morir para vivir

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Mi muerte

La noche había matizado las paredes con sombras suaves y difusas, la luz venía de todos lados pero no se veía exactamente de donde, era como si las venas plateadas de la piedra brillaran con una luz suave y cálida. Pese a lo que Celeste pensaba, la recepción seguía llena de gente, aunque los pasillos estuvieron casi desiertos. Todos estaban vestidos de una forma bastante extravagante, los colores golpeaban entre sí, como si un arcoíris hubiera vomitado sobre cada uno de ellos.

Un sátiro tenía un chaleco de plumas celeste con brillantina dorada, y al caminar largaba la escarcha, dejando un rastro dorado y brillante. Celeste no podía sentirse más fuera de lugar.

La fiesta atraía las masas.

Fueron hacia Lucas, David y Diego, todos lucían tan sórdidos como ella. El más colorido era el vampiro con su camiseta naranja bajo la chaqueta negra, él hablaba con un hada que tenía un parecido inquietante con Clara, incluso sus alas del más profundo color ámbar le daban un aire de divinidad que Clara no tendría jamás.

_ ¿En qué estás pensando?_ pregunto Clara al verla enfocada en Diego.

_En que nos estamos retrasando_ mintió Celeste.

Clara le recordaba a la chica popular de la escuela que no permitía que nadie fuera más hermosa que ella.

Al salir del edificio corrieron hacia las puertas del Castillo y sorprendentemente los tacones de Clara no se rompieron en el proceso.

El Castillo de las Siete Torres en la oscuridad brillaba con la luz de las plantas y el cinturón de lunas que decoraba el fondo oscuro, como perlas sobre seda negra. Cerca de las puertas abiertas había muchos dragones, carruajes y multitud aglomerada. Los Cervus patrullaban el muro y vigilaban la salida y entrada de todos.

Celeste levanto la mirada, la oscuridad de Sapiencia era profunda y espesa, estaba segura de que si no fuera por las plantas no podía ver ni su propia mano.

_Vayan ustedes por aire._ dijo Diego pasando la mano por su cabello castaño _Yo hable con unos amigos que cruzaran por mar…

Clara sonrió.

_De ninguna manera._ espeto la vampiresa _Ya desperdiciaste la mitad de mi noche hablando con el hada ahora deja las idioteces y vamos.

Había una carroza forjada con terciopelo verde, lo suficientemente grande como para llevarlos a todos cómodamente, pero eso no era lo impresiónate. Un dragón estaba atado como un caballo a la carroza, y sobre esta un hechicero calvo, joven, con la apariencia de un humano de unos 30 años estaba sujetando las correas del dragón.

El hechicero les sonrió pero en cuanto sus ojos violetas se fijaron en la Elegida; ella se paralizo ante la intensidad de su mirada devota. Él miraba como si estuviera viendo algo extraordinario. Celeste recordó como la había mirado Lucas la primera vez, la benevolencia de aquel desconocido superaba la que había sentido del Séptimo.

Él bajo del dragón a una velocidad inhumana y se arrodillo bajo los pies de Celeste. La mirada de la multitud se fijó en la acción y al notar que entre ellos caminaba la Reina de Reyes se arrodillaron ante ella. Celeste trago en seco y anhelo que llegara pronto el momento en que la atención no le revolviera el estómago.

_Levantasen y continúen sus caminos_ dijo lo suficientemente alto como para que todos la escucharan con claridad.

Todos se levantaron y continuaron. Pero el hechicero frente a ella no levanto la mirada cuando se enderezo.

Celeste se revolvió incómoda. Ella giro hacia Lucas y prefirió ignorar todo.

_ ¿Nos llevaran a dónde?_ le pregunto a Lucas apresuradamente.

_La casa de Demothi es al otro lado del mar así que es más rápido ir por aire_ respondió Lucas.

Clara se había dado la tarea de empujar a Diego dentro de la carroza.

_Y Am es un buen amigo que nos llevara a la casa de Demothi_ continúo Lucas.

Celeste frunció el ceño ¿Am? Superaba todos los nombres extraños que había escuchado hasta ahora.

_Am es un Creado. Notablemente. Y ha peleado en el pasado a tu favor_ dijo Lucas interpretando su desconcierto por curiosidad.

_Podría hacerme vieja aquí. Apresúrense_ la voz de Clara se impuso y todos se apresuraron a entrar, incluso Diego.

Celeste sintió la mirada de Am clavada en su espalda hasta que David cerró la puerta.

El interior forrado de terciopelo verde, se sentía como un ataúd gigante pero era mucho más placentero que estar afuera bajo la mirada de todos.

David naturalmente estaba sentado al lado de Dayana y Clara estaba a su lado. Mientras Diego fue forzado a sentarse en la otra hilera de asientos frente a ellos, con Lucas en el medio y Celeste en el otro extremo.



Lexiz Vene

Editado: 11.01.2020

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