My wonderwall.

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Capítulo 7.

Narra Sam.

Despojé a la rubia del departamento, en otras palabras, tiré a la basura una gran noche y saqué mi motocicleta para ir a buscar a Lenna. Es que si Zac llegaba y ella no estaba, sería en parte mi culpa, bueno, al menos él me culparía. Además, me preocupaba porque era demasiado tarde y sabía que su estado no era el mejor. Sin más opción, abordé la moto y la puse en marcha. ¿A dónde iría? No tenía idea. Ni si quiera la conocía como para imaginarme donde podría haber ido. Pensé, que quizás, salió a pasear así que recorrí primero las calles más transitadas, pero nada, no la vi por ningún lado. Tampoco tenía su número de celular para llamarla, solo me quedaba seguir buscándola de esa forma. En un momento me detuve y bajé, para preguntarle a la gente que pasaba por allí si no habían visto a una chica.

— ¿No han visto a una chica? Delgada, de estatura mediana, cabello largo color castaño…— repetía una y otra vez a la gente que cruzaba en mi camino. Fue inútil, porque solo recibí respuestas negativas. Sentía que no podía hacer mucho más, era una ciudad grande y obviamente no iba a hallarla fácilmente. Solo quedaba llamar a Zac y confesarle lo que estaba ocurriendo, decirle que llegué a casa más tarde de lo pactado y esperar a que él me culpara porque su hermana se había ido. Me senté a reconsiderar mis decisiones en la banca de una plaza y, aunque no lo crean, tuve una última idea. Me di cuenta que quizás estaba en el cementerio. Suena morboso, ¿cierto? Pero imaginé que no sé, tal vez tuvo ganas de visitar a su madre. Después de todo, yo también solía hacerlo y a cualquier hora de la noche, simplemente porque sentía la necesidad de visitar su tumba. Aunque a diferencia de Lenna y Zac, yo casi no conocí a mi madre. La perdí cuando tenía dos años y son muy escasos los recuerdos que tengo de ella.

¡Demonios! El cementerio estaba a las afueras de la ciudad, bastante alejado. Pero tenía que ir, sea como sea iba a hacerlo. Otra vez me cargué en mi moto, con la diferencia que comencé a conducir hacia una dirección contraria. Aceleré un poco, más de lo recomendable, pero en momentos así valía la pena hacerlo. Descendí la velocidad cuando a medida que me aproximaba, mientras miraba hacia ambos lados intentando ubicar a Lenna. Faltaban quizá unas tres cuadras, cuando la vi. No había nadie más por esa calle, solo ella, un auto detrás que iba bastante despacio y yo, que apenas observé aquella escena aceleré hasta alcanzarla. El automóvil color negro me resultaba tan sospechoso, me causaba desconfianza.

— ¡Lenna!— murmuré dejando mi moto a un lado y acercándome a ella. —Vámonos de aquí— me atreví a tomarla suavemente del brazo. Quería terminar con toda esta situación y regresar al departamento de una vez.

— ¡No, Sam! ¡Suéltame!— se zafó rápidamente de mi agarre y dio unos pasos hacia atrás, alejándose de mí. Me miró temerosa. Creo que fui algo bruto con ella.

—Lo siento— quería decirle que alguien del auto estaba espiándola, pero no quería asustarla. — ¿Tienes idea de la hora que es? Es muy tarde. Tenemos que regresar.

—Iba al cementerio— dijo en un tono débil, mirando al piso. Oh vamos, era obvio a donde iba. Okey Sam, no seas tan malo.

—Mañana en la tarde yo puedo traerte si quieres. Pero vámonos, es peligroso a esta hora— insistí. Ella elevó la mirada y asintió. La guíe hasta la motocicleta y se sentó detrás de mí. —Agárrate fuerte— musité. Al instante sentí sus brazos rodear mi cintura, al principio apenas me tocaban pero cuando aceleré y empezamos a andar, me apretaron con fuerzas. Sonreí. No había pasado nada grave, digamos que me perdí de una gran noche, pero acababa de encontrar a Lenna y ella estaba bien.

Narra Lenna.

Llevaba caminando horas. En cuanto mi hermano y Sam se marcharon, tomé la rápida decisión de irme. Me había quedado pensando en que era un gran estorbo en la vida de Zac y realmente ya no quería arruinarle nada.  Sentía que le hacia hecho demasiado daño, no podía permitirme seguir interfiriendo en sus cosas, aún más sabiendo que estaba recuperado, que estudiaba y hacía lo que le gustaba. Me alegraba saber que consiguió salir adelante a pesar de que yo le di la espalda cuando más me necesitaba, cuando más nos necesitábamos el uno al otro. ¿Por qué motivo o razón él tenía que hacerse cargo de mí? No tenía obligación, simplemente podía dejar que yo misma me las arreglase. Zac por momentos parecía querer tenerme ahí con él, pero en otros, cuando desviaba su mirada y me esquivaba, sentía que era una forma de decirme “vete de aquí.” Y lo entendía, lo comprendía. Dejar que siguiera como antes con su vida, era lo mejor. Salí del departamento, ni si quiera llevé dinero ni mis cosas. ¿Por qué? Porque ya no tenía planes para mí. Esta cosa a la que llaman vida, se estaba acabando en mi mundo. Todo, absolutamente todo se derrumbaba y me asfixiaba. Quería irme con mi madre, a donde sea que estuviese, así que comencé a caminar a las afueras de la ciudad, poco a poco desvié mi dirección al cementerio porque pensé que era una buena idea hablar con ella, visitarla y decirle que me esperara, que pronto estaríamos juntas.



queenev

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En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

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