Mundo Animano

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Capítulo 4

Luego del veredicto dado por la inflexible reina Uma, los jaguares sacaron de la jaula a Lea, ataron sus manos en una soga, bien apretada, y otro par de sogas en cada pie por separado de forma que le fuese imposible escapar.

La obligaron a caminar tirando de las sogas de los pies, a veces tiraban muy fuerte lastimando a Lea hasta descoser algunos puntos de las medias y dejándole uno que otro moretón.

Lea estaba distante, como ida, le costaba procesar lo que le pasaba en ese lugar ajeno a su vieja realidad. Primero fue arrastrada por ese pozo cuya agua subterránea era anormal hasta ese extraño nuevo mundo, segundo por casualidad de la vida se hallaba en el territorio Nahuel del reino Klaue y tercero sería encarcelada hasta su muerte sin posibilidad de regresar al mundo terrestre humano. Lo que más le preocupaba eran las consecuencias que causarían su ausencia a sus padres y sus cuatro hermanos mellizos. Pensaba en los castigos que le impondrían a su familia por abandonar sus obligaciones sin importar la verdad de su desaparición.

El calabozo, donde sería encerrada Lea, consistía en un oscuro edificio con ocho niveles según el crimen cometido y la gravedad de este, desde crímenes menores hasta las más impensables atrocidades. El primer nivel corresponde a los ladrones, el segundo nivel inmigración ilegal, tercer nivel tráfico ilegal, cuarto deudores de impuestos, quinto ladrones con mano armada, sexto presos políticos, séptimo prisioneros de guerra y octavo asesinos psicópatas y sociópatas. Además los niveles estaban divididos por sexo, el ala Oeste para los machos y el ala Este para las hembras. El tamaño de las celdas tenían la capacidad de máximo dos personas por celda con una sola cama, por lo que los presos debían ponerse de acuerdo quien usaría la cama y quién sería el desafortunado que dormiría en el duro y frío suelo de la prisión.

Por suerte para Lea estaría sola en la celda del segundo piso de la prisión, donde los jaguares la encerraron. Dado que era la primera prisionera por inmigración ilegal en el ala Este, el resto eran solo machos de la raza serpiente y algunos lobos solitarios.

Lea se sentó en un rincón de la celda, abrazando sus piernas, escapando mentalmente de la realidad aun cuando sabía que no tenía ninguna forma de huir.

No conocía ese mundo, no conocía sus reglas y ya estaba obligada a ver las crueldades que en este posiblemente debieran existir.

En el exterior del calabozo el día pasaba lento y tortuoso.

Kenta había formado una alianza con Jaguani, la pantera rebelde quien ayudaría a rescatar a Lea para burlarse de la reina Uma.

Ellos esperaban cerca del calabozo, en un escondite que solo Jaguani conocía. La mujer- pantera miraba en la copa de los árboles, mientras que Kenta debía permanecer en tierra firme esperando que Jaguani le indique que es momento de actuar.

Como iban a ingresar a una prisión debían ser muy cuidadosos con cada movimiento o respiración que hicieran, lo bueno es que la mujer- pantera conocía formas de entrar y salir de esta sin ser vista.

Kenta se preguntaba cómo conocía tan bien el calabozo Jaguani, debía haber entrado muchas veces antes como para saber la forma de escapar de esta sin que ningún guardia se diera cuenta. Aunque necesitaba de su ayuda para sacar a Lea, no podía fiarse de la pantera.

Sin embargo, Jaguani tenía sus motivos por los que decidió rebelarse ante el reinado de Uma. Motivos que se llevará a la tumba y disfraza con una aversión hacia los tigres.

La larga espera al crepúsculo mata la corta paciencia de Kenta, quien se empieza a preparar mental y físicamente para cuando Jaguani le indique que es el momento de actuar.

-¿Me repites el plan? Tanto silencio me está aburriendo-le susurra Kenta a Jaguani a una voz que solo ellos dos podrían oír.

Jaguani no abandona su puesto de vigilante en la copa del árbol.

-Como ya dije, debemos esperar al cambio de guardia nocturno cuando el sol anuncie su crepúsculo-susurra también Jaguani a Kenta sin voltearlo a ver como una depredadora experta-entraremos por un espacio vacío del calabozo cercano a la celda femenina de los inmigrantes ilegales donde se supone que debería estar nuestra damisela en apuros, tú buscarás su celda y yo voy por la llave, luego nos escabullimos sin ser vistos por otro espacio vacío de la prisión y corremos hacia el lado no explorado de la selva, por último atravesarán al reino Inu allí no podrán seguirlos sin ingresar por la frontera legal.

Uma le había ordenado alcaide del calabozo decidir los trabajos forzados que obligarían realizar a Lea, sin embargo, este estaba completamente borracho por lo que hasta que no volviera a estar sobrio la sentencia de Lea continuaría en espera o hasta que Uma pusiera a otro gran felino a cargo del calabozo, mientras ella planeaba como ponerle fin al virreinato en Klaue y ser la única gobernante del reino felino.

En cuanto a la comida todavía no se le administraría a Lea hasta que le asignen un trabajo forzado acorde al delito cometido. Las raciones de comida son equivalentes a las horas trabajadas y no son acumulables para el siguiente día de trabajo. Tampoco recibiría agua hasta que comience a obrar en la prisión de Uma. Esa norma era parte del castigo por haber ingresado al calabozo como criminal o por oponerse al mandato de Uma.

Luego de eternas horas finalmente el sol comenzaba a ponerse por el Este.

Kenta iba corriendo en el suelo húmedo y lodoso de la selva al paso de Jaguani, quien caminaba y saltaba en las ramas bajas de los árboles manteniendo siempre una postura erguida mostrando sus habilidades que enorgullecen a los felinos selváticos. Jaguani permanecía con dificultad en el rango de percepción audiovisual y sensitiva a partir de las vibrisas transparentes de su cara, pues para ella era más fácil y cómodo pasar desapercibida de las personas.

Cuando ya estaban a pocos metros del calabozo, Jaguani bajó de los árboles por detrás de Kenta.



Z4r1s4

Editado: 16.06.2019

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