Mucho más que esto

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Capítulo 17

De camino a la universidad con Jizie el siguiente martes, un día antes de nuestro viaje de acción de gracias, ella me hablaba animadamente sobre algo que había sucedido en su casa, pero no presté demasiada atención, todavía me encontraba encrucijada entre las palabras anteriores de Eddie. Sabía que debía acabar con mis miedos antes de que fuera demasiado tarde, así como me sucedió con Julián. Pero ahora, ¿qué sentido tenía si tendría que irme lejos?

—Oye, tierra llamando a Samantha—me llamó Jizie, sacudiendo su mano frente a mi cara—. Estás muy distraída, ¿te sientes bien?

—Estoy bien—suspiré.

Debía decirle tanto a Jizie como a los demás que me mudaría a España en enero. Pero este no era el momento, esperaría a que pasara el viaje de acción de gracias con mis amigos, no quería que la diversión se convirtiera en un viaje de despedida.

—Ni siquiera me escuchaste, lo sabía—Jizie chasqueó su lengua—. Debiste haberme escuchado, sólo quería tenerte al tanto.

Fruncí el ceño. ¿Al tanto de qué?

—¿Qué pasó? —pregunté.

Cuando entramos al edificio de la universidad ella me sonrió con diversión.

—De verdad estás muy distraída. Te hablaba de mis padres y de Jaime—explicó—. Ellos irán a California de nuevo, el viernes su médico la verá nuevamente con calma y se tomará la decisión de operarla.

—¿No es un poco pronto?

—De eso se trata todo esto. Se supone que mañana debemos viajar a California porque pasaremos acción de gracias con mis abuelos, y así no tendrán que viajar para estar el viernes con el médico.

—¿Qué tiene que ver todo esto conmigo? —inquirí sin comprender.

—Te decía que mis padres me dieron permiso de viajar con ustedes mañana—anunció, sonriendo animadamente.

Nos detuvimos junto a la puerta del salón.

—Esa es una buena noticia—sonreí.

—¡Espérate, que aquí viene lo mejor! —intervino con emoción—. Jazon también viene con nosotros, ¿qué genial verdad? Tú invitaste a Taylor, así que pensé que Jazon no estaría de más. No pensé que diría que sí tan rápidamente, pero no me sorprende en realidad, ya sabemos por qué quiere ir también.

Jizie me codeó en las costillas y me guiñó un ojo. Pero su noticia me había dejado en el limbo por unos segundos.

—¿Que Jazon qué? —murmuré quedamente.

En ese momento apareció Phoebe con Morgan.

—Buenos días, hermosuras—saludó Phoebe.

Phoebe se nos quedó mirando confundida por nuestro silencio.

—Yo entraré—avisó Morgan.

Entonces quedamos solas.

—Yo también—dije.

—Espera Sam—Jiz me tomó del brazo—. ¿Estás molesta?

—No, sólo muy sorprendida. ¿Por qué intentas apresurar las cosas? —le increpé, soltándome de su agarre.

Si Jazon venía al viaje sólo se complicarían las cosas, ¿cómo podría soportar el hecho de que ya no nos hablamos y al mismo tiempo sufrir por el hecho de que debía mudarme en poco tiempo?

—¿Esto es porque Jazon también viene al viaje? —preguntó Phoebe confundida.

—Quizá—me crucé de brazos.

—¿Quieres que le diga que ya no puede ir porque tú no quieres? —preguntó Jiz, enarcando una ceja.

—Chicas...

—¿Además de que lo has estado evitando e ignorando desde la noche en que se quedaron solos en mi casa? —interrumpió Jiz a Phoebe, mirándome con expectación.

Phoebe abrió sus ojos sorprendida.

—Espera, ¿pasaste una noche con su hermano? ¿Por eso me pediste lo de la cuartada? —Phoebe parpadeó totalmente perpleja.

Me vi atrapada entre sus miradas expectantes, no supe qué decir, entonces me di media vuelta y entré al salón rápidamente.

Aproveché gratamente el tiempo en el que la clase se extendió más de lo que usualmente la profesora lo hacía. No quería tener qué tratar con Phoebe, y enfrentar a Jiz. Así que durante el resto del día fui muy escurridiza con ellas. Entonces, al finalizar las clases Eddy me llamó, quería que le ayudara a elegir el anillo para el compromiso con Elena.

Fue por mí a eso de las tres y media de la tarde.

Nos detuvimos en una joyería con fachada lujosa. Cuando entramos miré de soslayo a mi hermano, sólo por Elena, Eddy haría estas cosas. Me asomé a un estante que estaba en una de las esquinas de la tienda, mientras que Eddy revisaba otro al otro lado de la tienda.

De repente apareció junto a mí, y lo oí suspirar.

—Esto es más difícil de lo que me suponía—dijo, mirando los anillos que estaban en el estante que revisaba.



Beth P. Monasterio

Editado: 10.07.2019

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