My Little Life

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Capítulo 1

"Chace… estoy embarazada”

“Eres muy hombrecito para embarazar a una mujer ¿No? Ahora atente a las consecuencias ¡Fuera de mi casa!

“Me gusta el nombre de Christian si es niño y Marie si es niña”

“¡NO! ¡NO ME DEJES CARLIE!”

Muchos pensamientos azotan mi mente en estos momentos, por más que intento hacer que desaparezcan simplemente no lo consigo y siento como las lágrimas amenazan con salir. ¡Joder como la extraño!

Los llantos de mi hijo me sacan de mis pensamientos y me apresuro a llegar a su habitación.

—Ya, ya, bebé papá ya está aquí — le susurro a mi pequeño hijo recién nacido mientras lo balanceo entre mis brazos y paseo por la habitación intentando que vuelva a dormirse y que su llanto se calme. Él me mira con sus pequeños ojos, aun no se distinguen del todo pero el médico dijo que probablemente serían azules, herencia de su madre.

Tienen tanto parecido a ella, cada que lo miro es como si la viera reflejada en su pequeño rostro, lo que hace aun más complicado el asunto.

Sigo paseando por la habitación y meciendo a mi hijo entre mis brazos, poco a poco él va cerrando sus ojitos y se queda profundamente dormido. Le deposito un beso en su frente y lo acuesto con suavidad en su cuna.

Regreso a la cocina y me preparo una sopa instantánea, lo único que he estado comiendo desde que Carlie se marchó. Aún tengo comida en la nevera que mis amigos me han traído pero no me apetece comerla.

Me recargo en la pared mientras espero que la sopa esté lista, las imágenes de los sucesos de las últimas semanas acuden a mi mente, cierro con fuerza los ojos intentando con todas mis fuerzas alejarlos. Quería estar en paz, al menos unos segundos.

La sopa se ha terminado, la sirvo en un plato y a la sala, el sillón color marrón se ha convertido en mi mejor amigo en estos días. Me acomodo y cojo el control del televisor para ver si algo puede entretenerme. Encuentro un canal de documentales sobre la segunda guerra mundial, lo dejo y me dispongo a comer.

El sonido del timbre interrumpe mis planes, por lo que apago el televisor y me incorporo para ir a ver de quien se trata.

Cuando lo hago, la madre de Carlie aparece frente a mí, sostiene un par de bolsas en sus manos por lo que me apresuro a ayudarla con el peso.

—Oh, Hola Liz — saludo con una media sonrisa — ¿Qué te trae por aquí? — pregunto, los padres de Carlie al igual que los míos nos habían dado la espalda en cuento se enteraron de que ella estaba embarazada, sin embargo, Liz había venido a mi departamento días después diciendo teníamos su apoyo aunque fue solo de palabra, ya que Carlie solo me tuvo a mí la mayor parte del embarazo.

—Vine a visitar a mi nieto y te traje algunas cosas— me responde con una cálida sonrisa

—Oh, claro pasa — le digo haciéndome a un lado y dejándola pasar.

Ella entra en silencio a la casa e inspecciona el cuarto. Soy consciente de que la casa está algo desordenada, no me preocupo mucho por la limpieza, no como debería.

—Chris duerme en la habitación — informo y ella asiente.

Dejo las bolsas de compra sobre la mesa, miro por un par de segundos a Liz antes de dirigirme al sillón nuevamente para terminar la sopa que ya ha de estar fría.

—Deberías alimentarte mejor Chace — escucho su voz nuevamente en la habitación. Dirijo mi mirada hacia ella, tiene a mi hijo en brazos, no creo que haya sido una buena idea sacarlo de la cuna cuando apenas hace algunos momentos atrás había logrado que se durmiera.

Asiento sin decir nada y dejo el plato sobre la mesa que tengo enfrente.

—Se parece tanto a ella — dice y yo suspiro. Sé lo difícil que es esto para ella, aún así no puedo imaginar el dolor que siente al haber perdido a su única hija.

La miro y tiene los ojos cristalizados, trago saliva y miro hacia otra parte, no quiero quebrarme de nuevo, no puedo. Mi hijo me necesita ahora y tengo que ser fuerte por él.

El celular de Liz suena, me entrega a mi hijo y se retira para contestar.

Miro de nuevo a mi hijo, este duerme plácidamente, parece un angelito.

—Lo siento Chace —La miro en cuanto escucho nuevamente su voz y veo como sus ojos se cristalizan

—¿Qué pasa? —pregunto confundido.

—Jorge quiere que nos mudemos y no puedo decirle que no, todo esto me recuerda a ella y yo…

—Está bien — la interrumpo — No tienes por qué darme explicaciones



Marizacntk

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En el texto hay: novelajuvenil, papa, bebes

Editado: 10.01.2019

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