Mundo Animano

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 9

-Recuerda, solo te ayudo porque solo aprendiste lo básico, las palabras comlejas aun no las manejas bien y si te pierdes me sentiré mal por abandonarte a tu suerte–le repitió a Lea con arrogancia y algo hostil, aunque era solo una forma de ocultar su vergüenza–además no tengo realmente nada mejor que hacer.

Lea estaba contenta de seguir junto a Kenta, pese a la actitud del joven zorro.

Ellos se sentaron dentro del edificio aduanero de la frontera del reino Snake entre la cabina de documentación y la húmeda selva del territorio serpentiano.

Estaban en una sala común, sentados frente a una pequeña mesa, con el fin de planificar el viaje o mejor dicho plantear cómo iba a regresar a su mundo.

-Dime, ¿cómo piensas volver tienes algún plan en mente?–preguntó Kenta serio en un susurro poco audible, si bien los serpentianos no se caracterizaban por poseer buena audición, si hablaban muy fuerte los que estaban a su alrededor y con inciertas intenciones podrían oírlos.

Kenta le pasó a Lea una cinta marrón claro con orejas falsas castañas como el cabello de ella, para evitar a los curiosos. Se lo dio la reina Yaretzi antes de irse, pero se le había olvidado a Kenta pasarle las orejas a Lea. Solo esperaba que nadie sospechara sobre ello.

Ella desarmó los moños de su cabello para colocar sobre sus verdaderas orejas las cintas marrones amarrando las puntas detrás de su cuello, las ajustó y amarró lo máximo posible como para que quedaran erguidas y firmes con varios nudos que hasta para ella serían imposible de desatar. Luego, cuidando de que no se le vean sus verdaderas orejas volvió a atar las cintas que había comprado en dos coletas laterales a mediana altura de su cuello. Así le sería más fácil andar con su largo pelo.

-No, no tengo un plan pensaba preguntar si alguien conoce algún método para cambiar de mundo–admitió avergonzada.

Kenta se pasó la mano por la frente de forma desaprobatoria.

-Eres muy ingenua, ¿crees que todo el mundo es comprensivo como la reina perro? Los reptiles son peor que Uma, incluso podrían tratarte de loca–le regañó Kenta pensando que fue bueno cambiar de idea a último momento, ya se imaginaba a las serpientes venenosas inyectar una toxina paralizante o a alguna constrictora inmovilizándola–criada en un lugar con desigualdad social deberías ya saber que no toda la gente es buena.

Lea hizo una mueca que parecía un reproche tras ser regañada.

-Sí, lo sé pero no tengo de otra si apenas dejé de ser analfabeta y aun no sé cómo es que ese extraño pozo me trajo aquí–se quejó Lea creyendo que nadie le oía, pero unos hombres-serpiente voltearon hacia su dirección sacando su lengua bífida como acto reflejo aunque siguieron con lo suyo.

Kenta le hizo una seña para que se callara.

-Baja la voz, estos reptiles no tienen tan buen oído como los canes y los felinos pero no quiere decir que sean sordos–susurró aún más bajo Kenta miró a su alrededor antes de continuar con su conversación–bueno eso es cierto, yo tampoco te puedo proporcionar mucha información dado que al principio no tenía planeado acompañarte como guardaespaldas. Así que no sé cómo ayudarte más que con eso y conocimiento sobre los reinos de este mundo.

Lea tamborileaba la mesa con una mano pensativa.

-¿Qué sabes sobre las personas serpientes? En mi mundo sí existen, aunque su forma es completamente diferente son más bien como unos gusanos gigantes con piel rasposa–le preguntó Lea en un susurro procurando que esta vez solo Kenta podía oírla–esos animales rastreros suelen meterse en la cabaña o en la mansión de la hacienda y para sacarlos hay que tener cuidado con su boca porque algunas contienen veneno.

"¿Gusanos gigantes? Vaya ocurrencia de esta chica" Kenta no pudo evitar fruncir el ceño mientras sus labios se curvaron un instante divertido pero luego volvió a su imagen seria y rígida.

-La verdad no sé mucho sobre ellos, sé que fueron la primer especie antropomorfa en existir, son de sangre fría, su piel es escamosa y son peor que Uma, creo que eso ya lo dije–le contestó pensativo con los brazos cruzados–pero como son tan antiguos alguno debe saber de algún mito o leyenda que pueda parecerse. Sin embargo, no creo que nos proporcionen la información sin algo a cambio. No sé qué pedirían mas no estoy dispuesto a correr el riesgo, podría ser peligroso o denigrar nuestra integridad física y/o moral.

Lea entendió que era difícil tratar con las serpientes.

Ella seguía tamborileando con su mano la mesa pensativa.

Dejó de hacerlo cuando se le ocurrió una idea, no estaba segura si era buena pero era mejor que nada.

-¿Cuál es la serpiente más antigua?–le preguntó Lea con curiosidad.

Kenta intentó recordar poniendo su cabeza de lado, una de sus orejas bajó hacia ese mismo lado por inercia.

-Supongo que la emperatriz, ¿por qué, a dónde quieres llegar?–le respondió y preguntó Kenta queriendo comprobar lo que ella estaba pensando.

Lea se removió un poco para mirarlo directamente a los ojos, pese a su rubor que no ha dejado su rostro desde que se sentó en aquella mesa junto a Kenta.

-Si es la persona más antigua, podría proporcionarnos información sobre algún portal mágico o un especie de agujero de gusano que me pueda regresar a mi mundo si es que se encuentra en otra dimensión o algo así–le planteó a Kenta su idea en un leve susurro insegura.

Kenta frunció el ceño extrañado.

-¿Agujero de gusano? ¿De dónde has sacado esas cosas?–le preguntó Kenta creyendo que hablaba incoherencias.

Lea tragó saliva.

-Lo he oído a veces cuando van los hijos de los Le Vanillé junto a sus intitutrices de astronomía, no sé muy bien qué son, pero les he oído que posiblemente sean atajos en el espacio para conectar una dimensión con otra. Parece pura ficción, aunque no sabría decir si es mentira se perdió mucho después de la era robótica–le explicó al joven zorro, olvidando que él desconocía ese relato.



Z4r1s4

Editado: 16.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar