My wonderwall.

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 10.

Narra Lenna

El sonido de un golpe en la puerta me generó un despertar sobresaltado. Miré la hora en mi teléfono celular y eran las dos de la madrugada. ¿Quién molestaría a esa altura de la noche? La piel se me estremeció, al mismo tiempo que mis latidos se aceleraban. Tenía miedo. Me levante de la cama cuando percibí que alguien encendía la luz, mientras me acercaba a la salida de mi habitación. Desde allí pude observar que era Zac quién prendía las luces, y deduje que había regresado mientras yo dormía. Mi hermano se dio cuenta que yo estaba observando y a lo lejos hizo una seña, dándome a entender que no hiciera ningún tipo de ruido. Me quedé quieta, a pesar de que todo en mi temblaba. ¿Y si era Víctor que venía a buscarme para llevarme con él y no dejarme ver el sol nunca más? ¿Si era Víctor con algún tipo de plan para lastimar a mi hermano? En mi cabeza solo habitaba la figura de mi padrastro como la persona detrás de la puerta, que seguía tocando y tocando, como si nunca fuera a darse por vencido.

— ¡POLICIA!— finalmente se identificaron y todo dentro de mí tuvo un respiro. Por un momento me relajé pero luego pensé ¿Policía? ¿Qué hacían aquí?

—No abras— murmuré a mi hermano. Él permanecía en silencio, intentando observar por el agujero de la puerta si en realidad eran ellos. En ese momento apareció Sam, quién se acercó a mí.

— ¿Escuché policía?

—Sí— afirmé. —No sé qué es lo que quieren— lo miré inquietante.

—Tranquila…— susurró en voz baja. —Quédate aquí. Zac y yo solucionaremos esto— yo asentí quedándome en mi lugar. ¿Por qué siempre tenía algo para decir? Era como si Sam siempre tuviera las palabras justas, lo que yo necesitaba escuchar. Lo dejé ir, observando cómo se acercaba a mi hermano y le hacía un par de preguntas. La supuesta policía seguía tocando la puerta y por un segundo creí que iban a derribarla.

— ¡ABRAN AHORA MISMO! ¡SABEMOS QUE ESTÁN AHÍ, NO HAGAN QUE TIREMOS LA PUERTA ABAJO!— exclamaron con cierta agresión. Oh sí, yo tenía razón sobre lo de derribar la puerta. Los chicos se miraron con nerviosismo, mientras yo me sentía inútil porque no sabía qué hacer a pesar de estar envuelta en desesperación.

Finalmente tomaron una decisión. Zac quitó el seguro y abrió, para encontrarse con varios uniformados que sin escrúpulos ingresaron al departamento, haciéndome sentir invadida.

— ¿Qué hacen? ¿Qué ocurre?— preguntó mi hermano.

— ¿Zachary Bennett, cierto?— se dirigieron a él, reconociéndolo al instante fácilmente. Por lo tanto no le quedó otra opción que afirmar que estaban ante él.

—Soy yo— Dios, cuanto admiraba a Zac. Su voz seguía siendo firme y segura, como si nada estuviera ocurriendo. Yo en su lugar, estaría muriendo de nervios y ni si quiera podría hablar.

—Tenemos una orden de arresto por agredir al señor Víctor Kroll— al oír aquello, mi corazón se detuvo. —Quiera o no, tendrá que venir con nosotros ahora mismo— ¡Lo sabía! Es que yo he llegado a conocer muy bien el peor lado de Víctor, sé que tiene poder, mucho poder en todos lados porque ante el mundo se muestra “sociable”, e incluso la gente lo respeta y quiere. Pero no existen las personas perfectas y a pesar de que la gran mayoría crea que es una excelente persona, no lo es, en absoluto.

— ¿Qué? ¿Esto es una maldita broma, cierto?— lo miró a Sam.

—No es ninguna broma, joven— el policía se adelantó a contestar. ¡No permitiré que se lleven a mi hermano! No, no y no. De ninguna forma lo harán, quién sabe lo que puede ocurrirle en la cárcel si es que Víctor tiene que ver con todo esto. Odiaba ser tan callada, por esa razón deje de perder el tiempo y me arriesgue a intervenir en aquella situación.

— ¡Esperen! ¡No, no se lo pueden llevar!— alcé la voz mientras observaba como empezaban a esposar a mi hermano, quién no se resistía al procedimiento. Cuando oyó mi voz, me miró con los ojos grandes, creo que se sorprendió al verme aparecer ahí.

—Señorita, será mejor que no intervenga en esto y se quedé a un lado— el oficial me hizo moverme lenta hacia atrás, para alejarme de todos ellos.

—Lenna, ve al cuarto. No te metas en esto— ordenó Zac. Solía ser detestable cuando daba órdenes de esa forma, pero en el momento entendía que lo hacía para cuidarme. Él siempre fue así, siempre creyendo que puede mantener el control de todo lo que lo rodea e incluso jamás da el brazo a torcer, él es de los que todo el tiempo creen tener la razón. Y a decir verdad, en general la tenía. No es ningún tonto, solo que a veces se deja llevar por sus impulsos y así… suceden estás cosas. Después de todo era yo la principal culpable de cada problema. Todo era por mí, por mi temerosa manera de actuar y esconderme con cobardía. 



queenev

#206 en Novela romántica
#16 en Detective
#11 en Novela negra

En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar