My wonderwall.

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Capítulo 12.

Narra Sam

El hombre que llevaba a Lenna del brazo, se notaba sorprendido por mi presencia, pero yo lo estaba más porque no entendía nada. Ella parecía seguir sus pasos sin demasiados ánimos y de inmediato comencé a sospechar. ¿Por qué la llevaba de aquella forma? En un par de segundos comprendí que seguramente se trataba de su padrastro, que ese tipo era Víctor y recordando la descripción de Zac, no cabían dudas de que era alguien detestable.

— ¿Qué haces Lenna? ¿A dónde vas?— pregunté. Antes de juzgar quería oírla a ella.

—Córrete, no te importa a donde va. Ella viene conmigo— se adelantó el hombre que aparentaba unos cuarenta años y fruncí el ceño.

—Tengo que ir con él— murmuró ella. Apenas la llegué a oír porque su voz sonaba débil.

— ¿Qué?— cuestioné. Lenna simplemente bajó la mirada, estaba claro que no lucía nada convencida en irse. Mis sospechas cada vez eran más certeras. —No, no vas a irte con él— intercedí entre ella y el sujeto, logrando que la soltara. Lenna quedó detrás de mí y yo me planté firme hacia el tipo, que a esas alturas me miraba atónito, porque no esperaba que yo reaccionara de esa forma. —Estás equivocado si crees que voy a dejar que la lleves— pronuncie alzando las cejas y lo miré con mi mejor cara de “acabo de destrozar tus planes”. —Mejor sal de aquí, ahora mismo— agregué con seguridad. Se quedó pasmado unos segundos y en un simple movimiento sacó un arma del interior de su chaqueta.

Mierda.

No obstante, seguí mirándolo con firmeza  y solo demostré tranquilidad. Apuntó con el revolver directo al medio de mi pecho. No moví un pelo. Seguí con los brazos a mis costados, como si nada raro estuviera ocurriendo.

—Muévete o te disparo— amenazó. Continué inmóvil, delante de Lenna, quién quiso hablar pero al instante la interrumpí.

— ¿Vas a ensuciar tus manos conmigo?— me dirigí a Víctor.

—No será la primera vez que elimine a un idiota como tú.

—Mi abuelo fue policía, mi padre lo es. Te buscarían por el resto de tu vida— bueno, de mi abuelo estaba seguro que lo haría, pero con respecto a mi padre… no tanto. De todas formas, no estaba de más mencionarlo. —Piénsalo.

— ¿Crees que le tengo miedo a la policía?

—No lo sé, ni idea. Pero si estoy seguro de que sabes lo que te conviene— si mis palabras no funcionaban, entonces estaríamos realmente en problemas porque el tipo con el arma entre sus manos tenía más poder sobre nosotros. Pero al parecer, se contradijo, porque sus palabras y sus acciones no concordaban. Decía no temerle a la policía, sin embargo segundos después guardó el revolver dentro de su chaqueta. En ese mismo instante sentí la adrenalina descender, nunca me habían apuntado de esa manera y jamás tuve la responsabilidad de cuidar a alguien.

—Me iré. No porque les tenga miedo. Son un par de inútiles que solo están dándome más tiempo para planear algo mejor— sonrió, con pura malicia. Tenía ganas de golpearlo, lo miré con asco y el tipo se marchó con tranquilidad.

—Tengo que ir, tengo que ir con él porque puede hacerle algo a Zac— murmuró Lenna cuando giré para observarla. Sus ojos estaban a punto de hacerse agua. —Me dijo que lo haría, que si no iba con él algo iba a pasar— agregó. Por el tono de su voz podía notar cuan desesperada estaba y quería calmarla pero para eso necesitaba que se callara. No soy nada bueno con mis sentimientos y mucho menos con los de los demás, pero suponía que lo que tenía para decir era algo que iba a alegrarla, así que tenía que escucharme.

—Lenna…

—Debo ir con él, no puedo dejar que le haga algo a Zac… tengo que ir— atinó a pulsar el botón del ascensor pero la detuve. 

— ¡Lenna, escúchame!— elevé un poco mi voz. Mi intención no era sonar agresivo, solo buscaba que pudiera oír lo que tenía para decir. Entonces se quedó quieta mirándome fijo a los ojos, esperando alguna reacción de mí parte. —Me dijeron que van a liberar a Zac en un par de horas.

— ¿Qué? ¿Hablas en serio?— lucía sorprendida.

—Si. Mi papá no pudo ayudar, pero mi abuelo sí— expliqué rápido. Mencionar a mi padre hacía que recordara lo enojado y molesto que estaba con él por ignorarme y negarme su ayuda como si fuera un desconocido. Al menos podría haber dado la cara, pero no, él decidió seguir siendo un cobarde y se quedó escondido en su habitación.



queenev

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En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

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