Mucho más que esto

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Capítulo 11

JULIÁN_3:45pm
Sam, hoy tampoco podré salir contigo, tengo que cuidar de mi madre, está muy enferma, ya sabes, lo de siempre con sus migrañas.

Era sorprendente la rapidez con la que Julián lograba hacerme sentir tan patética. Sus promesas eran tan huecas como sus excusas.

SAM_3:47pm
Yo entiendo eso.
Cuídala bien, y dile de mi parte que deje de fumar tanto.

Rápidamente me contestó con un emoticón de risa.

JULIÁN_3:47pm
Se lo diré.
A ver si me escucha.

SAM_3:48pm
Bueno, tengo que tomar un autobús para mi casa.
Otro día planeamos.

JULIÁN_3:49pm
Con toda la seguridad del mundo.

Si mi seguridad dependiera de Julián seguro ya habría muerto.

Apagué la pantalla de mi teléfono y decidí que no tenía por qué seguir hablando con él. Me sentí más frustrada que otras veces, ¿por qué hacía esto? ¿Por qué no podía terminar con este preludio que parecía querer quedarse por siempre entre Julián y yo?

No quería seguir postergándolo, necesitaba saberlo, si yo era la que sobraba en la foto.

JIZIE_3:58pm
¿Ya te fuiste con el tonto?

SAM_3:58pm
No, él lo canceló.
Otra vez.

JIZIE_3:59pm
Vaya sorpresa.

SAM_3:59pm
Lo sé, patético.

JIZIE_4:00pm
Ya no importa.
¿Adivina qué? Jazon trajo su auto hoy.
¿Qué tal si salimos a comer una pizza?

SAM_4:00pm
Tengo hacer algo, mejor otra noche.

JIZIE_4:01pm
¿Algo como qué?

Leí su pregunta, quizá se alegrara de saberlo, quizá no. Pero debía hacerlo.

SAM_4:02pm
Iré a su casa.

JIZIE_4:02pm
¿A la casa de Julián?
¿Por qué?
Ya te dejó plantada dos veces, ¿ahora quieres que te lo diga en la cara?

SAM_4:03pm
Sé que suena patético.

JIZIE_4:03pm
Súper patético.

Rodé los ojos.

SAM_4:03pm
Tú eres la que me decía que debía avanzar.
Bueno, esta es mi forma de hacerlo, se lo preguntaré yo misma.

JIZIE_4:03pm
No lo hagas Sam.
Te harás daño, mejor déjalo así y ven conmigo.

Apagué la pantalla de mi teléfono, reconocía lo cobarde e insegura que yo era, ella terminaría por convencerme y quería salir de esto lo más rápido posible.

No veía a Julián desde hacía varios días, exactamente desde la última reunión de la obra comunitaria a la que asistí. Había hablado con él un par de veces cada dos semanas, pero nada sobresaliente.

El cielo comenzó a nublarse cuando bajé del autobús en la parada que estaba más cerca de su casa. A diferencia de mi vecindario, donde la parada quedaba extremadamente cerca, por donde vivía Julián no era así. Debía caminar algunas cuadras antes de acercarme a su casa.

En lo que llevé de camino a su casa la lluvia comenzó a descender junto al cielo oscuro de la noche, noté tristemente que no había estrellas.

Empapada y como estaba decidí seguir adelante.

Entonces pensé en algo muy importante, no había pensado en qué le diría cuando estuviera frente a él, es decir, ¿cómo se lo preguntaría? Antes no le había preguntado a un chico sobre sus sentimientos, también creí que el chico lo hacía primero.

Reconocí la calle por donde estaba caminando, recordé la última vez que había ido a su casa, era la primera vivienda. Un aleteo extraño perturbó mi corazón cuando crucé a la siguiente calle y miré hacia su casa, ahí estaba él, de pie junto a otra persona.

Primero quise creer que se trataba de su mamá, pero entonces lo confirmé cuando me acerqué lo suficiente, era una chica.

Me detuve cuando vi a Julián acercarse a ella, la tomó por sus caderas y le sujetó suavemente por el costado de su rostro con su mano libre. Se miraron a los ojos por unos segundos, entonces Julián la besó.

Pero de repente la chica abrió sus ojos y me miró, noté la expresión de horror y sorpresa que precedió antes de su siguiente acción. Lo empujó y se volvió hacia mí.

—¿Samantha? —inquirió la chica, reconocí su voz.

Estefany Patterson.



Beth P. Monasterio

Editado: 10.07.2019

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