello Celeste pudo ver una pequeña sonrisa.



Lexiz Vene

Editado: 11.01.2020

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